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Donald Trump volvió a poner fecha límite a Irán: asegura que un pacto para reabrir el estrecho de Ormuz podría anunciarse en cuestión de horas, pero advierte que, si no se logra “muy pronto”, Teherán sufrirá un “golpe muy duro”. El mandatario, que habló con la prensa en California, dijo que los negociadores habían tenido “un día muy bueno” y que un acuerdo podría cerrarse “mañana o pasado”, aunque en una entrevista con Fox News endureció el tono y amenazó con nuevas ofensivas si el bloqueo marítimo persiste.
El estrecho, por donde pasa buena parte del petróleo mundial, está en el centro de la crisis desde que el 28 de febrero de 2026 Estados Unidos e Israel lanzaron la operación Épica Furia contra objetivos iraníes, desatando una guerra que ha costado miles de millones a Washington y ha mantenido el tráfico marítimo interrumpido durante meses. Desde entonces, Irán ejerce un bloqueo de facto y exige que los buques coordinen sus pasos con sus autoridades, algo que Washington rechaza.
Qué se negocia (y qué falta)
Las conversaciones, mediadas por Omán y Catar, buscan un arreglo temporal de unos 60 días para garantizar el paso seguro por el estrecho, según fuentes regionales citadas por Axios y AP. El esquema que se discute prevé que los barcos entren al golfo Pérsico por una ruta controlada por Irán y salgan por un canal bajo gestión omaní, con tarifas por servicios de seguridad y protección ambiental, según explicaron funcionarios a la prensa.
El secretario de Estado, Marco Rubio, reconoció avances en las charlas con Irán y Omán, pero advirtió que aún no hay un acuerdo definitivo. Por su parte, el Ministerio de Exteriores iraní negocia con Washington mientras Trump insiste en que las conversaciones siguen activas. Uno de los objetivos a largo plazo de EE. UU. sigue siendo la desnuclearización iraní, aunque Trump admitió que eso “podría llevar un poco de tiempo”.apnews+1
La tensión no se detiene en Ormuz
Mientras se baraja un pacto, la violencia no cede. En la madrugada del martes, un carguero no identificado fue impactado por un proyectil desconocido frente a la costa omaní, con un tripulante desaparecido, según la firma de seguridad británica Vanguard Tech. El incidente ilustra la volatilidad del estrecho, donde apenas unas decenas de petroleros han logrado pasar desde el inicio del conflicto.
La guerra ha desplazado parte del riesgo hacia el mar Rojo, donde los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, declararon el 20 de julio un bloqueo marítimo a Arabia Saudita y han atacado infraestructuras petroleras del reino. El martes, el buque indio MSV Faize Noore Oliya se hundió tras ser atacado frente a Yemen; los 14 tripulantes fueron rescatados, y el gobierno yemení reconocido internacionalmente atribuyó el ataque a los hutíes. También ese día, un aeropuerto del suroeste saudí, cerca de la frontera con Yemen, suspendió operaciones después de que los hutíes claimaran haberlo atacado.
Por qué importa este pulso
El pulso por Ormuz no es solo un problema logístico: es la llave del flujo energético global. Si el acuerdo de 60 días se materializa, podría aliviar temporalmente los precios del crudo y reducir el riesgo de escalada, pero deja pendiente una solución duradera y el espinoso capítulo nuclear. Si fracasa, la amenaza de Trump deja claro que Washington está dispuesto a volver a la presión máxima, con el fantasma de nuevos bombardeos y una posible ampliación del conflicto
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