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Se le cae no solo el engaño a Sarah Santaolalla.
También a Fernando Grande-Marlaska por perder la parte donde la espalda pierde su casto nombre por ponerle escolta a la activista tras denunciar una falsa agresión de Vito Quiles.
Ahora la Justicia da un nuevo varapalo a las tácticas de acoso y desprestigio orquestadas desde sectores afines al Gobierno.
El Juzgado de Instrucción número 23 de Madrid rechazó de plano la orden de alejamiento solicitada por Sarah Santaolalla contra el periodista Vito Quiles, desmontando así las acusaciones de agresión y acoso vertidas por la tertuliana y activista cercana al PSOE.
Según el auto judicial, no existen indicios suficientes de riesgo ni de delito que justifiquen medidas cautelares. Un informe médico-forense certificó que Santaolalla no presenta lesiones derivadas del altercado ocurrido el 2 de marzo de 2026 a las puertas del Senado, donde Quiles ejercía su labor informativa.
La magistrada Sonia Agudo Torrijos subrayó que los hechos se enmarcan en el legítimo ejercicio periodístico, protegiendo la libertad de información frente a denuncias que parecen más destinadas a silenciar voces incómodas que a perseguir auténticos delitos.
Alfredo Perdiguero, subinspector de Policía y voz autorizada en defensa de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, no dudó en triturar la decisión de Marlaska. El representante sindical denunció el «blindaje» a una activista afín al Gobierno mientras se abandonan prioridades reales de seguridad ciudadana y protección a las víctimas auténticas.
Para Perdiguero, este tipo de actuaciones ejemplifican la politización del Ministerio del Interior y el uso selectivo de recursos públicos.
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