A LA NIÑA MÁS GUAPA DEL MUNDO (II)
POR JESÚS ARTEAGA ROMERO
(Sigue el poema de ayer.)
Tienen miedo a que otra vez
vuelva Ud. y nos repita
las lecciones, ya zanjadas,
que se dan por aprendidas…
Y la nena, defendiendo
lo que piensa que es justicia,
se ha ganado en todo el grupo
la amistad que merecía…
Y la abrazan los amigos
y la besan sus amigas;
y hasta incluso la maestra
le regala una sonrisa.
El señor Cura del pueblo
les enseña la doctrina
y les habla de un tal Juan
que hace tiempo, en Palestina,
predicaba y anunciaba
que vendría de “Allá arriba”
quien traería a los más pobres
la mejor de las Noticias…
Y llegó, por fin, Jesús,
que en Belén nos nacería;
y nació en un portalito
con el frío que allá hacía…
Le sirvió al Niño de cuna
un pesebre con pajitas
preparado por sus papis,
Don José y Doña María.
Con el vaho de una burra
y el vapor de una vaquita,
el portal se calentaba
y del frío protegían
a ese Niño que del Cielo
a la tierra se venía
anunciando ese mensaje
que era propio del Mesías.
Y del Cielo baja un Ángel
que, cantando, les decía
a unos cuantos pastorcitos
que su noche allí dormían:
“Ha nacido el Redentor;
ha nacido ya el Mesías
que se acerca hasta vosotros
ofreciéndoos su vida…”
Los pastores corren, presto,
para dar la bienvenida
a este Niño de los Cielos
que en la tierra aparecía…
Y le llevan lo que tienen:
Queso blando y leche frita;
y a sus papis les dejaron
una joven corderita.
Y siguió el Cura explicando
muchas cosas que Él hacía:
Que curaba a los enfermos
y que a todos atendía;
que el mensaje del Amor
era el lema que Él seguía
porque “Yo soy el Camino”,
Él a todos nos decía.
Que esta nena nunca crezca
a Jesús yo le pedía;
que siguiera tan pequeña,
que siguiera siendo niña
manteniendo la inocencia,
la pureza y la sonrisa,
al igual que un angelito
que allí juega con la brisa.
(Continuará mañana.)
Jesús Arteaga Romero
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