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Tensión máxima en el Gobierno tras una carta explosiva

Álvaro Leyva sacude la política colombiana al acusar a Gustavo Petro de drogadicto

El excanciller Álvaro Leyva acusa a Gustavo Petro de adicción a las drogas y desata un terremoto político y mediático

Paul Monzón 24 Abr 2025 - 09:28 CET
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Hoy, 24 de abril de 2025, Colombia despierta bajo el impacto de un escándalo político sin precedentes. Álvaro Leyva, excanciller y figura histórica de la política nacional, ha acusado públicamente al presidente Gustavo Petro de ser “adicto a las drogas”. La acusación, hecha en una carta de cuatro páginas entregada a Presidencia y ampliamente difundida por medios nacionales e internacionales, ha puesto al Gobierno en el centro de una tormenta política, mediática y diplomática.

La misiva va mucho más allá de una crítica puntual. Leyva no solo señala presuntos problemas personales del mandatario, sino que denuncia un entorno presidencial tóxico, marcado por el aislamiento y la influencia de personas clave como Laura Sarabia y Armando Benedetti. La carta se convierte así en un retrato demoledor del Ejecutivo y en una llamada de atención sobre el estado actual del poder en Colombia.

Las acusaciones: episodios personales y deterioro institucional

En su carta, Leyva relata episodios vividos durante su etapa como ministro. El más significativo ocurrió en París, en junio de 2023. Según su testimonio, durante una visita oficial a la capital francesa, Petro desapareció durante dos días, lo que obligó a reprogramar la agenda y causó “momentos embarazosos” tanto ante las autoridades francesas como ante la prensa colombiana. Leyva asegura que fue entonces cuando “pude confirmar que usted tenía el problema de la drogadicción”.

Otras frases del excanciller refuerzan su diagnóstico:

Leyva reconoce incluso sentirse culpable por no haber hecho más para ayudar al presidente: “Me apena decirlo hoy —tarde ciertamente— pero por esa época ya tenía conocimiento de episodios suyos de similar comportamiento. ¿Pero qué podía yo hacer?”.

Reacción presidencial: desdén y contraataque

La respuesta del presidente Petro llegó rápidamente a través de sus redes sociales. El mandatario rechazó las acusaciones con ironía y descalificó tanto a Leyva como a los medios que dieron relevancia a la carta. “La única manera para que la prensa publique cartas es insultándome. No solo habla mal del escritor, sino de la prensa”, escribió Petro en X (antes Twitter). En tono sarcástico, añadió: “¿Es que París no tiene parques, museos o librerías más interesantes para pasar dos días?”, sugiriendo que su tiempo en la capital francesa fue privado e irrelevante para el debate público.

Esta reacción no abordó directamente el fondo de las acusaciones sobre consumo de drogas. En lugar de eso, se centró en criticar el tratamiento mediático del asunto y defender su derecho a la privacidad durante viajes oficiales.

Repercusión internacional: Colombia bajo la lupa

El caso ha traspasado fronteras. El prestigioso Financial Times británico publicó un titular contundente: “Colombia’s president is a drug addict, claims ex-minister”. La noticia ha amplificado el escándalo a nivel internacional y ha vuelto a situar al país —el mayor productor mundial de cocaína— bajo el foco global por asuntos relacionados con drogas ilegales y gobernabilidad.

El contexto internacional añade presión sobre un Gobierno ya sometido al escrutinio externo por los desafíos del narcotráfico y la violencia. El eco global obliga a los actores políticos colombianos a responder no solo ante su opinión pública sino también ante socios estratégicos.

Reacciones políticas: la oposición exige claridad

La oposición ha aprovechado el momento para exigir explicaciones inmediatas. Diversos líderes opositores han pedido que el presidente se someta a exámenes médicos para despejar cualquier duda sobre su capacidad para gobernar. Argumentan que las acusaciones son demasiado graves como para ignorarlas o despacharlas con desdén mediático.

Entre tanto, aliados históricos del petrismo prefieren guardar silencio o piden prudencia ante lo que consideran una “maniobra personalista” del excanciller Leyva. Sin embargo, voces críticas dentro del propio Gobierno reconocen que estos episodios dañan gravemente la imagen institucional y pueden minar la gobernabilidad.

Antecedentes: tensiones acumuladas en el núcleo presidencial

Las fricciones entre Leyva y Petro no son nuevas. Desde su renuncia como canciller hace casi un año, Leyva ha lanzado mensajes ambiguos sobre su relación con el presidente. La carta actualiza ese distanciamiento con detalles personales e institucionales inéditos.

Leyva describe una Presidencia atrapada por intereses internos: “Comprendí que Laura Sarabia era dueña de su tiempo”, afirma sobre la jefa del gabinete presidencial. Además, señala que figuras como Armando Benedetti han influido negativamente en el círculo cercano al mandatario.

Esta descripción refuerza la imagen de un Ejecutivo fragmentado e incapaz de gestionar sus propias crisis internas.

Perspectivas: ¿hacia dónde camina el escándalo?

El futuro inmediato es incierto. Las acusaciones han abierto varios frentes:

En paralelo, crecen los rumores sobre posibles investigaciones parlamentarias o judiciales si se consideran elementos suficientes para avanzar hacia un examen médico oficial del presidente.

Sin embargo, hasta ahora no hay pruebas objetivas presentadas más allá del testimonio personal —aunque relevante— del excanciller Leyva. Por tanto:

Un vendaval con repercusiones imprevisibles

El episodio protagonizado por Álvaro Leyva representa uno de los mayores desafíos para Gustavo Petro desde que asumió la Presidencia. Aunque aún es pronto para anticipar sus consecuencias finales, queda claro que este choque público ha fracturado aún más las ya delicadas relaciones dentro del Ejecutivo colombiano.

En palabras directas: nunca antes había sido tan urgente para el Gobierno responder con hechos —y no solo con palabras— ante una crisis cuya onda expansiva ya supera las fronteras nacionales.

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