De no ser por un vecino que acabó haciendo caso de sus súplicas y lloros, no lo cuenta. Es Carlos Hernández de 22 años, a quien alguien le encargó matar a tiros al chófer de un autobús en la aldea de San Rafael Pacaya, en la guatemalteca jurisdicción de Coatepeque.
Al joven, sin embargo, ni le salió el tiro por la culata, dado que en el momento de apretar el gatillo el arma se le encasquilló, momento en que los iracundos pasajeros lo cogieron en volandas y le dieron una tunda de cuidado.
No contentos con el castigo, lo rociaron con gasolina y le pendieron fuego. Las llamas empezaron a quemarle sus partes pudendas mientras se retorcía de dolor y pedía que alguien le echara una mano.
La llegada de los agentes de la Comisaría local, -con el apoyo de elementos de la Policía y la Procuraduría-, fue también muy oportuna, ya que muchos de los presentes quisieron avivar los ‘rescoldos’. Fue trasladado a un hospital cercano, donde evoluciona favorablemente.
Más en PD América
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home