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El nombre de Luis Alberto «Lucho» Herrera resuena con fuerza en el ciclismo internacional: fue el primer latinoamericano en conquistar La Vuelta a España en 1987 y uno de los grandes escaladores de su generación.
Ahora, a sus 63 años y retirado desde hace décadas, su reputación se tambalea tras ser señalado judicialmente por un crimen atroz ocurrido hace más de veinte años en Fusagasugá, su localidad natal.
La Fiscalía colombiana investiga si el exciclista contrató a paramilitares para asesinar brutalmente a cuatro campesinos que se negaron a venderle sus tierras.
Según recientes autos judiciales y testimonios incluidos en la investigación, tres exparamilitares han declarado ante la justicia que recibieron directamente la orden de Herrera para «recoger» —eufemismo usado para asesinar— a sus vecinos, bajo la falsa acusación de ser milicianos de las FARC.
La realidad, según estos relatos y los autos judiciales, es que la verdadera motivación era un conflicto por la propiedad de varias parcelas colindantes con la finca del exdeportista.
El relato del horror: secuestro, degollamiento y descuartizamiento
Los hechos investigados se remontan al 23 de octubre de 2002. Ese día, Gonzalo Guerrero Jiménez, Víctor Manuel Rodríguez Martínez, José del Carmen Rodríguez Martínez y Diuviseldo Torres Vega desaparecieron sin dejar rastro. Las declaraciones coincidentes de los exparamilitares alias Menudencias y Ojitos describen un operativo nocturno: los asaltantes, con chalecos y gorras del extinto DAS (Departamento Administrativo de Seguridad), recogieron a las víctimas en una camioneta. Los testimonios son estremecedores: “Los degollamos y luego los descuartizamos con machete. Hicimos dos fosas pequeñas donde los enterramos”, narró uno de los implicados ante el juez.
El móvil, según estos relatos corroborados judicialmente, era económico: las víctimas se negaban a vender sus tierras a Herrera, quien buscaba expandir sus propiedades tras su retiro deportivo. Los paramilitares aseguran que el ciclista les entregó dos sobres: uno con fotografías de los campesinos “a recoger”, otro con 40 millones de pesos como pago por el encargo criminal. Posteriormente, quedó acreditado que las víctimas no tenían vínculos con grupos armados ilegales.
El proceso judicial: testigos protegidos y reacción del exciclista
En abril de 2025, una jueza penal de Fusagasugá ordenó formalmente investigar a Herrera por estos hechos tras validar los testimonios y condenar anticipadamente a uno de los autores materiales. La resolución reconoce que “existen elementos suficientes para abrir diligencias contra Luis Herrera como presunto instigador”. El caso ha sido remitido a la Fiscalía General para profundizar en las pesquisas.
Herrera ha respondido públicamente negando cualquier implicación: “Jamás he pertenecido a organizaciones criminales ni he pretendido causar daño a persona alguna. Mi vida la he dedicado al deporte y al trabajo honesto”, declaró en un comunicado. El exciclista se muestra dispuesto a colaborar con la justicia pero denuncia que las imputaciones buscan “enlodar su nombre y trayectoria”. Por ahora evita entrevistas directas con los medios.
¿Quién es Lucho Herrera? De héroe nacional al ojo del huracán
Conocido como El Jardinerito de Fusagasugá, Lucho Herrera nació en 1961 en una familia humilde. Se forjó como ciclista recolectando flores antes de debutar profesionalmente. Su palmarés incluye:
- Vencedor absoluto de La Vuelta a España (1987)
- Múltiples etapas ganadas en Tour, Giro y Vuelta
- Pionero entre los latinoamericanos en brillar en Europa
- Símbolo nacional tras resistir incluso un secuestro breve por parte de las FARC en 2000
Retirado desde finales de los 90, invirtió parte de sus ganancias en tierras e iniciativas agrícolas cerca de Bogotá. En ese entorno rural surgió el conflicto hoy bajo investigación judicial.
Anécdotas y curiosidades sobre Lucho Herrera
- En su niñez repartía flores en Fusagasugá; ese origen le valió el apodo El Jardinerito.
- Ganó su primera etapa en Europa bajo una lluvia torrencial; esa jornada inspiró un popular dicho colombiano: “Si sube Lucho, subimos todos”.
- Fue secuestrado brevemente por las FARC en 2000 mientras visitaba fincas familiares; tras menos de un día fue liberado ileso, asegurando que le trataron “bien dentro de lo normal”.
- Tras retirarse del ciclismo profesional impulsó proyectos agrícolas e inmobiliarios.
- Su histórica victoria en La Vuelta sigue siendo referencia obligada cada vez que un colombiano destaca en ciclismo internacional.
Un caso que reabre viejas heridas
La investigación sobre Lucho Herrera reactiva debates sobre impunidad, violencia rural y memoria histórica en Colombia. Para muchos, ver al ídolo deportivo implicado —aunque solo sea como investigado— supone un golpe emocional. Las familias afectadas siguen reclamando verdad y justicia dos décadas después.
Mientras avanza el proceso judicial —con testimonios directos, condenas anticipadas para algunos autores materiales y la firme negativa del exciclista— queda claro que este caso va más allá del deporte: pone sobre la mesa las heridas abiertas del conflicto armado colombiano y cómo incluso figuras ejemplares pueden quedar atrapadas por sus sombras más oscuras.
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