Tachar a trabajadores de no afines o sin enchufe, y negar su derecho a trabajar en una televisión pública a los que cumplían los requisitos en una bolsa de empleo, fueron algunas de las fechorías de José Pablo López Sánchez, hoy presidente de Radio Televisión Española, en su paso por el mismo puesto en Telemadrid. Otra medalla más para «el talentoso gestor», como le llaman y califican sus amigos, ya saben, los palanganeros de la izquierda mediática.
José Pablo López comparece este 30 de enero por primera vez en el Parlamento como presidente de la Corporación, desde que fuera nombrado en diciembre de 2024, y lo hace en una comisión mixta (Congreso-Senado) que ejerce el Control Parlamentario de la Corporación RTVE y sus Sociedades. Deberán estar muy pero que muy atentos en esta comisión de aquí en el futuro para que el susodicho no pueda comportarse como lo hizo en Telemadrid.
Y es que en su periplo como presidente en Telemadrid (2017-2021) perpetró lamentables acciones, como doblar la plantilla de trabajadores afines a lo que entonces se conocía como «TelePodemos» o «La sextilla». O por ejemplo, fue multado con casi medio millón de euros por Inspección de Trabajo por las ilegalidades laborales reiteradas, entre ellas, la de contratar trabajadores como falsos autónomos. Perdió en la Justicia destacadas demandas laborales, pero el dinero no salía de sus bolsillos… Disparar con pólvora ajena le resultaba muy fácil con tal de conseguir sus objetivos, aunque se incumpliera la ley.
Bolsas de empleo a su gusto
José Pablo López convocó bolsas de empleo para enchufar a periodistas y técnicos, los que ordenaban los sindicatos CGT, UGT y CC.OO. Pero lo único legal de ese proceso, en el caso de la bolsa para redactores, fue la convocatoria en la web de RTVM, eso sí, durante pocos días, para que no se entera mucha gente ajena al tándem dirección-sindicalistas.
Cuentan fuentes internas de Telemadrid que en aquella época se actuaba con tanta impunidad que hasta los sindicatos emitieron una nota pidiendo a los concurrentes que les enviaran a ellos su currículum. Una total connivencia.
Se presentaron muchos profesionales para la categoría de redactor, que fueron contratados enseguida (los premiados). La dirección de RTVM y los sindicatos señalaron con el dedo a los elegidos, con el silencio del entonces Consejo de Administración.
Según explican abogados laboralistas, las bolsas de empleo público están obligadas a cumplir las normas que las regulan, con nombres y apellidos, como si se tratara de un tribunal de oposición. Es obligatorio publicar en la web los candidatos que se han presentado, primero, y, luego, la puntuación exacta obtenida por cada uno de ellos, con los criterios que previamente debe determinar una comisión paritaria, según convenio de Telemadrid. Una comisión paritaria cuya fecha de reunión y actas deben ser públicas.
Pero como se pueden imaginar, nada de eso existió. Solo se elaboró una lista manipulada, que iba sumando y restando nombres de redactores, según convenía a la dirección y los sindicatos, independientemente de los méritos de los candidatos. El propio Portal de Transparencia de Telemadrid se vio obligado a reconocer que esas actas no existían, lo que confirmó la ilegalidad de las actuaciones.
Los candidatos rechazados sufrieron una doble indefensión en sus derechos, al no tener información, no podían reclamar. Todas las administraciones y empresas públicas tienen la obligación de dar a conocer las listas de las bolsas de empleo, por ley, tal y como se recoge también en el estatuto de la Función Pública. Y deben otorgar esa información pública a los candidatos que la reclamen. Todas menos la Radio televisión Madrid de José Pablo López, que hizo caso omiso, tal y como les explicamos.
No cumplió la ley
José Pablo López demostró que tenía predilección por lo de saltarse la ley y las normas. La ley de RTVM de 2015 es clara al respecto de la contratación de personal. Define que debe regirse por criterios de mérito, igualdad y publicidad.
La RTVM de José Pablo López les negaba el derecho a la información pública que reclamaban a través del Portal de Transparencia, dirigido por la que fue la mano derecha de López en todas sus actuaciones, Ana Civera, que hoy en día sigue como directora general corporativa de RTVM, responsable también del departamento jurídico. Los afectados desconocían si habían sido incluidos en la lista, qué puntuación habían obtenido…
Temor, ahora en RTVE
José Pablo López fue obligado a abandonar RTVM, pero, dejaría la ilegalidad de las bolsas de empleo para los siguientes responsables de la empresa, pasándoles el marrón.
Su jefe de RR.HH, Antonio Jiménez Castro, cómplice de toda la política laboral de López, incluidas las purgas a periodistas, permaneció seis meses más en su puesto. Le dio tiempo a dar un último repaso a la bolsa de empleo, para ‘enchufar’ a muchos y para tachar definitivamente de la lista a los que no eran de su agrado ideológico o del agrado sindical.
Con un intencionado fraude de ley, con connivencia sindical, de nuevo, los trabajadores que sí fueron contratados por la bolsa de empleo, han acabado siendo fijos. Durante su mandato, José Pablo López ordenó que se les fueran renovando sus contratos temporales. Firmó de su puño y letra cientos de contratos en fraude de ley.
Ahora RTVE, con López como presidente del ente, está inmerso en un proceso de estabilización y consolidación de empleo. Trabajadores de la española manifiestan su temor a que se reproduzca el mismo escenario laboral que los mismos agentes que están ahora en Prado de Rey ejecutaron en Radiotelevisión Madrid.
Nefasta gestión
No conviene olvidar que José Pablo López ya hundió 13 Televisión, la cadena de la Conferencia Episcopal, de la que se hizo cargo en 2010. Cuando la abandonó en 2016, la audiencia era mínima y las pérdidas de casi 70 millones de euros. Dicen fuentes cercanas al ahora presidente de RTVE, que no le gusta que le recuerden su paso por la “tele de la Iglesia”. De hecho, en su wikipedia, no aparece que estuvo al frente de esa cadena. Solo aparece que trabajó en Abside Media.
En Radio Telemadrid desarrolló una gestión sectaria y desastrosa, desde que Cristina Cifuentes le eligió para la televisión madrileña. Se ató a su sillón como una lapa cuando fue cesado por la Asamblea de Madrid en 2021, y se “tragó” que la Justicia no le diera la razón contra ese cese. Paradójicamente, recurrió a la Justicia cuando le convino si le afectaba a él, mientras que en Telemadrid y Onda Madrid se saltaba la ley.
El dinero de todo los madrileños lo destinó a llenar los bolsillos de las productoras amigas, las mismas que está empezando a favorecer en RTVE, a pesar de los reiterados fracasos en la parrilla de Telemadrid. Manipuló a favor de Ciudadanos y la izquierda y arremetió contra el PP y VOX. Las audiencias no se correspondieron nunca con el enorme gasto y los grandes aumentos de plantilla.