Quieren castigar al escritor Peter Handke por ser «pro-serbio»

(PD/Agencias).- La concesión por la ciudad de Düsseldorf del premio literario Heinrich Heine, dotado con 50.000 euros, al escritor austriaco proserbio Peter Handke el pasado día 23 ha desencadenado un escándalo en Alemania. Políticos de todos los partidos han reaccionado con indignación por el galardón a un defensor a ultranza del déspota fallecido Slobodan Milosevic.

José Comas afirma en El País que yodo parece indicar que el Ayuntamiento de Düsseldorf revocará en su reunión del próximo 22 de junio la decisión del jurado y retirará el premio a Handke.

Desde el inicio de las guerras balcánicas que siguieron a la ruptura de Yugoslavia, Handke se distinguió en nadar contra la corriente de la corrección política y en defender a Serbia y a Milosevic. En unas frases que después Handke corrigió y atribuyó a su mal francés llegó a decir que los serbios sufrieron más que los judíos en el Holocausto, y estableció paralelismos entre Auschwitz y los bombardeos de la OTAN.

La última aparición escandalosa de Peter Handke fue en el entierro de Milosevic, en su pueblo natal de Pozarevac, a mediados del pasado marzo. A esto siguió la prohibición de la representación de su obra El juego de las preguntas en la Comédie Française, en lo que algunos consideraron un acto de censura.

Al jurado del Premio Heine no parecen haberle importado las opiniones políticas de Handke, y le concedió los 50.000 euros, dotación que dobla la de años pasados.

Considera el jurado que el escritor austriaco se hizo acreedor al premio, porque:

«obstinado como Heine, Peter Handke persigue en su obra su camino hacia una verdad abierta. Handke orienta su visión poética hacia el mundo en contra de la opinión publicada y sus rituales, sin la menor concesión».

Si se tienen en cuenta las opiniones de Handke y las reglas para conceder el premio, se comprende con facilidad el escándalo.

El Premio Heine se concede a «personalidades que con su creación intelectual se comprometan por los derechos del hombre, tal como hizo Heine; fomenten el progreso social y político; sirvan a la comprensión entre los pueblos o difundan la idea de la comunidad entre todos los seres humanos».
En la lista de ganadores del Premio Heine, que concede su ciudad natal desde el año 1972, figuran el suizo Max Frisch, la premio Nobel austriaca Elfriede Jelinek o el cantautor alemán Wolf Biermann. Entre los candidatos al premio concedido a Handke figuraba este año el escritor israelí Amos Oz.

Políticos de todos los partidos, pero en especial del ecopacifista Los Verdes, reaccionaron indignados ante la concesión del premio a Handke.

El eurodiputado Daniel Cohn-Bendit declaró que la decisión es «una locura total«, y añadió que podían habérselo otorgado al presidente iraní Ahmadineyad porque, «en definitiva, también él nada contra corriente».
Para el jefe del grupo parlamentario de Los Verdes en el Bundestag, Fritz Kuhn, la concesión del premio a Handke, supone «una burla a las víctimas del régimen de Milosevic y una burla a Heine».
El gran gurú de la crítica literaria alemana Marcel Reich-Ranicki calificó lo ocurrido de «insulto indignante y una burla al poeta Heine».
Handke salió este martes al paso de algunas críticas en una carta en las páginas culturales del diario conservador Frankfurter Allgemeine.
Sostiene Handke:

«Jamás negué una matanza en las guerras de Yugoslavia entre 1991 y 1995, tampoco les quité importancia, las minimicé o las aprobé».

Añade Handke:

«En ninguna parte de mis escritos se puede leer que yo calificase a Milosevic de una o de la víctima».

Después explica el malentendido sobre sus declaraciones en las que comparaba el sufrimiento de los serbios con el de los judíos.

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