La reciente advertencia de Donald Trump hacia México está cargada de un lenguaje bélico, cifras alarmantes y una amenaza directa: “vamos a comenzar a atacar en tierra en lo que respecta a los carteles”, afirmó durante una entrevista en Fox News.
Este mensaje -directo al despacho de la presidenta Sheinbaum– sitúa la relación bilateral en uno de sus momentos más tensos desde los años ochenta.
En esa misma conversación, el presidente estadounidense aseveró que “los carteles están dirigiendo México” y que estas organizaciones criminales “están causando la muerte de entre 250.000 y 300.000 personas al año en nuestro país”.
Sus declaraciones llegan poco después de la intervención militar en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, lo que refuerza la percepción de que la Casa Blanca se siente con fuerza para llevar su lucha contra el narcotráfico a otro nivel.
Lo que ha declarado Trump y su relevancia
En la entrevista con Fox News, Trump lanzó varios mensajes clave:
- “Vamos a empezar a atacar en tierra en lo que respecta a los carteles”.
- “Los carteles están dirigiendo México. Es muy triste verlo”.
- “Están matando a 250.000 ó 300.000 personas al año en nuestro país”.
No especificó dónde se llevarían a cabo esos ataques ni si se refería concretamente a acciones militares dentro de México, pero el contexto deja entrever esa posibilidad. En la misma charla presumió haber “erradicado el 97% de las drogas que entran por agua”, presentando la fase terrestre como el siguiente paso tras los bombardeos contra supuestas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico, operaciones que han dejado más de un centenar de muertos sin autorización del Congreso.
Al calificar a México como un país supuestamente dominado por los carteles, Trump articula tres mensajes:
- Justificar una ofensiva más contundente de Estados Unidos bajo el pretexto de su seguridad nacional.
- Desviar hacia un enemigo externo la crisis de sobredosis que afecta al país.
- Aprovechar el impulso político tras el éxito militar exhibido en Venezuela.
Desde Ciudad de México, la presidenta Claudia Sheinbaum ha rechazado cualquier tipo de intervención, recordando que México es un Estado soberano. Ha enfatizado la necesidad de “colaboración” y “responsabilidad compartida”, subrayando que Washington debe cortar el flujo de armas hacia su territorio y respetar tanto el derecho internacional como la Carta de las Naciones Unidas.
¿Controlar México? Datos sobre el poder de los carteles
La afirmación de que “los carteles están dirigiendo México” reduce una realidad mucho más compleja. Aunque no se puede calificar a México como un Estado fallido, arrastra una crisis crónica caracterizada por violencia, impunidad y una captura institucional parcial en diversas regiones.
Algunos elementos clave son:
- Desde 2006, la llamada guerra contra el narco ha provocado centenares de miles de homicidios.
- En 2019, las muertes violentas acumuladas desde 2006 superaban ya las 275.000, con más de 30.000 asesinatos anuales en los últimos años.
- Entre 2021 y 2023, México registró alrededor de 30.000 homicidios al año, con tasas entre 25 y 28 por cada 100.000 habitantes, muy superiores a las cifras estadounidenses.
Los carteles —en particular el Sinaloa y el CJNG— han diversificado sus actividades (drogas, extorsión, minería ilegal, tráfico humano) y han establecido poderes fácticos en distintas áreas del país. Controlan rutas, someten fuerzas policiales locales, cooptan autoridades e influyen en elecciones; sin embargo, eso no equivale a “dirigir el país” desde una perspectiva institucional.
La realidad es más bien:
- Un Estado que mantiene un control formal mientras hay zonas donde los grupos criminales ejercen mayor poder que los gobiernos locales.
- Un sistema judicial con niveles alarmantes de impunidad cercanos al 98% en homicidios, lo cual refuerza la percepción del dominio criminal.
- Fuerzas de seguridad que, pese a contar con refuerzos militares, no logran romper definitivamente el poder económico ejercido por los carteles.
Trump utiliza este deterioro para presentar a México como un eslabón débil que necesita intervención externa. Sin embargo, su diagnóstico omite considerar la responsabilidad del consumo interno de drogas en Estados Unidos así como el flujo constante de armas y dinero hacia el sur.
Las cifras sobre muertes por drogas en EE.UU.: realidades distorsionadas
Cuando Trump afirma que “los carteles están matando entre 250.000 y 300.000 personas al año en nuestro país”, multiplica sin fundamento las cifras oficiales.
- En 2022 fallecieron aproximadamente 109.700 personas por sobredosis en Estados Unidos.
- En 2023 se registró una cifra similar: alrededor de 107.500 muertes.
- Para 2024 se estima que las muertes relacionadas con drogas —principalmente por fentanilo— habrían descendido hasta unas 87.000, según proyecciones recientes.
Son números devastadores pero muy inferiores a esos alarmantes 250.000–300.000 mencionados por el presidente. La epidemia tiene causas múltiples:
- Un uso excesivo durante años de fármacos opioides recetados.
- La posterior expansión tanto del tráfico de heroína como del uso sistemático de opioides sintéticos.
- Redes distributivas dentro del país conectadas tanto con organizaciones mexicanas como con productores asiáticos.
Los carteles mexicanos juegan un papel crucial en el tráfico hacia Estados Unidos del fentanilo y metanfetamina; no obstante, no son responsables directos solamente ellos por todas las muertes mencionadas. Presentarlos así contribuye a una narrativa bélica que justifica posibles ataques preventivos al otro lado del río Bravo.
De Venezuela a México: intervenciones bajo la sombra política interna
El momento elegido por Trump para lanzar estas amenazas no es casualidad. La posibilidad anunciada sobre ataques terrestres llega:
- Menos de una semana después del operativo llevado a cabo en Venezuela, que culminó con la captura del líder chavista Maduro y permitió establecer a Delcy Rodríguez al mando del país sudamericano.
- En medio del debate legislativo estadounidense sobre los límites legales para usar la fuerza militar tras aprobarse una resolución senatorial pidiendo autorización previa para nuevas operaciones militares en territorio venezolano.
Respecto a Venezuela, Trump ha llegado incluso afirmar que Estados Unidos podría “dirigir” ese país durante años y utilizar su petróleo para financiar procesos reconstructivos asegurando intereses estadounidenses. Esa lógica —control prolongado sobre recursos estratégicos bajo un discurso centrado en seguridad— ahora se proyecta hacia México; aunque aquí los contextos jurídico y político son notablemente diferentes.
Diversos analistas consultados coinciden en señalar:
- Una incursión terrestre sin consentimiento del Gobierno mexicano violaría tratados internacionales, provocaría una crisis diplomática considerable e incrementaría rechazos dentro del continente latinoamericano.
- Las fuerzas armadas estadounidenses ya colaboran con sus pares mexicanos mediante inteligencia compartida o vigilancia fronteriza; siempre bajo principios respetuosos hacia la soberanía mexicana.
- Cualquier operación unilateral podría avivar sentimientos nacionalistas mexicanos e incrementar reclutamientos entre los carteles; además podría desestabilizar regiones donde ya resulta complejo operar para las autoridades estatales.
Desde un punto vista interno, este discurso contundente contra los carteles funciona para Trump como un mensaje claro hacia su base electoral: promete controlar fronteras reduciendo así entradas ilícitas e incrementando demostraciones militares dentro del hemisferio.
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