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Lo que está fuera de toda duda, es que terminará sacando una pasta.
Porque José Luis Rodríguez Zapatero cobra por todo y no da puntada sin hilo.
ZP ha llegado a Caracas con un objetivo definido: proponer a Miguel Rodríguez Torres, su asesor cercano al chavismo, como ministro de Defensa.
El padrino de Sánchez y el embajador de la dictadura venezolana pretende vender a la opinión pública la especie de que se ha desvelado por la situación de los miles de presos políticos de Venezuela cuando su verdadero papel ha sido el de apuntalar el régimen, validar el último pucherazo de Maduro y forrarse con las «consultorías globales» y otros negocios derivados de las materias primas del país caribeño.
Esta estrategia -como explica el periodista David Alandete en ABC– tiene como fin consolidar el respaldo militar hacia Delcy Rodríguez, quien ha asumido la presidencia encargada tras la caída de Nicolás Maduro. S
in embargo, este plan se topa con la negativa de Washington, que considera al exgeneral un torturador inadecuado para cualquier proceso de transición limpio.
El expresidente español, ahora figura clave en las negociaciones, está en contacto directo con el círculo de Delcy Rodríguez.
Fuentes cercanas indican que Zapatero contempla la posibilidad de que Rodríguez Torres asuma la dirección del Ejecutivo o, al menos, garantice la lealtad de las Fuerzas Armadas.
El general, quien fue exjefe del SEBIN y ministro del Interior, salió de prisión en 2023 gracias a gestiones realizadas por Zapatero, y actualmente vive en Madrid. Allí asegura no tener aspiraciones políticas y se enfoca en la liberación de presos.
El peso del pasado represor
Durante su tiempo al mando del SEBIN, Rodríguez Torres estuvo al frente de episodios oscuros. Centros como El Helicoide y La Tumba se convirtieron en sinónimo de tortura bajo su dirección. Muchos presos políticos sufrieron golpizas, asfixia y largos períodos de aislamiento. Organizaciones han documentado miles de casos, con 777 aún detenidos según el Foro Penal.
- Participó en el fallido golpe contra Hugo Chávez en 1992.
- Indultado por Rafael Caldera, ascendió dentro del chavismo.
- Fue desterrado por Maduro en 2014 tras conflictos con grupos armados conocidos como «colectivos».
- Pasó cinco años encarcelado por «traición a la patria».
Para Washington, su figura es tóxica. Investigaciones en EE.UU. lo vinculan con torturas y narcotráfico relacionado con el Cartel de los Soles. Los hermanos Rodríguez –Delcy y Jorge– lo incluyeron en propuestas de transición que fueron rechazadas por la administración Trump. Estas iniciativas contemplaban el exilio de Maduro a cambio de petróleo para empresas estadounidenses, pero fueron desechadas para no afectar la «estructura criminal».
Una denuncia presentada ante la Audiencia Nacional española por torturas contra Rodríguez Torres y Luisa Ortega Díaz fue desestimada por falta de jurisdicción. La Corte Penal Internacional, por su parte, investiga los crímenes cometidos en Venezuela.
Apoyo militar a Delcy, pero con fisuras
Designar a Rodríguez Torres como ministro de Defensa podría fortalecer a Delcy Rodríguez. El actual titular, Vladimir Padrino, ha logrado mantenerse desde 2014 pese a rumores sobre conspiraciones en su contra. Más de 100 militares han sido encarcelados por supuestos complots. Por otro lado, Rodríguez Torres tiene contactos entre oficiales y sectores más leales al chavismo, lo cual es vital para una transición ordenada.
No obstante, su pasado genera dudas. Expresos como Lorent Saleh, galardonado con el premio Sájarov, lo señalan como «torturador número uno». Saleh, víctima de tortura en El Helicoide, critica a Zapatero, acusándolo de colaborar con la tiranía. En un gesto hacia una posible desrepresión, Delcy anunció el cierre de El Helicoide para transformarlo en un centro social.
Por su parte, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, está acelerando una ley que otorgaría amnistía. El viernes afirmó que los presos por protestas o críticas serían liberados en una semana si se aprueba finalmente el martes. Esto beneficiaría a figuras cercanas a María Corina Machado, como es el caso de Freddy Superlano[user-provided].
| Factor | A favor de Rodríguez Torres | En contra |
|---|---|---|
| Apoyo militar | Conexiones dentro del Ejército y chavismo | Resistencia por parte de Padrino y purgas recientes |
| Visión EE.UU. | Niega sanciones; colabora con inteligencia occidental | Su historial en SEBIN y narcotráfico obstaculizan cualquier transición |
| Rol humanitario | Gestiona liberaciones de presos | Acusado de establecer centros para tortura |
Hacia una transición inestable
Desde Caracas, Zapatero ejerce presión, pero encuentra resistencia por parte de Washington ante nombres manchados por el pasado. Planes anteriores impulsados por los hermanos Rodríguez fracasaron precisamente porque no se desmanteló la represión existente. Ahora, mientras busca mantener continuidad sin contar con Maduro –quien ha huido dejando atrás garantías–, la presión estadounidense aumenta: el despliegue militar en el Caribe ya supera los 4.500 efectivos.
Aunque insiste en que no aspira a ser candidato presidencial, Rodríguez Torres afirma que solo dialoga sobre liberaciones carcelarias con Zapatero, anticipando que podrían producirse masivas gracias a la presión ejercida desde EE.UU.. Sin embargo, su nombre sigue circulando como potencial ministro o posible sucesor en 2031.
La jugada realizada por Zapatero pone al descubierto la fragilidad del escenario post-Maduro. Reforzar a una figura polémica como es un exrepresor podría estabilizar al chavismo; sin embargo aleja las posibilidades de apoyo externo. Venezuela está caminando sobre una cuerda floja: las amnistías prometidas chocan frontalmente con los vetos internacionales. La situación es dinámica y cada movimiento cuenta en Caracas.
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