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En Televisión Española (TVE) se respira un clima tenso. Trabajadores de los Informativos han denunciado una “purga” en la redacción tras la fulminante salida de Silvia Rodríguez y Mauricio Salinas, hasta ahora directora y editor del informativo territorial de Madrid.
En sus lugares, la cadena pública ha nombrado a Ángel Negro y Bernabé Sánchez-Minguet, procedentes ambos de Atresmedia, para liderar la nueva etapa.
El cambio no ha sido solo de nombres: las fuentes internas describen un giro editorial “de 180 grados” a favor del Gobierno de Pedro Sánchez y muy crítico con figuras como Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida.
Según testimonios recogidos, el control sobre la información se ha endurecido, llegando al punto de que “el tema Begoña Gómez ha desaparecido del minutado del informativo”.
La esposa del presidente del Gobierno, envuelta en una investigación judicial por presunto tráfico de influencias y corrupción, era hasta hace poco protagonista habitual en los bloques informativos.
Sin embargo, desde el relevo en la dirección, su nombre ya no aparece ni siquiera como mención breve en la escaleta diaria.
Manipulación informativa: ¿norma o excepción?
Para muchos empleados, el nuevo rumbo responde a una consigna clara: “aprovechar la buena audiencia del informativo madrileño —que superaba el 10% y en ocasiones llegaba al 18%— para debilitar políticamente a Ayuso y Almeida”. En palabras de varios trabajadores, “el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, parece ahora el presidente de la Comunidad. Protagonismo absoluto”.
El contexto político ayuda a entender el alcance del problema. José Pablo López, nuevo presidente de RTVE, junto con Maribel Sánchez Maroto y Jon Ariztimuño al frente de los Servicios Informativos, han impulsado estos cambios tras vivir sus propios desencuentros con Ayuso cuando dirigían Telemadrid e Informativos respectivamente. Ambos fueron cesados por decisión directa de la presidenta regional; López perdió incluso un recurso judicial contra aquel despido.
La situación ha sido calificada internamente como “un giro político evidente”, con Madrid como obsesión del Gobierno central y Ayuso como objetivo prioritario en la estrategia mediática. El Consejo de Informativos ha reaccionado recientemente cuestionando también la emisión de un documental sobre las muertes en residencias durante la pandemia, concluyendo que TVE “no debió emitir ese documental” tras comprarlo por 20.000 euros.
Tertulianos afines y nuevas voces: ¿pluralidad o alineamiento?
Otra derivada que denuncian los trabajadores es el aumento significativo en plató de tertulianos ligados a Podemos o al independentismo catalán. Según diversas fuentes internas, esta “invasión” responde a una estrategia para reforzar discursos afines al Ejecutivo central y relegar voces críticas o moderadas.
- Se observa un incremento notable en las invitaciones a analistas vinculados con formaciones progresistas e independentistas.
- Las intervenciones críticas con el Gobierno o que puedan favorecer a Ayuso o Almeida se reducen.
- Algunos empleados temen que esta tendencia erosione todavía más la imagen de neutralidad e independencia histórica que reclama RTVE como servicio público.
Curiosidades y datos locos: lo que no se ve en pantalla
Entre las anécdotas recientes más llamativas dentro de la redacción se encuentran:
- Varios periodistas han apodado irónicamente “la escaleta fantasma” al guion diario donde los temas incómodos directamente desaparecen sin explicación formal.
- Los rumores apuntan a que algunas noticias sobre Begoña Gómez llegan a redactarse pero nunca pasan el filtro final antes del directo.
- En reuniones informales se comenta que existe una “palabra prohibida”: mencionar investigaciones judiciales activas sobre familiares directos del presidente puede ser motivo para recibir un toque por parte de los superiores.
- El canal interno de mensajería profesional se llena cada mañana de gifs cómicos cuando alguien intenta colar algún tema sensible sin éxito.
La percepción pública: credibilidad bajo sospecha
Para buena parte de los espectadores habituales —y así lo reflejan datos internos— este tipo de movimientos editoriales afectan directamente a la confianza en RTVE como medio público imparcial. El debate sobre si estos cambios son una excepción puntual o una norma impuesta desde Moncloa está más abierto que nunca.
Algunos datos recientes:
- Tras las últimas modificaciones en plantilla y escaleta, las redes sociales han multiplicado las críticas acusando a TVE de actuar como “altavoz gubernamental”.
- El hashtag #RTVEManipula ha sido tendencia varias veces durante el último mes.
- Diversos exprofesionales históricos han firmado cartas abiertas reclamando mayor transparencia y pluralidad real.
El futuro inmediato: entre tensiones internas y presión política
La situación actual deja varios interrogantes abiertos. Por un lado, trabajadores veteranos advierten que si no se recupera pronto cierta pluralidad informativa podría haber dimisiones o incluso huelgas encubiertas. Por otro lado, desde Presidencia se insiste en que todos los cambios buscan mejorar calidad y rigor.
Mientras tanto:
- El caso Begoña Gómez sigue vivo judicialmente fuera del foco televisivo estatal.
- Las tertulias nocturnas mantienen su tono monocolor pese a las críticas internas.
- La audiencia observa atenta cada movimiento, preguntándose si RTVE logrará recuperar su papel tradicional como referente plural o si consolidará esta nueva etapa marcada por alineamiento político y silenciamiento selectivo.
En definitiva, lo sucedido estos días en TVE pone sobre la mesa una cuestión clave para cualquier democracia: ¿puede un medio público resistir las presiones políticas y ofrecer información veraz e independiente? O como resume con ironía un veterano redactor madrileño entre pasillos: “Aquí sobrevivimos cambiando titulares… pero nunca perdiendo el sentido crítico”.
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