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En República Dominicana, la televisión ha hecho lo que ni la sanchista RTVE mi sus homólogas privadas y mediopensionistas españolas no se atreven: dedicar un programa completo a desentrañar el entramado millonario del exministro socialista José Bono.
El espacio 55 Minutos con Julissa Céspedes, emitido por el canal CDN, ha mostrado al público nombres de empresas, cifras de inversión y conexiones políticas que durante años han circulado en columnas y filtraciones pero que rara vez se habían expuesto de forma clara ante una audiencia general.
Simultáneamente, en España, la periodista Ketty Garat soltó una bomba en el programa Horizonte que ha retumbado en el sanchismo con una fuerza que nadie en Ferraz estaba esperando: Juan Segovia, el hombre identificado como socio activo en los proyectos solares de Bono en la isla, sería también su pareja sentimental. Un hombre más joven que él, militante del PSOE y perfectamente insertado en las estructuras de poder dominicanas.
La combinación de ambas revelaciones produce un retrato que va mucho más allá de la crónica social: el exministro de Defensa y expresidente de las Cortes ha construido en República Dominicana un ecosistema de negocios, influencias y relaciones personales que la televisión caribeña describe con una libertad que los medios generalistas españoles no han tenido o no han querido tener.
nunca habláis de los turbios negocios de jose Bono ⁉️ https://t.co/ITbf2rIpeh
— pana zapatero (@argon55) June 26, 2026
Juan Segovia: el novio que escribe discursos y tiene primos acusados de defraudar
Juan Segovia no es un personaje menor en esta historia. Según la información difundida por Ketty Garat en Horizonte, es exdiputado socialista en la Asamblea de Madrid, militante del PSOE y afincado en República Dominicana, donde su actividad va considerablemente más allá de los proyectos energéticos en que aparece vinculado a Bono.
Segovia sería la persona que escribe los discursos al presidente dominicano, lo que lo sitúa en el corazón del poder político de ese país con una proximidad que tiene un valor que el mercado político siempre ha sabido cotizar. Alguien con acceso a ese nivel de confianza presidencial no es simplemente un asesor: es un actor con capacidad de influir en decisiones que afectan a contratos, concesiones y regulaciones del país donde su pareja tiene negocios multimillonarios.
Pero lo que conecta esta historia con los escándalos del PSOE en España es el otro dato que Garat aportó: Segovia es primo de Borja Cabezón, el cargo socialista acusado de defraudar. Esa conexión familiar entre el novio del exministro y un acusado de corrupción dentro del partido no es una casualidad anecdótica. Es otro hilo del mismo tejido.
Todos preguntamos de donde había sacado Jose Bono el Dineroð°, su vida de Millonarios.
Con lo de Zapatero lo sabremos todo también.ð¤¨ðªð¸ pic.twitter.com/VJ365Aj2A4— Víctor Sanchez Fortun (@Motard8559) May 29, 2026
Cuatro sociedades y 146 millones en proyectos solares
El núcleo del reportaje de la televisión dominicana es la relación entre Bono y la compañía MedCap Energy Caribe SRL, concesionaria de dos macroproyectos fotovoltaicos en la isla. Las cifras son de una escala que resulta difícil de ignorar.
Las Parras Energy, planta fotovoltaica en el municipio de San Antonio de Guerra, y Pimentel Energy, en la provincia Duarte, representan una inversión inicial conjunta estimada en 146,2 millones de dólares según las resoluciones emitidas por la Comisión Nacional de Energía dominicana. Las concesiones fueron otorgadas por el Estado dominicano a MedCap Energy Caribe SRL en enero y agosto de 2024.
Alrededor de estos proyectos, el programa describe cómo Bono opera en el país mediante al menos cuatro sociedades registradas en Santo Domingo, todas vinculadas a consultoría e inversiones. Entre los nombres mencionados figuran Sociedad Veleta y Teivelpir RD, junto a otras denominaciones que aparecen en registros dominicanos como vehículos para asesoramiento empresarial y patrimonial. Todas comparten sede en el edificio Centre One, ubicado en la avenida Mustafa Kemal Atatürk 39 de Santo Domingo.
La nacionalidad que lo cambió todo
El reportaje destaca un momento que marca un antes y un después en la actividad caribeña del exministro: la adquisición de la nacionalidad dominicana por Bono en octubre de 2020, mediante un decreto firmado por el presidente Luis Abinader. A partir de ese momento, su actividad empresarial en la isla se intensifica de forma sistemática.
El socio empresarial clave identificado por el programa es Dimas de Andrés Puyol, empresario valenciano considerado una gran fortuna regional y vinculado a MedCap Energy Caribe. Su empresa es la beneficiaria principal de las concesiones para los macroproyectos solares. Comparte sede y estructura legal con las compañías de Bono dentro del edificio Centre One, una coincidencia que el programa no considera accidental.
Juan Segovia, el novio de Bono según Garat, también aparece en el programa dominicano asociado a los proyectos Las Parras Energy y Pimentel Energy junto al dominicano Williams Jiménez. La línea entre la relación sentimental y la relación empresarial resulta, en este caso, imposible de trazar con claridad.
El patrimonio que no cuadra con un salario político
El entramado dominicano no puede entenderse sin el contexto del patrimonio que Bono ha acumulado en España. Informes recientes estiman que los activos procedentes de sus sociedades patrimoniales españolas, sumados a su filial dominicana, alcanzan al menos los 7,3 millones de euros, con un patrimonio neto total superior a los cinco millones.
Entre las entidades más relevantes figuran Hípica Almenara, con más de 2,8 millones de euros según su último balance disponible, Viveros 02031924 con más de 1,4 millones en activos, y Joasa 2012 con activos valorados en 1,84 millones. Otras entidades como Ahorros Familiares Saja y Tojsama 14 completan un entramado patrimonial de una complejidad que difícilmente se explica por la actividad de un político retirado que cobra su pensión.
Lo que el programa dominicano señala con precisión es la cronología: la riqueza de Bono no es anterior a su carrera política. Es posterior. Y su entrada en sectores regulados estratégicos como la energía en un país caribeño donde acaba de obtener la nacionalidad gracias a un decreto presidencial sigue un patrón que en cualquier otro contexto político habría generado una investigación inmediata.
El asesor policial que la policía dice no conocer
El programa no se limita a los negocios energéticos. Examina también las controversias alrededor del papel de Bono como supuesto asesor durante la reforma de la Policía Nacional dominicana. La institución ha afirmado oficialmente que no existen contratos ni documentos que respalden ningún vínculo laboral con él.
Sin embargo, fotografías y vídeos oficiales muestran a Bono en reuniones significativas con altos mandos policiales durante ese período. Y la coincidencia temporal no es menor: durante esa etapa de consolidación de su asesoría informal, España otorgó una subvención directa de 250.000 euros a las autoridades policiales dominicanas. La discrepancia entre la negación oficial y las imágenes públicas alimenta sospechas sobre un papel informal cuyo impacto real en las decisiones institucionales del país caribeño nadie ha cuantificado todavía.
El silencio español frente a la televisión caribeña
La esencia reveladora de toda esta historia va más allá de los números y las sociedades. Radica en el contraste mediático que la pone de manifiesto.
En República Dominicana, mencionar a José Bono equivale automáticamente a hablar de inversiones multimillonarias en energía solar, de reformas policiales y de un expresidente del Congreso español que ha construido en la isla un ecosistema de negocios e influencias que la televisión caribeña describe con total libertad y con nombres, cifras y documentos.
En España, esa misma información ha circulado durante meses en medios digitales y columnas especializadas sin llegar a la televisión generalista con la claridad que el asunto merece. Ha sido necesario que una periodista española lo contara en un programa de la televisión española como Horizonte para que el caso Bono empezara a ocupar el espacio que le corresponde en el debate político nacional.
Y lo que Ketty Garat añadió a lo que ya sabía la televisión dominicana es el elemento que convierte esta historia en algo más que un reportaje de investigación económica: el hombre que gestiona los proyectos y escribe los discursos del presidente dominicano es la pareja del exministro. El primo de ese hombre está acusado de defraudar en España dentro del ecosistema del PSOE. Y todo eso ocurre mientras el partido que Bono representó durante décadas intenta gestionar una cascada de escándalos que van desde Zapatero hasta Ábalos pasando por Begoña y las cloacas de Ferraz.
El PSOE tiene un problema con el dinero que no es coyuntural ni generacional. Es estructural. Y Bono, con sus cuatro sociedades en Santo Domingo y su novio que escribe discursos presidenciales, es el último capítulo de una historia que todavía no ha terminado de escribirse.
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