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En el fragor del verano y al rebufo de las elecciones del 23J se nos ha pasado casi desapercibida una noticia aterradora:
‘La mitad de los españoles mayores de 18 años ya depende de una ayuda, una pensión o un empleo público’.
Es para echarse a llorar, pero no les quiero dar la tabarra con el invierno demográfico que se abate sobre España, con el porcentaje de ciudadanos que dependen de ‘Papa Estado’ o con la ‘argentinización’ de nuestra sociedad, que con tanto esmero impulsa el socialista Pedro Sánchez a la búsqueda del voto cautivo.
Hoy vamos de ‘progres’ y sus descacharrantes contradicciones.
Antes de entrar en detalles, debo confesarles que no ha tenido éxito alguno mi propuesta de que los ‘Marqueses de Galapagar’ – Pablo e Irene-abrieran al público ‘rojillo’ la piscina de su chalet serrano.
En el día más caluroso del año, la primorosa pileta de los Iglesias-Montero sigue reservada, exclusivamente para sus propietarios, uno de los cuales continua cobrando religiosamente los 92.000 euros del sueldo de ministra, aunque no ejerza ni pegue chapa, y el otro ‘cosecha’ billetes a la sombra del millonario rojo Jaume Roures.
A estos, que en cuanto pillaron coche oficial salieron escopetados del piso VPP de Vallecas y montaron mansión en Galapagar, les importa un comino que Podemos haya entrado en ‘números rojos’ y vaya a despedir a la mitad de su plantilla.
Andan conspirando en la sombra, para ver si Yolanda Díaz les deja colocar a uno de la cuadrilla de ministro, en el Gobierno Frankenstein 2.0 que planea ensamblar Sánchez, pero del centenar de empleados que van a poner en la calle, no quieren ni oír hablar.
Han dejado el entuerto en manos de Lilith Verstringe y la pregunta, el cachondeo en redes sociales, no es si la pelirroja sabe algo de cuestiones empresariales, sino si aplicará la reforma laboral de Rajoy que tanto denostaron, para ahorrarse una pasta.
Dicen con cara de pena los dirigentes podemitas que, tras el batacazo en las autonómicas y municipales del 28My el pinchazoen las generales del 23J, no les queda otra que recortar gastos, incluidos los laborales, para cuadrar el presupuesto.
Como todos sabemos y los periodistas del ‘pesebre’ tienden a ocultar, el ‘partido de la gente’ nunca ha dependido financieramente de la gente, sino del sufrido contribuyente.
Y tras los dos desastres electorales consecutivos, como todo depende del número de votos y de lo que llega de la caja publica, los ingresos los territoriales de Podemos han caído un 90% y sus ingresos estatales un 70%.
No me atrevo a pronosticar cuánto pagarán a cada despedido, pero si se ajustan al ‘modelo izquierdista’, los sobrantes se van a casa con 20 días de indemnización por año trabajado.
Es lo que hace siempre el Grupo PRISA, cuando corta cabezas en El País o la Cadena SER, que por cierto deben ya 800 millones de euros.
Es lo que hizo Roures cuando dejó el Diario Público como una era y lo que hicieron los Bardem, esa familia de excelentes actores que tanto vocifera contra la derecha y el empresario ‘explotador’, cuando liquidó su restaurante.
Nosotros, no vamos a llorar.
Ni por los desventurados podemitas que se van al paro, ni por Podemos.
¡Que les den!
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