Más información
Es el hombre del momento. Se llama Marco Rubio, tiene 53 años, ed hijo de inmigrantes cubanos, y desde enero de 2025 ejerce como
Secretario de Estado de EE.UU.
Primer latino en el cargo y figura central en la segunda Administración Trump, acumula roles como asesor interino de Seguridad Nacional, apodado por la prensa como Secretary of Everything.
Su mano de hierro define una política exterior agresiva: halcón implacable contra China (al que llama «adversario más peligroso»), Irán (sanciones duras) y regímenes latinoamericanos.
Tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, este mismo 3 de enero de 2026, Rubio advirtió directamente al régimen cubano: «Si viviera en La Habana, estaría preocupado«, sugiriendo que Cuba podría ser el siguiente objetivo por su «colonización» de Caracas y colapso interno.
Sus planes priorizan America First con «paz a través de la fuerza»: reconquista del Canal de Panamá, presión sobre migración ilegal, fin negociado en Ucrania («no es nuestra guerra»), refuerzo en Indo-Pacífico y desmantelamiento de ayudas externas. En 2026, Rubio emerge como el tipo clave del momento, arquitecto de una diplomacia trumpista dura y personal, alineada con el legado anticastrista y antiizquierdista del exsenador floridano.
Donald Trump ha revolucionado la situación en Venezuela. Después de un golpe militar sorpresivo, su equipo toma las riendas del país. Se habla de un gobierno a control remoto, que incluye a figuras clave del chavismo como Delcy Rodríguez. La meta es estabilizar la nación, reactivar la industria petrolera y preparar elecciones.
La operación se llevó a cabo en cuestión de horas. Fuerzas estadounidenses asaltaron una fortaleza en Caracas, donde capturaron a Maduro y su esposa Cilia Flores, quienes serán extraditados a Nueva York para enfrentar juicio. Afortunadamente, no hubo bajas entre los soldados estadounidenses. Trump lo califica como «una de las demostraciones más impresionantes de poderío militar».
En Mar-a-Lago, el presidente ofreció una rueda de prensa junto a Marco Rubio, secretario de Estado, Pete Hegseth, del Ministerio de Defensa, Dan Caine, del Estado Mayor, y John Ratcliffe, director de la CIA. Durante su intervención, afirmó: “Vamos a gobernar Venezuela hasta que podamos realizar una transición segura y adecuada”.
Diálogo con el chavismo
Marco Rubio mantiene conversaciones directas con Delcy Rodríguez. Trump reveló que habían estado dialogando recientemente. Ella está dispuesta a colaborar. “Está esencialmente dispuesta a hacer lo que consideramos necesario para hacer Venezuela grande de nuevo”, declaró Trump.
Se prevé que Delcy asuma el mando temporalmente. La Constitución venezolana lo permite tras la salida del presidente, aunque debe convocar elecciones en un mes. Sin embargo, Trump anticipa un periodo más largo, que podría variar entre seis meses y dos años. En estas negociaciones están involucrados también figuras como Diosdado Cabello y Jorge Rodríguez, mientras que Vladimir Padrino López, ministro de Defensa, se reunió con ella.
Por ahora, Washington ignora a María Corina Machado, ya que Trump considera que no cuenta con apoyo ni respeto en su país: “Sería muy difícil para ella presidir Venezuela”. A pesar de haber ganado con los demócratas en julio de 2024, la prioridad parece ser la estabilidad antes que la legitimidad opositora.
Las críticas no se han hecho esperar entre los opositores. Enderson Sequera expresó sus dudas: “Trump intenta vender la idea de que Delcy es una marioneta, pero Cabello y Padrino siguen libres”. Mientras tanto, Machado busca posicionarse para asumir el poder junto a Edmundo González, instando a los militares a reconocer su mandato.
Contexto de la crisis
Desde que Hugo Chávez designó a Maduro en 2013, este ha sido señalado por vínculos con el narcotráfico. Con las mayores reservas petroleras del mundo bajo su control, el chavismo nacionalizó estos recursos y despojó activos estadounidenses. Como resultado, la producción ha caído prácticamente a niveles mínimos.
Trump siempre ha tenido su mirada puesta en el petróleo. Ahora asegura que empresas estadounidenses invertirán miles de millones para reparar la infraestructura dañada: “Vamos a poner Venezuela en esteroides”. A pesar del embargo al crudo venezolano, buscan generar ganancias para el país y saldar antiguas deudas.
La operación fue denominada «Resolución Absoluta». Meses de trabajo en inteligencia llevaron al despliegue coordinado de 150 aviones que neutralizaron las defensas venezolanas mientras helicópteros atacaban bajo un manto de oscuridad gracias a técnicas especiales.
Posibles desenlaces
El plan contempla una administración mixta donde Estados Unidos lidera la reconstrucción mientras los chavistas obedientes colaboran para recuperar la industria petrolera y asegurar bienestar social mediante el pago de sus deudas con petróleo.
Los riesgos son evidentes:
- La resistencia por parte de militares leales a Maduro, siendo clave la figura de Padrino López, formado en EE.UU., quien deberá negociar la transición.
- El apoyo incondicional de China y Rusia hacia Delcy, quienes han exigido la liberación de Maduro, lo que podría desencadenar una intervención.
- La presión constante por parte de María Corina Machado y otros opositores que exigen elecciones inmediatas y podrían movilizarse en las calles.
- Si surge alguna rebelión contra este nuevo orden establecido, Trump advierte: correrán la misma suerte que Maduro.
El exembajador venezolano, Diego Arria, advierte sobre las implicaciones más amplias: tanto China como Rusia temen una democratización en Latinoamérica tras lo sucedido en Venezuela; podrían seguir Cuba y Nicaragua si esto se consolida. Washington no tolerará bases iraníes o rusas cerca.
Trump insiste en mantener un control remoto sobre Venezuela hasta el final del chavismo. Primero funcionalidad; después legitimidad; con elecciones presidenciales al final del proceso.
Las reacciones internacionales son mixtas. Los opositores celebran la caída del dictador pero critican el pacto con los chavistas. En España, tanto el PP como Vox están desconcertados por la falta de apoyo hacia Machado.
El petróleo sigue siendo fundamental en todo esto. Estados Unidos está «muy fuertemente involucrado». Grandes compañías comienzan a entrar al país generando ganancias significativas. El futuro inmediato para Venezuela oscila entre renacer o caer aún más en el caos; Trump apuesta por lo primero mientras el mundo observa cómo se desarrolla esta audaz jugada.
Más en EEUU
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home