Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Acabad con su odisea

Ángel Sáez García 17 Nov 2008 - 13:29 CET
Archivado en:

ACABAD CON SU ODISEA

A mi dilecta prima María José, con quien, cuando coincido (casi siempre, en Cornago, La Rioja, estando disfrutando, tras comer o cenar en la bodega de su señora y señera madre, mi augusta tía María, de una placentera sobremesa), no paro de reírme a mandíbula batiente, mientras me recuerda o le rememoro algunas de las trastadas cometidas in illo témpore por el menda, en su grata compañía (o en la de otros), siendo ambos niños de corta edad; porque hoy, lunes, diecisiete de noviembre de 2008, cumple años; por lo tanto, “Fina”, ¡muchas felicidades!

Si no la totalidad, la inmensa mayoría de las personas que obtuvieron en su día el carné de conducir saben que no prestar ayuda a quien acaba de sufrir un accidente de tráfico, amén de un acto inhumano e insolidario, es un delito. Empero, pocas de las arriba mencionadas conocen qué es lo que dice (ergo, mucho menos hacen o llevan a cabo lo que dicta) el artículo 13. 1 de la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor, en torno a las obligaciones del ciudadano y el deber de reserva: “Toda persona o autoridad, y especialmente aquellos que por su profesión o función, detecten una situación de riesgo o posible desamparo de un menor, lo comunicarán a la autoridad o sus agentes más próximos, sin perjuicio de prestarle el auxilio inmediato que precise (sic; como habrá colegido, la redacción del mismo es claramente mejorable)”.

Si no le molesta a usted, desocupado lector de estos renglones torcidos, iteraré el principio que defiende y sostiene el artículo susodicho de la mentada ley urdiendo los versos que contiene la siguiente décima con propina, un pareado.

Usted, también; no le miento
(Mas con más razón quien tiene
Un trabajo que deviene
En mayor conocimiento
Del ajeno sufrimiento,
Pues detecta en un momento
El morado o documento,
El maltrato y desamparo
De un menor de edad, sin faro);
Denunciar debe el tormento
Infligido por quien sea
Y acabarle su odisea.

Ángel Sáez García
otramotro@tudela.com

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza. Casado (con la literatura —en traducción libre, literaria, “si la literatura no lo es todo, no vale la pena perder una hora con ella”, Jean-Paul Sartre dixit—, solo con […]

Más en El blog de Otramotro

Mobile Version Powered by