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La irrupción de José Antonio Kast en la política chilena ha modificado el panorama ideológico del país, revelando un nuevo tipo de derecha que mezcla conservadurismo social, nacionalismo y populismo.
Todo esto sucede en un contexto global donde estos liderazgos están en auge.
Su llegada a la segunda vuelta presidencial, donde se enfrentará a la comunista Jeannette Jara, no solo desafía el modelo chileno, sino que también invita a establecer comparaciones con otras figuras de la nueva derecha internacional como Donald Trump, Javier Milei y Nayib Bukele.
Desde su aparición como independiente y la creación del Partido Republicano, Kast ha tomado distancia del conservadurismo pragmático que representaba Sebastián Piñera.
Su discurso se centra en restablecer el orden, controlar la inmigración y promover el libre mercado, apelando a un electorado que anhela respuestas contundentes ante la inseguridad y la crisis económica.
- Conservadurismo social: Se pronuncia a favor de la familia tradicional, se opone al aborto y al matrimonio entre personas del mismo sexo, además de criticar lo que denomina “ideología de género”.
- Nacionalismo y soberanía: Propone establecer barreras físicas y legales para frenar la inmigración irregular, imitando las propuestas de Trump y Bukele.
- Populismo penal: Promete una mano dura contra el crimen y aboga por el modelo de cárceles masivas implementado por Bukele.
- Economía de mercado: Sugiere un ajuste fiscal drástico junto con una reducción del Estado, alineándose con las propuestas de Milei en Argentina.
- Crítica al multilateralismo: Muestra escepticismo hacia organizaciones internacionales y defiende la soberanía nacional frente a acuerdos globales.
El ascenso de Kast se puede entender, en parte, por su habilidad para aprovechar el desencanto generado tras el estallido social de 2019 y la frustración con los intentos fallidos de reforma constitucional.
Se presenta como el restaurador del “sentido común” y como el único capaz de detener lo que él llama “deriva izquierdista”.
El domingo, 14 de diciembre de 2025, tiene una dura pelea —en la que parece claro favorito— con la candidata izquierdista, que Jeannette Jara, militante del Partido Comunista de Chile (PCCh) y abanderada de la coalición oficialista Unidad por Chile (que incluye a la centroizquierda e izquierda del gobierno de Gabriel Boric.
Kast frente a Trump, Milei y Bukele
Si bien Kast comparte retórica y algunos puntos programáticos con Trump, Milei y Bukele, hay matices significativos:
- Kast se ha abstenido de utilizar insultos directos y cuenta con una extensa trayectoria parlamentaria, lo que lo diferencia del estilo confrontativo característico de Trump y Milei.
- Su agenda de “mano dura” y control migratorio lo acerca a Bukele y Trump; sin embargo, en Chile la inseguridad no alcanza los niveles dramáticos que se viven en El Salvador.
- La crítica al Estado junto con su defensa del libre mercado lo alinean con Milei, pero sin llegar al libertarismo extremo que caracteriza al argentino.
Kast ha asistido a foros internacionales vinculados a la ultraderecha y ha reivindicado claramente el lema “Dios, patria, familia”, muy presente en los discursos de Meloni en Italia así como en la derecha identitaria europea.
El factor Franco Parisi: outsider y voto decisivo
La verdadera sorpresa electoral ha sido Franco Parisi, quien con un 19,7% de los votos se ha consolidado como el tercer candidato más votado, superando todas las proyecciones previas.
Parisi representa un perfil antisistema con un discurso dirigido a una clase media desencantada y una narrativa de outsider que rechaza los extremos representados por Kast y Jara.
Su votante típico es masculino, proviene de zonas rurales, pertenece a una clase media-baja y tiene entre 30 y 45 años. El Partido de la Gente (PDG), fundado por Parisi, logró obtener 14 diputados, mostrando una fuerza inesperada dentro del Congreso. Aunque ha endurecido sus posturas sobre migración y seguridad, mantiene un enfoque económico centrado en reducir gastos públicos y aliviar el coste de vida.
Rechaza apoyar explícitamente a Kast o Jara: “No firmo un cheque en blanco a nadie. Eso es una falta de respeto”, declaró tras la primera vuelta.
El destino del voto de Parisi será crucial en el balotaje.
Los analistas apuntan a que, dado su perfil anti establishment, es más probable que sus votantes se inclinen hacia Kast antes que hacia Jara; sin embargo, movilizar este electorado sigue siendo incierto.
Un balotaje decisivo y el futuro de la derecha chilena
La segunda vuelta programada para el 14 de diciembre enfrenta dos modelos diametralmente opuestos.
La suma total del voto por las derechas supera el 50%, pero será clave ver cómo logra Kast atraer los votos de Parisi para definir tanto el tono como los márgenes posibles de su gobierno.
Si Kast triunfa, Chile podría entrar en un ciclo marcado por reformas conservadoras profundas que impacten áreas como seguridad pública, migración y derechos sociales.
A nivel internacional, su victoria reforzaría esa ola conservadora que atraviesa América Latina y Europa; esto consolidaría un nuevo paradigma centrado en una derecha identitaria nacionalista.
La derrota de Jara podría significar el fin del ciclo progresista iniciado bajo Boric e inaugurar un escenario político más polarizado.
La figura representativa José Antonio Kast no solo es más radical que la tradición chilena anterior; también está conectada con una red internacional donde liderazgos desafían las normas establecidas.
El resultado del balotaje será determinante para saber si Chile decide seguir esta tendencia o si prevalece una resistencia al cambio capaz de frenar los avances hacia esta nueva derecha.
La incertidumbre continúa marcando esta campaña singularmente dinámica.
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