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Durante demasiado tiempo ha estado en el Parlamento Europeo el partido de Feijóo a partir un piñón con el de Sánchez , y de forma llamativa en ese discurso cándido, que refleja una supina pasividad ante la ‘invasión’ de ilegales.
La decisión del Partido Popular Europeo —el español incluido, por supuesto— de alinearse con los partidos de derecha en materia de inmigración, alejándose de las irresponsables posiciones defendidas por los centristas, verdes y la izquierda, es un simple ejercicio de sensatez.
Lo que se busca —sintonizando ahora con Abascal— es poner coto a la inmigración irregular ante el coladero que suponen las normas existentes en diferentes naciones de la UE.
El Partido Popular Europeo, que cuenta con una notable representación del PP español, ha decidido dar un giro radical en Bruselas.
Por primera vez, se alinea con Patriots, el grupo parlamentario al que está adscrito VOX, para votar en contra de los socialistas del PSOE y acelerar las deportaciones de inmigrantes sin papeles. Esta decisión pone fin a un acuerdo histórico entre conservadores, socialistas y liberales en la Unión Europea.
La reforma del Reglamento de Retorno ha sido aprobada en la comisión LIBE. Entre sus medidas se incluye la detención obligatoria para aquellos que no colaboren, afectando incluso a familias con menores. También se establece un formato único de órdenes de expulsión aplicable en todo el espacio Schengen, así como centros fuera de la UE para repatriaciones rápidas. Esta iniciativa es liderada por el PPE, que ya ha recibido el respaldo del Consejo Europeo.
Los socialistas intentan frenar la votación programada para hoy, 25 de marzo. Fuentes del grupo PSE reconocen su pesimismo: no cuentan con la mayoría necesaria. En la comisión LIBE, sufrieron una derrota considerable, con socialistas daneses apoyando a los populares y a la derecha. Se espera que mañana, 26 de marzo, se produzca la aprobación final si no surgen sorpresas.
En paralelo, España afronta una creciente tensión migratoria. La Policía ha detectado nuevas rutas de entrada. Ceuta se encuentra al borde del colapso: es ahora la principal vía de acceso, con llegadas que están desbordando los servicios disponibles. El Gobierno está promoviendo regularizaciones masivas de inmigrantes irregulares, lo que tanto el PP como Vox consideran un premio a quienes actúan fuera de la ley.
- Aumento de expulsiones: Incluyendo a menores acompañados por sus padres. Se les retiran ayudas sociales si no cooperan.
- Tarde pero sensatez: Se busca contener la irregularidad mediante detenciones y el reconocimiento mutuo de órdenes.
- Nuevas rutas: La Policía emite alertas mientras Sánchez regulariza a cientos de miles.
- Ceuta al límite: Saturada y convertida en epicentro del ingreso ilegal.
Tanto Alberto Núñez Feijóo como Santiago Abascal coinciden en la necesidad de endurecer las medidas. El líder del PP lleva las regularizaciones españolas a las cumbres del PPE en Zagreb, argumentando una ruptura del Pacto Migratorio. Por su parte, Vox, representado por Jorge Buxadé, exige debates urgentes y recursos ante el Supremo.
Bruselas se muestra cautelosa ante los intentos del PP y de Vox por europeizar las regularizaciones. El comisario Magnus Brunner aclara que esa competencia recae en los Estados miembros. Sin embargo, advierte sobre la importancia de diferenciar entre lo legal e ilegal y buscar vías ordenadas para abordar esta cuestión. El PP denuncia un «efecto llamada» que afecta a barrios y servicios ya saturados.
En Les Corts, tanto el PP como Vox se unen contra la inmigración ilegal. El president Juanfran Pérez Llorca califica de «irresponsable» el plan del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y promete deportaciones inmediatas: ilegales, delincuentes o “parásitos”, todos hacia sus países.
Este cambio tiene antecedentes relevantes. Desde el Manifiesto de Algeciras, Vox ha luchado contra los pactos entre el PP y PSOE que consideran fomentan una invasión migratoria. Aunque anteriormente el PP apoyó iniciativas legislativas populares para regularizar a inmigrantes, ahora cambia su postura bajo presión electoral ante tres elecciones autonómicas que acercan su pugna con Abascal.
¿Cómo evolucionará esta situación? La decisión del pleno se tomará esta semana. Si se aprueba la reforma, las deportaciones podrían agilizarse en pocos meses. El PSOE queda dividido: daneses alineándose con la derecha mientras los españoles quedan solos en su postura. Las protestas por parte de ONGs aumentan, pero la mayoría parlamentaria formada por el PPE, el ECR, y los Patriots, avanza hacia la aprobación.
España siente cada vez más presión. En Ceuta claman por auxilio, mientras las regularizaciones chocan con Europa: desde Bruselas, Ursula von der Leyen escucha atentamente a Feijóo. Por su parte, Vox presiona para mantener reuniones con Brunner. La lógica parece clara: poner fin a lo irregular y centrar esfuerzos en lo legal es fundamental para redefinir este panorama migratorio europeo tras este giro inesperado entre el PP y Vox.
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