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Nicolás Maduro, el tirano, ha amenazado con desatar un bañó de sangre en Venezuela si este 28 de julio de 2024, cuando pierda las elecciones, no se le declara ganador.
Y mientras algunos izquierdistas de dudoso pasado como el brasileño Lula censuran sus palabras y le dicen que si pierda, se tiene que ir, el inefable Zapatero y el propio Pedro Sánchez acuden en su ayuda.
Todas la encuestas vaticinan que el candidato opositor Edmundo González supera por más de 25 puntos a Maduro, pero crece la sensación de que habrá fraude masivo y que el sátrapa utilizará a los militares para ahogar las protestas populares.
El último, por el momento, es ser arrestado y expulsado ha sido ex diputado de Vox Víctor González.
Víctor, a quien en la últimas horas hemos visto en compañía del reportero Cake Minuesa, fue arrestado en Caracas por los verdugos de Maduro horas después de aterrizar en Venezuela para asistir a las elecciones.
Según cuentan en redes sociales, los sicarios chavistas entraron en el hotel y llevaron a Victor González de Coello de Portugal a los sótanos del SEBIN, le retuvieron, le obligaron a desnudarse para el interrogatorio y le incautaron el móvil. No sabemos nada del reportero Cake Minuesa ni de Andres.
La dictadura ya empezó a impedir que los testigos electorales de oposición ingresen a los centros de votación.
Maduro quiere ocultar el fraude masivo que va a hacer el domingo, pero la oposición, encabezada por la incansable María Corina Machado insta a todos a ir a votar y a defender la liubertad y la democracia.
El Gobierno Sánchez no solo no ha condenado sin matices que el régimen chavista haya prohibido la entrada al país -entre otras- a la delegación del PP que iba a participar como observadora de las elecciones del domingo, sino que, culpa de lo ocurrido a los populares por haber ido a Venezuela.
ha sido la primera posición oficial expresada por el Ejecutivo socialcomunista, tras conocerse el viernes por la noche (hora española) que el régimen de Maduro había retenido a los diez diputados y senadores del PP invitados por la oposición para participar como observadores.
Fueron confinados en el aeropuerto de Caracas nada más aterrizar, se les impidió utilizar sus dispositivos móviles para evitar que se comunicaran con el exterior y se les informó que tenían prohibida la entrada en Venezuela y que, por tanto, iban a ser expulsados.
Ante este hecho, el Gobierno de Sánchez optó por culpar al PP en vez de a la dictadura de Maduro.
La versión de Moncloa fue comunicada a través del Ministerio de Asuntos Exteriores y difundida por la agencia pública de noticias EFE.
Según esta versión oficial, el régimen de Maduro no había autorizado la visita de una delegación del Senado (parte de esta misión de los populares), y a pesar de ello, el PP decidió realizar el viaje.
La postura de Moncloa, en vez de responsabilizar a Maduro por retener y expulsar a la delegación española que acudía de observadora por deseo de la candidatura de la oposición en los comicios, ha optado por centrar sus reproches contra el PP.
Moncloa, a través de Exteriores, afirma que tanto la Mesa del Senado como el Grupo Parlamentario Popular solicitaron poder acudir como misión de observación electoral a Venezuela, y el Ministerio no vio inconveniente alguno en ello.
Sostiene que realizó gestiones ante las autoridades venezolanas, pero éstas denegaron la autorización y el Gobierno Sánchez informó oficialmente de ello tanto al Senado como al Grupo Parlamentario Popular, «razón por la que todos los grupos políticos, excepto el PP, decidieron no realizar el viaje».
La posición de Moncloa ante la acción del régimen de Maduro contra esta delegación española, que iba a vigilar la limpieza de las elecciones del domingo en Venezuela, choca con las advertencias lanzadas en los últimos días desde diversos países, que han urgido al chavismo a no amañar los comicios, garantizar la participación de los opositores y respetar el resultado de las urnas.
Existe una convicción general de que Maduro tratará de torcer el proceso para mantenerse en el poder.
Tras la retención y la orden de expulsión comunicada en el aeropuerto de Caracas a los miembros de la delegación del PP, el eurodiputado y vicepresidente del Parlamento Europeo, González Pons, ha denunciado que están convencidos de que Maduro prepara un «golpe de estado» ante los datos que apuntan a que los venezolanos votarán mayoritariamente para apartarlo del poder.
Esta representación de diputados y senadores del PP no ha sido la única delegación de estados democráticos a la que Maduro ha prohibido entrar en Venezuela para ser testigos activos de las elecciones.
También ha impedido la llegada de un avión con expresidentes iberoamericanos que iban a actuar igualmente como observadores.
EL PRINGOSO ZAPATERO
En sus momentos más complicados, como las revueltas estudiantiles de 2014, la crisis del referéndum revocatorio de 2016 y el choque de legitimidades con Juan Guaidó en 2019, Zapatero ha acudido al rescate de Nicolás Maduro.
En las elecciones de este fin de semana, el expresidente socialista ejercerá en Caracas el papel de observador internacional, por supuesto, del lado del ‘chavismo’, al que los sondeos otorgan una clara derrota.
“La encuestrocracia es la expresión mediática de la plutocracia”, escribía Juan Carlos Monedero estos días a este respecto, tan sólo unas horas después de aparecer haciendo el payaso en un acto de campaña de Maduro.
Bailaba y celebraba, por supuesto, siempre con la vista puesta en la ‘revolución’, pero dando la espalda a lo que sucede en sus centros de represión. O a las crisis alimentaria, sanitaria, económica y de derechos humanos que ha denunciado Amnistía Internacional por activa y por pasiva.
Monedero es un jubilado político. Un caradura que ha disfrutado de las mieles del chavismo y que posee una visión de la realidad que está condicionada por -al menos- el potente anestésico de la ideología, que genera efectos psicotrópicos y altera la percepción.
Pero Zapatero todavía es una figura relevante en este PSOE infame que pacta con golpistas y herederos de terroristas.
El portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Miguel Tellado, uno de los expulsados por Maduro, que no ha tardado en denunciarlo en X, antes Twitter:
«Es inadmisible que el embajador de España en Venezuela no hayaespañoles, y que Zapatero sea cómplice de este atropello democrático. El Gobierno de Sánchez muestra, una vez más, su connivencia con el régimen dictatorial de Maduro».
Él y varios miembros de su camarilla, que hoy ejercen, despachan y hacen lobby en nuestro territorio, cuando no es a favor de los intereses chinos por Huawei es en defensa de los intereses de algún que otro dictador tropical.
En la web del Grupo de Puebla -la organización que otorga soporte moral e ideológico a toda la izquierda populista latinoamericana- figuran varios representantes españoles entre los Lula da Silva, Celso Amorim, Luis Arce, Rafael Correa, Alberto Fernández, Pepe Mujica, Dilma Rousseff, Evo Morales y otros prebostes de estos movimientos, especialistas en arruinar países, confrontar a la sociedad y perseguir a los opositores.
Entre la ‘delegación‘ nacional se encuentran Adriana Lastra, Irene Montero y, por supuesto, Rodríguez Zapatero, quien este domingo -si Dios no lo remedia- volvera a alinearse con los torturadores.
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