Aunque hoy en día nos parece una forma terrible de morir, el análisis paleogenético de sus huesos proporciona valiosa información sobre una de las culturas más fascinantes y enigmáticas de América, según una investigación publicada en Nature.
Se cree que el códice maya de Dresde (siglos XI-XII) fue enviado por Hernán Cortés a Europa en 1519 como homenaje al rey Carlos I de España.
En 1517, el explorador Francisco Hernández de Córdoba descubrió la península de Yucatán, habitada por los mayas. Esta sociedad destacaba por su monumental arquitectura, profundos conocimientos de astronomía y matemáticas, y un complejo sistema de escritura. Los europeos recién llegados se sorprendieron especialmente por los rituales practicados por los nativos, incomprensibles para la mentalidad europea del siglo XVI. Entre las ciudades mayas, sobresale la sagrada Chichén Itzá, construida entre los años 800 y 1100 de nuestra era y situada en el actual estado de Yucatán.
En el norte de Chichén Itzá se encuentra el emblemático templo de Kukulkán, cercano al cenote sagrado, un sumidero que contiene los restos de más de 200 individuos, la mayoría de ellos niños sacrificados a sus deidades.
El estudio de los restos de 64 de estos menores ofrece una ventana a la comprensión de la mitología maya, así como a sus vínculos genéticos, su dieta y el origen de los individuos sacrificados. También permite explorar las consecuencias demográficas y epidemiológicas que tuvo el contacto con los europeos en esta mítica cultura mesoamericana.
Cenotes. Península de YUcatán
Sacrificios y Gemelos
Hasta ahora, se pensaba que las inmolaciones mayas incluían tanto a mujeres como a varones, pero los análisis paleogenómicos actuales contradicen esta creencia: todos los 64 niños estudiados eran varones. Además, entre ellos había nueve parejas de hermanos, dos de las cuales eran gemelos idénticos. Estos resultados confirman la preferencia ritual de los mayas por sacrificar varones seleccionados por su parentesco biológico. La presencia de gemelos refleja la importancia ritual de estos en la cultura maya. En el Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas, se narra el sacrificio de dos gemelos al inframundo, donde habitaban los dioses de la enfermedad y la muerte.
El cenote sagrado de Chichén Itzá podría simbolizar el inframundo y los gemelos sacrificados evocarían a estos dioses.
Vida Cotidiana de las Víctimas
Se ha determinado que la dieta de los niños sacrificados se basaba en el maíz, complementada con animales terrestres y acuáticos. Las variaciones en la dieta sugieren que procedían de comunidades cercanas, aunque algunos podrían haber venido del centro de México o lugares tan lejanos como Honduras. La similitud en la dieta de los niños emparentados indica que fueron criados en una red familiar que les proporcionaba los mismos cuidados.
Además, los que estaban estrechamente relacionados murieron a edades similares, lo que sugiere que pudieron ser sacrificados en el mismo evento.
Continuidad Genética y Efectos del Contacto Europeo
El estudio revela que, a pesar de los cambios culturales y demográficos en los últimos 500 años, existe una continuidad genética entre los antiguos y actuales mayas. Sin embargo, también se observan genes europeos y africanos en la población maya actual, un 7 % y 0,03 % respectivamente. Este mestizaje se realizó preferentemente entre varones extranjeros y mujeres autóctonas. Las guerras, hambrunas y epidemias relacionadas con el contacto con los europeos causaron una drástica disminución de la población maya, que pasó de unos 20 millones en el momento del contacto a 2 millones a finales del siglo XVI, una disminución del 90 % en menos de un siglo.
Adaptación y Supervivencia
El contacto con los conquistadores también tuvo otras consecuencias indirectas significativas. La población maya actual ha desarrollado genes relacionados con el metabolismo de los lípidos y la fertilidad, como reacción a las hambrunas y restricciones desde la época colonial. Además, se ha detectado una selección a favor de genes del sistema inmune que protegen contra enfermedades infecciosas, como la Salmonella enterica, causante de la epidemia de cocoliztli que devastó Mesoamérica en 1545.
Este estudio, publicado en Nature, demuestra cómo las técnicas de investigación antropológica actuales son útiles no solo para estudiar la biología de las poblaciones del pasado, sino también para reconstruir e interpretar su cultura.
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