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El tirano saca pecho y vocifera muchos, pero en los altos circulos chavistas hay muchos a los que nio les llega la camisa al cuello.
Entre otras razones, porque con Donald Trump nunca se sabe.
El despliegue de buques y marines estadounidenses frente a las costas venezolanas marca un giro sin precedentes en la estrategia de la Casa Blanca hacia el régimen de Nicolás Maduro.
A día de hoy, 23 de agosto de 2025, la orden directa del presidente Trump al Pentágono para actuar contra el llamado Cártel de los Soles ha elevado la tensión regional y reabierto viejas heridas sobre soberanía, intervención extranjera y el papel de los aliados de Estados Unidos en América Latina.
La maniobra, que combina presión militar, legal y diplomática, se produce en un contexto de crisis por el tráfico de drogas y el auge del fentanilo, una epidemia que Washington atribuye a redes coordinadas por el chavismo y grupos armados transnacionales.
El anuncio ha reavivado los debates sobre la legitimidad del Gobierno venezolano, los vínculos entre el chavismo y el narcotráfico, así como el apoyo explícito de figuras como José Luis Rodríguez Zapatero y sectores del Grupo de Puebla al régimen de Caracas.
Despliegue militar de EEUU: una advertencia en el Caribe
Estados Unidos ha movilizado al menos tres buques de guerra —incluyendo el USS San Antonio, el USS Iowa Jima y el USS Fort Lauderdale—, un submarino nuclear y cerca de 4.500 efectivos, entre ellos más de 2.000 marines, situados estratégicamente en el sur del Caribe, frente a Venezuela. La operación incluye aviones de reconocimiento P8 Poseidon y destructores armados con misiles, en lo que funcionarios de Defensa describen como una de las mayores demostraciones de fuerza en la región en años recientes.
Puntos clave del despliegue:
- Presencia constante de tres buques principales y un submarino nuclear.
- Al menos 4.000 soldados estadounidenses en tareas de apoyo y combate.
- Refuerzo de medios de inteligencia y vigilancia aérea, con tecnología de última generación.
- Declaración de la Casa Blanca sobre la disposición a «usar todo su poder» para llevar ante la justicia a los responsables del narcotráfico y desestabilización regional.
La portavoz presidencial Karoline Leavitt ha sido clara: «El presidente Trump está preparado para frenar el narcotráfico y llevar a los responsables ante la Justicia». El despliegue responde a la inclusión del Cártel de los Soles, supuestamente liderado por Maduro y altos mandos chavistas, en la lista de organizaciones terroristas de Washington.
El chavismo, el Cartel de los Soles y la reacción regional
El Cártel de los Soles es, según Washington, una red criminal compuesta por altos mandos militares y funcionarios chavistas, responsable de convertir a Venezuela en un eje del tráfico internacional de cocaína y otras drogas hacia Estados Unidos y Europa. El nombre hace referencia a las insignias doradas de los generales venezolanos, implicados en actividades ilícitas según diversas investigaciones federales estadounidenses.
- Estados Unidos mantiene una recompensa de 50 millones de dólares por la captura de Maduro, a quien acusa de liderar una organización criminal y de usar el aparato del Estado para proteger y expandir las redes del narcotráfico.
- El régimen de Caracas niega todas las acusaciones y denuncia una campaña de injerencia, calificando las acciones estadounidenses de «desesperadas» y «hollywoodenses».
- Otros altos cargos chavistas, como Diosdado Cabello, han rechazado los señalamientos y aseguran que se trata de una estrategia para justificar una intervención extranjera.
La respuesta internacional ha sido desigual. Mientras países como Cuba denuncian la operación como parte de una «agenda corrupta» de Washington, otras naciones de la región observan con cautela, preocupadas por la escalada militar y sus efectos sobre la estabilidad continental.
El apoyo de Zapatero y el Grupo de Puebla: legitimidad y divisiones
El respaldo de José Luis Rodríguez Zapatero y de sectores del Grupo de Puebla al régimen chavista sigue generando polémica. Zapatero, ex presidente del Gobierno español, ha defendido reiteradamente la legitimidad de Maduro, abogando por el diálogo y el respeto a la soberanía venezolana, pese a las acusaciones internacionales de tortura, represión y corrupción.
- El Grupo de Puebla, formado por exmandatarios y líderes progresistas de la región, ha expresado su rechazo a cualquier intervención extranjera, alineándose con el discurso de Caracas y La Habana.
- Diversos analistas sostienen que este apoyo contribuye a blindar políticamente al chavismo y a dificultar la presión internacional para una transición democrática en Venezuela.
La división es palpable:
- Sectores conservadores y liberales consideran que el respaldo al chavismo legitima prácticas autoritarias y violaciones de derechos humanos.
- Mientras, los partidarios de Zapatero y el Grupo de Puebla insisten en que solo el diálogo puede evitar una catástrofe humanitaria y una guerra regional.
Antecedentes y posibles escenarios
La ofensiva de Trump no surge de la nada. Desde su primer mandato, Washington ha incrementado la presión sobre Venezuela mediante sanciones, aislamiento diplomático y operaciones encubiertas. Sin embargo, la decisión de autorizar el uso de la fuerza militar directa representa una ruptura con la política tradicional de contención y marca una apuesta por la intervención activa.
- El precedente inmediato es la crisis del fentanilo, que ha causado más de 70.000 muertes anuales en Estados Unidos. Washington culpa directamente a los cárteles latinoamericanos, con Venezuela y México en el punto de mira.
- La designación del Cártel de los Soles como organización terrorista permite al Pentágono actuar unilateralmente en el extranjero, sin autorización previa del Congreso.
Posibles evoluciones:
- Escalada militar si Maduro responde con hostilidad o si se detectan movimientos irregulares de tropas en Venezuela.
- Aumento de la presión diplomática sobre aliados de Caracas, con sanciones y restricciones económicas.
- Fragmentación interna en la región, con países alineados a favor o en contra de la intervención, agravando la polarización política en América Latina.
- Creciente protagonismo de actores externos, como Rusia y China, que mantienen intereses estratégicos y económicos en Venezuela y podrían jugar un papel disuasorio ante una intervención estadounidense.
Un equilibrio frágil y una región en vilo
La situación permanece volátil. El despliegue militar estadounidense y la orden de Trump han alterado el tablero geopolítico latinoamericano y global. El futuro de Venezuela y del régimen chavista dependerá, en buena medida, de la capacidad de resistencia interna, el margen de maniobra de sus aliados internacionales y la determinación de Washington para sostener la ofensiva más allá de la presión inicial.
Mientras tanto, la población venezolana sigue atrapada entre la represión interna, el colapso económico y la amenaza de un conflicto abierto. El Caribe, tradicionalmente zona de paz, se convierte en epicentro de una crisis con implicaciones globales. El desenlace, por ahora, es incierto, pero el pulso entre Trump y Maduro marca el ritmo de una nueva era de confrontación hemisférica.
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