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Al igual que Podemos venía a regenerar la política, ‘La ultima hora’, digital avalado y apoyado por el partido morado, venía a cambiar el periodismo.
Al final, como temían algunos, la cosa se ha quedado en que sirve para señalar periodistas o para llamarlos directamente borrachos, como ha sucedido en esta ocasión con el veterano Miguel Ángel Aguilar.
De nuevo, el modus operandi es el mismo. Un texto sin firmar y sin contar nada, recogiendo algún testimonio anónimo -o sea, falso- y un mensaje contundente: Aguilar le pega a la petaca.
Pero no es que beba o no lo que les preocupa a estos aprendices de periodistas, sino que en sus editoriales de la Cadena SER, donde aún sigue colaborando, de cuando en cuando le de por criticar a sus jefes. Eso es lo pernicioso. «Compartiendo ‘El País’ y la SER propietario –el Grupo PRISA–, Aguilar llegó a temer que su salida del diario provocara también su salida de la cadena radiofónica, pero no fue así, y sigue colaborando en diversos programas de la misma, con ‘El Telegrama de Miguel Ángel Aguilar’ –espacio incluido en ‘Hora 14’– como plato fuerte. Sirvan como ejemplo estos dos dedicados a Juan Carlos Monedero en 2015 «
De los pocos en denunciar los desplantes de Pablo Iglesias a la prensa
Aguilar, de vuelta ya si no de todo sí de muchas cosas, fue de los pocos en denunciar los desplantes, en forma de retrasos, de Iglesias a la prensa.
Era una época donde Iglesias siempre se hacía esperar.
Fuera cual fuera la hora convocada a los medios, el líder morado siempre se retrasaba. Hasta que Aguilar un buen día estalló: «Estamos aquí esperando 25 minutos cuando nos han convocado expresamente para esto».
Sucedió en 2016. El entonces director de Ahora, no permitió que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, se riese en su cara con un nuevo desplante a los medios de comunicación y dejó una escena que pasará a los anales.
Ha sido una lección de un veterano y notable periodista, donde queda claro que no es de recibo la prensa genuflexa ante los incumplimientos de agenda de los partidos políticos. No era la primera vez que sucedía
El cabreo que tenía Aguilar era de los de órdago a la grande, pero no ha sido hasta unas horas después cuando, gracias a la labor de un periodista que tomó las imágenes del momento, hemos podido ver realmente cómo fue el enfado del director de Ahora.
Nosotros somos los condenados de la prensa, no aguanto más. Estamos aquí esperando 25 minutos cuando nos han convocado expresamente para esto. Es intolerable.
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