Este 30 de julio hemos visto a Pedro Sánchez, marido de la corrompida y corruptora Begoña Gómez, negarse a declarar ante el valiente juez Peinado, tratando de huir de su flagrante responsabilidad en el caso de corrupción política, económica y moral, más grave de la historia de España, que le afecta a él, a toda su familia, y a toda la banda socialista de la p$oe.
Mientras, aquí en Hispanoamérica la manipulación del resultado de las elecciones en Venezuela que intenta perpetrar -una vez más- la banda socialista de Maduro, no podrá dominar el sentir mayoritario del pueblo venezolano, dentro y fuera de Venezuela.
Reconocer el fraude electoral que trata de imponer a la fuerza ese régimen criminal y corrupto, significa alinearse con quienes ensangrentaron y secuestraron el país hace 25 años y siguen saqueándolo cada día que permanecen en el poder.
En este sentido, debemos exigir al Papa, en su condición de Jefe de estado, que llame a consultas al embajador venezolano ante la Santa Sede para transmitirle la más firme protesta de todos los Cristianos del mundo. Además debe hacer una declaración pública apoyando al pueblo venezolano y exigiendo la publicación de las ACTAS ELECTORALES. Todos los cristianos católicos miembros de la Iglesia, tenemos el deber de exigir al Papa ese apoyo a Venezuela en nuestro nombre. También debe condenar la ceremonia satánica trasvestida de «olímpica» en París el otro día. Si no sabe o no quiere o no puede cumplir su cometido básico, debe dimitir.
También debemos apelar a Rusia para que corte por lo sano con Maduro y pueda así mantener los apoyos a su legítima posición en favor de la seguridad nacional rusa, y en pro de la necesaria multipolaridad por la que aboga.
La banda socialista de Sánchez ayuda al chavismo criminal a través del infame Zapatero y otros intermediarios igual de corruptos que colaboran con empresarios deleznables, todos aprovechándose de la dictadura socialista chavista para obtener un dinero sucio que sale de la ruina y la sangre de nuestros hermanos venezolanos.
La Unión Europea, EEUU, y todos los países libres del mundo, deben clamar contra Maduro, como han hecho los presidentes de Argentina, El Salvador o Panamá, entre muchos otros.
En Venezuela, los miembros de las fuerzas armadas y resto de servidores públicos, deben recordar que no juraron fidelidad a un régimen o banda organizada de delincuentes. Tienen que comprometerse con el pueblo venezolano a quien juraron servir y que ha votado mayoritariamente en contra de Maduro y la organización criminal que lidera.
TODA la Familia Hispana, (en los cinco continentes), estamos con nuestros hermanos venezolanos, hoy liderados por la valiente Maria Corina.
Abajo el socialismo chavista siempre envidioso, siempre destructor de la Verdad, siempre abyecto y criminal.
¡¡VIVA VENEZUELA LIBRE!!
Álvaro de Marichalar y Sáenz de Tejada