Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Maldiciendo mi idiotez suprema

Ángel Sáez García 16 Jun 2007 - 11:30 CET
Archivado en:

MALDICIENDO MI IDIOTEZ SUPREMA

“Si a uno le llaman idiota, se comporta como un idiota y hace cosas de idiota, tiene altas probabilidades de ser idiota”.

G. Walter Laplace

Ángel, ¿serás idiota?, me reprocho interrogándome, mientras aprovecho la ocasión para seguir formulándome otras preguntas de más enjundia todavía, por qué he dejado que pasara la ocasión (que ya van… ni se sabe, pues he perdido la cuenta) sin haberme decidido, quién es el culpable (sólo yo) de que hoy tampoco haya conseguido decírselo, que me tiene embelesado, enamoradísimo, sorbido el seso, además de como lo hago cada mañana, con los ojos y con toda el alma, con lo que cuadra, corresponde, cuenta y toca, con la boca.

He ensayado, ¿cuántas veces?; empecé a contarlas, pero, como me ocurre con otros muchos cómputos de cosas, en este caso también he llegado a perder la cuenta; sumarán más de cincuenta, más, seguro, sólo las que lo he hecho frente al espejo de medio cuerpo del recibidor de mi casa; he ensayado, repito, más de medio centenar de veces lo que deseo y debo decirle (si no quiero volverme un orate cualquier día de éstos), mas siempre, o sea, siempre, tiene que hacer acto de presencia alguna circunstancia imprevista que viene a joder la marrana, quiero decir, que me corta el rollo, esto es, que me clausura el parlamento que preparé con sumo esmero antes incluso de que lo haya inaugurado, de que haya pulsado el botón rojo que acaso ponga el mecanismo de su fluencia oral en marcha

Cada vez que, tras darme los buenos días, Ángel, me preguntas si quiero (sobreentendiendo una interrogación anterior, qué quieres, o una suposición, que tiene que ver con el qué anhelas) lo de siempre, la baguette hodierna, ardo en deseos de contestarte (con arte) lo que no me sale ni a la de tres, ni a la de diez, ni a la de cien, que no, que la recién horneada podrías dársela a otro/a (y yo me quedaría tan campante), y hasta mandarla a hacer puñetas (si tal hecho te agradara), que lo señero de siempre eres tú, Marisol, mi amada dama y musa, que me muero por tus huesos, por tus carnes, por tu guedeja nigérrima y por tu piel, del mismísimo color de la canela en rama y sabor semejante a la vainilla, que tú eres el único pan que compraría aquí a diario (si estuvieras en venta, claro) y devoraría con verdadera fruición. Empero, lo que hago es asentir, pagarte, desearte que pases una buena jornada, salir a escape de la panadería con unas ganas irrefrenables, tremendas, de darme unos cuantos “baguettazos” en la cocorota y andar mascullando, durante todo el camino, hasta llegar a casa, mi falta de arrojo, y maldiciendo mi idiotez suprema.

Ángel Sáez García
otramotro@tudela.com

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza. Casado (con la literatura —en traducción libre, literaria, “si la literatura no lo es todo, no vale la pena perder una hora con ella”, Jean-Paul Sartre dixit—, solo con […]

Más en El blog de Otramotro

Mobile Version Powered by