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Irán atraviesa momentos críticos, sufriendo pérdidas devastadoras en las últimas semanas.
Estados Unidos e Israel han aniquilado jerarquías enteras de su liderazgo y mando militar con ataques casi diarios. Cada faceta de su influencia regional se ve comprometida: programas balísticos, infraestructuras y aliados como Hezbolá en Líbano se encuentran en una situación precaria.
La población iraní enfrenta el peso de años de sanciones, una gestión deficiente y ahora las secuelas de la guerra, con daños en infraestructuras y un ambiente cada vez más militarizado en su propio país.
Teherán se convierte en un escenario caótico tras los ataques a instalaciones petroleras, que han generado nubes tóxicas y problemas en el sistema de alcantarillado. Aeropuertos, universidades y hospitales son blanco de bombardeos que van más allá del ámbito estrictamente militar.
Pérdidas significativas y deterioro militar
Los ataques han acabado con altos cargos del régimen. Según el Pentágono, Mojtaba Jamenei fue eliminado en los bombardeos desde el 28 de febrero. Israel ha centrado sus esfuerzos en Teherán, desplegando además tropas terrestres en el sur de Líbano contra Hezbolá, donde se contabilizan 886 muertos y un millón de evacuados.
- EE UU ha destruido instalaciones balísticas y militares, impactando miles de objetivos en apenas dos semanas.
- Israel ha atacado centros de inteligencia e infraestructuras civiles en la capital.
- Irán responde lanzando drones económicos que paralizan el tráfico aéreo en el Golfo y misiles contra Israel, como el del 18 de marzo que cobró la vida de una pareja anciana cerca de Tel Aviv mediante munición de racimo.
En el análisis publicado por Al Jazeera sobre la efectividad de la estrategia conjunta de EE UU e Israel frente a Irán, se describe detalladamente esta erosión sistemática del poder iraní.
¿Por qué Irán decide alargar la guerra?
La dictadura iraní enfrenta un riesgo real de colapso. Sin embargo, los líderes que aún permanecen escalan su retórica bélica. Presumen de resistencia ante el dolor, desestiman las crecientes pérdidas dentro del liderazgo y manifiestan su intención explícita de extender el conflicto.
- Generan caos regional con ataques a Kuwait y bases estadounidenses.
- Amenazan con cerrar el Estrecho de Ormuz, vital para el comercio petrolero mundial, utilizando drones, misiles y minas. No buscan cerrarlo completamente, sino amedrentar a embarcaciones estadounidenses e israelíes para forzar negociaciones que aíslen aún más a Washington.
- Diversifican sus respuestas: drones paralizan aeropuertos como el de Dubái y perfeccionan sus ataques con munición racimo en Israel.
Esta táctica tiene como objetivo aumentar el sufrimiento global. Pretenden que la comunidad internacional sienta la guerra como algo propio y presione para ponerle fin. El almirante español Garat lo resume bien: aunque Irán no puede igualar la tecnología militar estadounidense e israelí, utiliza misiles balísticos y controla Ormuz como su principal carta.
Antecedentes y posibles evoluciones
El conflicto estalló el 28 de febrero con bombardeos sobre Teherán. Hoy, día 17 desde entonces, continúa el fuego cruzado. Trump ha afirmado que esto culminará pronto: han destruido la marina, fuerza aérea y radares iraníes. Sin embargo, disidencias internas como la renuncia de Joe Kent critican esta guerra al considerarla impulsada por intereses del lobby israelí.
Irán busca diversificarse para sobrevivir. Mantiene alertas diarias en territorio israelí y genera disturbios en Ormuz, donde cualquier operación estadounidense podría acarrear grandes pérdidas humanas. El régimen persiste materialmente debilitado pero políticamente cohesionado al clamar contra agresiones externas.
La ciudadanía iraní está cansada del régimen; observa cómo su país se desmorona. Muchos que anhelaban un cambio ahora titubean ante las circunstancias actuales. Los ayatolás confían en que este desgaste global frene a EE UU e Israel antes que ellos mismos colapsen internamente. Si la situación en Ormuz se complica aún más, los precios del combustible podrían dispararse a nivel mundial aumentando así la presión sobre todos.
El tablero parece inclinarse hacia Washington y Tel Aviv; sin embargo, Irán prolonga esta agonía buscando negociar desde una posición débil pero aparentando resistencia. Estaremos atentos para ver si logran resistir o si su situación lleva a una implosión inminente.
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