Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

ARTÍCULO PUBLICADO EN EL DEBATE

Luis Ventoso se cachondea del ‘charnego indepe’ Gabriel Rufián como candidato de la izquierda española

El periodista de El Debate rechaza de forma contundente la posibilidad de que Juan Gabriel Rufián Romero lidere la extrema izquierda española, empezando por su proyecto separatista que hace incongruente un liderazgo nacional

Periodista Digital 10 Abr 2026 - 17:00 CET
Archivado en:

Más información

¡Le huele el culo a pólvora! Irene Montero a la desesperada, se une al ‘Frente Popular’ de Rufián

Hay ideas que nacen en la burbuja política y mediática de Madrid y mueren en cuanto se asoman al resto del país.

La posibilidad de que Juan Gabriel Rufián Romero lidere algún día una candidatura de izquierda populista a nivel nacional es, según Luis Ventoso en El Debate, exactamente eso: una idea de burbuja.

El argumento central de la columna «¿Rufián candidato? La última tontería» es tan simple como contundente.

A Rufián no lo vota nadie fuera de Cataluña. Y punto.

El separatismo como salida laboral

Ventoso no se anda con rodeos al repasar la trayectoria del diputado de ERC. Gabriel Rufián, conocido entre sus amigos como Juanga, es un chaval castellanohablante que estudió Graduado Social y pasó diez años trabajando en una ETT, algo que, según el columnista, ocultaba «como un desdoro». Su conversión al separatismo llegó en 2013, cuando tenía 31 años y se encontraba en el paro, después de que la empresa temporal lo despidiera por, en palabras de Ventoso, «escaquearse a las tertulias mediáticas pretextando urgencias familiares».

La epifanía independentista coincidió, curiosamente, con su incorporación a una plataforma de ERC destinada a castellanohablantes, que el columnista describe sin contemplaciones como «la típica chifladura xenófoba del apartheid separatista: una sección para charnegos».

ERC le dio empleo. Y además le abrió las puertas de Madrid. Esa ciudad ‘horrible’ de la que dijo que solo iba a estar 18 meses… ¡en 2015!

La revolución, en el caso de Rufián, llegó con nómina incluida.

Diez años prometiendo irse y sin irse

Al inicio de su carrera parlamentaria, Rufián prometió que no se quedaría más de dieciocho meses en la capital. Lleva diez años. Ventoso sugiere, con ironía afilada, que el diputado podría sufrir una depresión severa si tuviera que regresar de verdad a Cataluña, lo que dice bastante sobre la solidez de su compromiso separatista.

Mientras tanto, la vida madrileña de Rufián poco tiene de sacrificio revolucionario. El columnista lo describe paseándose por los mejores restaurantes de la capital, pavoneándose por el Parlamento con sus «trajecitos entallados, un poco horterillas siempre», ansioso por cruzarse con alguna cámara a la puerta del Congreso para montar un poco de circo y dar que hablar.

Que es, según Ventoso, de lo que se trata.

Callado como una lápida

La crítica más dura llega cuando el columnista analiza la relación de Rufián con el Gobierno de Sánchez. El diputado que se presenta como voz de la ruptura y la indignación ha tragado, según Ventoso, «callado como una lápida con todos los desafueros y corruptelas del sanchismo». El discurso revolucionario de cara a la galería, la complicidad silenciosa de puertas adentro. El retrato es el de un político convencional disfrazado de antisistema.

Candidato imposible

El remate de Ventoso es quirúrgico: «Rufián es un españolazo que se ha hecho separatista para chupar del bote. Por eso resulta un candidato imposible fuera de las cuatro provincias catalanas».

La contradicción que encierra la figura de Rufián —un castellanohablante de Madrid que abraza el separatismo catalán para tener carrera política y luego vive cómodamente en la capital que en teoría detesta— lo convierte en una figura que puede funcionar en el ecosistema mediático madrileño, donde la burbuja alimenta su personaje, pero que no tiene ningún recorrido real más allá de ese perímetro.

La burbuja lo creó. Y la burbuja, según Ventoso, es lo único que lo mantiene vivo como figura política relevante.

Fuera de ella, Rufián es simplemente Juanga.

Y a Juanga no lo vota nadie.

Más en Periodismo

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by