Crisis España-Venezuela

Josep Borrell también califica de dictadura al gobierno de Nicolás Maduro

El alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, se refirió sin rodeos al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, como de regimen “dictatorial” y “autoritario”.

Josep Borrell también califica de dictadura al gobierno de Nicolás Maduro

A pesar de su habitual diplomacia cuidadosa, Borrell no titubeó al describir la realidad que atraviesa el país sudamericano: represión política, detenciones arbitrarias y la huida de figuras claves de la oposición, como Edmundo González, son hechos innegables.

Sus palabras reflejan una verdad incómoda que muchos intentan matizar en el ámbito internacional. Venezuela, en el contexto de sus elecciones, ha sido una nación profundamente cuestionada por su falta de garantías democráticas, pero Borrell fue claro al señalar que esta crisis no es reciente: «Venezuela no era una democracia antes y lo es mucho menos después». No es solo el hecho de convocar elecciones lo que define a una democracia; es la protección de los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos. En este sentido, Venezuela está lejos de cumplir con los mínimos estándares.

Resulta interesante que Borrell admita que la simple denuncia verbal del carácter dictatorial del régimen de Maduro “no arregla nada”. Y tiene razón. Señalar la dictadura en Venezuela es algo que se ha hecho durante años, con poco o ningún impacto en la vida de los millones de venezolanos que han huido del país, ni en la situación de los que se quedan enfrentando un entorno cada vez más represivo.

Este comentario parece reconocer que la estrategia internacional para lidiar con la crisis venezolana está agotada. No basta con condenar. Se necesita, como él sugiere, una política que vaya más allá de las palabras. Sin embargo, el desafío radica en qué pasos concretos tomar para avanzar hacia una solución, en especial cuando un régimen autoritario está decidido a mantenerse en el poder a cualquier costo.

La pregunta que deja Borrell es si la comunidad internacional, y en particular Europa, están dispuestas a hacer más que “contenerse verbalmente” ante lo que está sucediendo en Venezuela. Las elecciones no son un fin en sí mismas si no vienen acompañadas de una auténtica voluntad de respetar los derechos fundamentales. La verdad que Borrell nos obliga a enfrentar es que Venezuela ha dejado de ser una democracia, si es que alguna vez lo fue bajo este régimen.

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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