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Arranca la Semana Santa en las carreteras. Estamos en uno de los momentos de mayor tráfico en las vías españolas, junto con Navidad y verano. La propia DGT espera tener en estos días 17 millones de desplazamientos. Y el resultado de la gestión del Gobierno en materia de movilidad no puede ser peor para 27 millones de personas que en España tienen carné de conducir.
La guerra de Irán ha disparado el precio del petróleo y por tanto de los combustibles. De media, ahora mismo se paga en España 1,549 euros por un litro de gasolina y 1,787€ por cada litro de gasóleo. Pero al margen de la guerra, hay que recordar que el 43% del precio del gasoil son impuestos. Sin ese atraco, un conductor de un coche diésel que llene su deposito para salir de viaje hoy debería pagar 1,019€/litro. Es decir, 76 céntimos por litro menos. Y con la gasolina, peor aún porque el atraco es todavía mayor. Si el 47% del precio de este combustible son tributos, el litro debería pagarse a 0,821€, lo que supondría 0,728 céntimos menos.
Traducido a dinero contante y sonante para un depósito de 50 litros, llenarlo con el precio medio de hoy supone un coste de 77,45€. Sin el atraco fiscal, costaría 36,40 € menos y se quedaría en 41,05€.
En caso de repostar gasóleo, con el atraco del Gobierno meterle 50 litros al depósito cuesta la friolera de 89,35€ y sin ese atraco saldría por 50,93€. 38,42 € menos, por tanto.
Carreteras que se caen a cachos
Salir de viaje hoy con el coche supone moverte por un país que tiene sus carreteras en su peor estado de conservación en las últimas 4 décadas. Así lo ha denunciado la Asociación Española de la Carretera (AEC). El 52% de las carreteras de nuestro país, lo que sería el equivalente a una distancia de 54.373 kilómetros, se encuentran en peor situación que a finales de la década de los 80 y principios de los 90.
Además, en otro 32%, 34.000 kilómetros, sería necesario una “reconstrucción de carácter urgente”. Esto es debido a que se han registrado alteraciones “muy serias” tanto de tipo estructural, como podían ser baches o la llamada piel de cocodrilo, así como superficiales, con grietas longitudinales y transversales, además de descarnaduras. Por ello, sería necesario reasfaltar o arreglar en un plazo inferior a un año.
El estudio de la AEC ha encontrado otros 20.407 kilómetros en los que es preciso actuar en un plazo máximo de cuatro años, ya que son carreteras que cuentan con daños calificados como graves.
Los efectos de un mal cuidado de los firmes son evidentes: baches, socavones, deslizamientos de tierra que afectan directamente a los usuarios. Las asociaciones europeas del automóvil señalan que entre 1.000 y 1.500 accidentes al año están provocados el mal estado de las carreteras.
Radares a mansalva
El número de radares gestionados por la Dirección General de Tráfico (DGT) ha experimentado un crecimiento masivo. Se ha pasado de 900 dispositivos en 2018 a tener 1.325 facturando a finales de 2025. Así no es de extrañar que la recaudación por multas haya crecido también exponencialmente. Y es que en 2018 los conductores tuvieron que pagar 344 millones de euros. 6 años después, en 2024, la cifra ha subido a nada menos que 539 millones. Esto supone un incremento del 56,9% con 195,8 millones más.
Y todo esto cuando la propia DGT sabe que en el 75% de los accidentes con víctimas mortales, la velocidad no tuvo nada que ver. Lo que ocurre es que desde el departamento de Pere Navarro lo venden de otra manera al afirmar que en el 25% de este tipo de accidentes está presente la velocidad.
Si hablamos de siniestros sin muertos y sólo con heridos y daños materiales, la velocidad como elemento a tener en cuenta es aún menor según la propia DGT. En el 90%-85% de los siniestros de este tipo, la velocidad no tiene ninguna vinculación pero desde Tráfico le dan la vuelta a la estadística diciendo que es entre el 10 y rl 15%.
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