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Nuevos pasos de Astaná para reforzar sus nexos con la UE

Kazajistán, el viejo aliado de Rusia que ahora ‘coquetea’ con la opulenta Europa

La nación de Asia Central busca aprovechar su fuerza económica para desvincularse, sin levantar ampollas, de Moscú y expandir sus alianzas internacionales

José Antonio Puglisi 15 Jun 2023 - 12:10 CET
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Kazajistán está dando un paso atrás en su tradicional alianza con Rusia.

Si bien la nación de Asia Central forma parte de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO), también es cierto que sus últimas jugadas económicas y diplomáticas revelan que están buscando marcar distancia de Moscú de una forma discreta. Al mismo tiempo que ‘coquetean’ con Europa y China para expandir sus alianzas internacionales y posicionarse como un nuevo referente en el tablero geopolítico de la región.

La invasión de Rusia a Ucrania fue determinante para que Astaná se atreviera a cambiar su hoja de ruta. Aunque no se trata de un fenómeno que ocurrió de la noche a la mañana.

No en vano, ya en 2014 el expresidente de Kazajistán, Nursultan Nazarbayev, amenazó con abandonar la Unión Económica Euroasiática tras unas desafortunadas declaraciones de Vladimir Putin en las que afirmó que “los kazajos nunca tuvieron ningún estado” y que su “deseo de tener vínculos más estrechos con Rusia es profundo”.

Es importante recordar que Kazajistán cuenta con diversas etnias. Si bien los kazajos son el grupo más extenso (cerca del 63% de la población), en la nación también conviven 131 nacionalidades incluyendo rusos, uigures, uzbekos, ucranianos y tártaros.

Esa ruptura a medias con Moscú también quedó de manifiesto tras la invasión rusa. Por un lado, Kazajistán rechazó sumarse a las sanciones impuestas por Occidente contra el régimen de Vladimir Putin. Pero, simultáneamente, rechazó ayudar al Kremlin en sus planes para esquivar las sanciones que ahogan su economía.

Además, Astaná anunció que implementará un sistema de monitoreo electrónico para los bienes exportados a la Unión Económica Euroasiática (UEEA) para evitar que productos como microchips avanzados (utilizados en misiles o robots antiminas) lleguen a las manos del ejército de Putin.

Se trata de una jugada arriesgada de Kazajistán para complacer a los Estados Unidos y evitar sus sanciones secundarias a los aliados de Rusia, pero también le pone contra la espada y la pared con los miembros de la Unión Económica Euroasiática: Armenia, Bielorrusia, Kirguistán y Rusia.

La nueva ‘ruta de la seda’

Negocios con la UE

Además de buscar convertirse en el puente comercial entre China y la Unión Europea, Kazajistán buscará reforzar su presencia en Asia Central a través de sólidos acuerdos con sus vecinos de Kirguistán y Uzbekistán. No en vano, los máximos representantes de los dos países [el presidente de Kirguistán, Sadyr Japarov, y el primer ministro de Uzbekistán, Abdulla Aripov] fueron invitados a participar en el Foro Internacional de Astaná (AIF) celebrado en la capital de Kazajstán los días 8 y 9 de junio.

La ausencia de representantes de Rusia en el Foro Internacional de Astaná (AIF) abrió un importante debate sobre los planes geopolíticos de la nación. Más aún después de que se conociera que sí acudieron funcionarios de la Unión Europea.

Estos acercamientos se suman a que Bruselas y Astaná firmaron el 20 de mayo un acuerdo de financiación del Mecanismo de Cooperación UE-Kazajstán por valor de 9 millones de euros (14,4 millones de dólares australianos) para la ejecución de varios proyectos económicos en la exrepública soviética con una superficie de 2.724.900 km (lo que le convierte en el noveno país más grande del mundo y en el Estado sin litoral marítimo más extenso del mundo).

El viceministro de Relaciones Exteriores de Kazajstán, Roman Vassilenko, en 2022 el comercio de Astaná con la UE alcanzó un récord de 40.000 millones de dólares. Además, Kazajstán es el tercer mayor proveedor de petróleo de Alemania. Sin embargo, el problema es que el 80 por ciento de las exportaciones de petróleo de Kazajistán a Europa pasan por oleoductos rusos.

Mientras que Kazajistán da pasos para disolver sus nexos con Moscú y aproximarse a la Unión Europea, desde Bruselas son conscientes de que será un proceso que requerirá de tiempo y de garantías. Hasta la fecha, Astaná está haciendo los deberes correctos para ser un referente comercial de la UE en Asia Central.

Kassym-Jomart Tokayev

Un diamante en bruto

El famoso economista estadounidense Nouriel Roubini reconoció que “Kazajistán puede tener buenas relaciones económicas y de otro tipo con muchas de las principales potencias mundiales, no solo con Rusia, sino también con China, India, Europa, Estados Unidos y Turquía. Es un país que cuenta con una gran cantidad de recursos naturales. También tiene una fuerza laboral muy bien educada”, dijo.

Según Roubini, el país tiene el potencial de convertirse en una potencia intermedia crucial. El término se refiere a un estado que ocupa una posición de influencia y significado en el escenario global, a pesar de no estar clasificado como una gran potencia mundial.

“Con la gobernanza, las instituciones, las políticas macroeconómicas y las reformas estructurales adecuadas, puede tener mucho éxito. Ya ha pasado de ser un país de renta per cápita baja a un país de renta media. Puede convertirse en una potencia intermedia importante”, dijo.

Roubini expresó optimismo por la administración del presidente Kassym-Jomart Tokayev:

“Tengo muchas esperanzas de que la nueva administración pueda tener éxito con el tipo de reformas que quiere implementar, incluso en un mundo donde existe un riesgo que amenaza la estabilidad y plantea volatilidad. Las buenas políticas económicas y de otro tipo pueden conducir al éxito y a un aumento de los ingresos y el bienestar, incluso en este mundo tan incierto y volátil”, precisó.

Según él, Kazajistán ha comenzado a adaptarse a las condiciones de incertidumbre y su reforma de desoligarquización es una señal de progreso significativo.

También discutió el gran potencial sin explotar del país en el sector alimentario, sugiriendo que este sector puede transformar al país en un motor regional de crecimiento económico. Roubini advirtió, sin embargo, que el papel del gobierno en la economía es excesivo y debe reducirse para lograr el éxito.

“El papel de las empresas privadas pequeñas, medianas e incluso más grandes podría crecer con el tiempo, porque muchas reformas y éxitos económicos están impulsados ​​por el desarrollo del sector privado. Estoy razonablemente seguro de que [Kazajstán] puede tener mucho éxito con el tiempo, si las diversas reformas económicas, monetarias, financieras y sociopolíticas [están acompañadas] de inversiones en capital humano, físico, social, institucional y de infraestructura en un país que fue dotado de tal gama de recursos y una ubicación estratégica”, dijo.

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