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No se sabe si es una leyenda urbana, o si, en realidad, como sugiere algún medio como La Verdad de Murcia, ha sido la propia Letizia quien, en alguna ocasión, ha puesto en circulación el rumor de que, para ella, la obligada estancia estival es prácticamente una ‘penitencia’.
La Familia Real española está próxima a llegar a Mallorca, para iniciar allí la preceptivas vacaciones de verano 2019.
Ahí no hay sorpresas, porque lo de instalarse en el Palacio de Marivent es una tradición que se repite puntualmente en estas para estas fechas. Se trata de un lugar muy especial en el corazón de los Borbón, sobre todo en el de la Reina Sofía, quien, hace ya tiempo, dejó para la hemeroteca una frase precisosa:
“Lo que más echo de menos durante el año es el mar. Soy hija del Egeo, una mediterránea”.
Existen varias coincidencias entre el palacio mallorquín y los retiros estivales de otras monarquías europeas, pero también algunas diferencias, como subraya Vanitatis.
En 1972, la Diputación de Palma cedió a los entonces Príncipes de España la finca para sus vacaciones. Doña Sofía recibió la noticia con entusiasmo y se dedicó personalmente a dirigir las reformas para adecuarlo a sus necesidades.
Algunos recuerdan todavía aquel 4 de agosto de 1973, en que don Juan Carlos y doña Sofía llegaron a Marivent a bordo de un Seat 1.430. Iban con los niños, la nanny y la perrita Laia; habían aterrizado en Son San Joan con dos Mysteres (avión militar) y fueron recibidos por las autoridades locales, tal y como atestiguaba el ‘Diario de Mallorca’, con unas fotos exclusivas en sus páginas interiores.
Madre e hijo volaron en un aparato y el padre lo hizo con las dos niñas, siguiendo el mandato de que Rey (entonces todavía Príncipe) y heredero no viajaran jamás juntos.
“Sufrieron los desaires de este, que apenas les dirigía la palabra”, cuenta el periodista Marcos Torío en su libro sobre el palacio, ‘Veranos en Mallorca’ (La Esfera de los Libros).
Saridakis dejó escrito:
«La propiedad debe destinarse a perpetuidad a la instalación de un museo de arte provincial y servicios culturales y de enseñanza y adiestramiento artístico complementario. (…) Si la residencia de Marivent no se destinaba al uso deseado por el fallecido pintor y su esposa durante un período superior a seis meses, el palacio debía ser devuelto a su donante o a sus herederos”.
Marivent es considerado el refugio de doña Sofía, específicamente en estos tiempos. Allí se instala a los primeros calores y recibe a su familia para pasar unos días juntos. Contra viento y marea, contra mar y viento.
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