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Antonio R. Naranjo titula su columna en El Debate con una pregunta inquietante: ¿Va a haber unas elecciones limpias en España?, publicada el 31 de marzo de 2026.
En su análisis, el autor sostiene que Pedro Sánchez está implementando medidas legales, aunque astutas, para manipular el resultado electoral sin recurrir a un pucherazo clásico, preparando así un terreno favorable ante unas posibles elecciones generales.
Desde el principio, Naranjo comparte su inquietud con cautela: «Es difícil aceptar que, en España, se avecinen elecciones generales manipuladas.
Y es muy delicado plantearlo sin más, evitando caer en el exceso conspiranoico, algo fácil de alimentar pero complicado de probar». De este modo, el periodista entrelaza hechos concretos que configuran un panorama alarmante, donde cada acción de Sánchez parece destinada a inclinar la balanza a su favor.
Uno de los aspectos más destacados es la nacionalización masiva. El autor resalta: «La nacionalización ya efectuada de 500.000 hijos y nietos de españoles que nunca han residido en España tiene un impacto significativo en el censo electoral que al menos debería cuantificarse. Bajo la aparente buena intención de devolverles algo que nunca fue suyo —pero que lo habría sido si sus padres o abuelos no hubieran tenido que marcharse— se les otorga un derecho que también conlleva responsabilidades: decidir sobre el futuro de un país que no conocen ni ayudan a mantener puede hacer que su voto favorezca a quien ha transformado su herencia sentimental en un pasaporte europeo por razones evidentes: si es el PSOE quien restituye a mi abuelo, será el PSOE quien reciba mi apoyo.
Esta estrategia se extiende a campañas dirigidas a sectores específicos como pensionistas, jóvenes, empleados públicos y mujeres, sumando hasta 1,3 millones de votantes potenciales dispuestos a ser influidos. Naranjo resume cómo los inmigrantes regularizados impactan en las elecciones municipales gracias a convenios de reciprocidad, creando una «nueva circunscripción masiva» de votantes ajenos a España, pero sensibles a los beneficios del sanchismo.
Además, se señalan otros mecanismos como la utilización del CIS y RTVE para inducir el voto, convocatorias durante las vacaciones estivales o incluso la influencia sobre el Tribunal Constitucional. El autor ironiza al afirmar: «Para alterar unas elecciones no es necesario […] llevar a cabo pucherazos con manos oscuras en el recuento electoral o realizar perversos montajes en el voto por correo». En su trayectoria política, Sánchez ha demostrado carecer de escrúpulos durante las primarias del PSOE, convirtiendo la trampa en una herramienta fundamental para su supervivencia.
- Indultos a golpistas y amnistía sin arrepentimiento como moneda de cambio por apoyos separatistas.
- Dependencia del apoyo de Bildu y pactos con Otegi.
- Investigaciones sobre familiares como Begoña Gómez o Ábalos.
- Falta de Presupuestos Generales y récord histórico de pobreza pese al aumento en la recaudación.
Al concluir su artículo, Naranjo lanza una advertencia contundente:
«Solo los ingenuos pueden ignorar que hará todo lo posible para protegerse frente a lo que se le vendrá encima cuando pierda el poder».
Mantener la vigilancia sobre estas dinámicas es crucial para garantizar unas urnas transparentes.
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