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No da crédito a lo escuchado
Alfonso Ussía, desde ‘El Debate‘ se muestra estupefacto tras conocer las palabras de un exdiputado del PP de la etapa de Pablo Casado, Pablo Montesinos, quien dijo que cargos importantes de su partido se habían quedado desilusionados por no lograr que VOX se quedase fuera del Parlamento vasco:
El que fuera vicesecretario General de Comunicación del PP y diputado por Málaga del partido acomplejado, analista político de laSexta rescatada por Soraya, amén de periodista, Pablo Montesinos Aguayo, ha resumido en pocas palabras el fracasado objetivo del PP en las elecciones vascas. Un objetivo desolador, ínfimo y vergonzoso. Un objetivito no culminado.
Lo ha reconocido con dos sinceras frases. Su reflexivo reconocimiento me obliga a renunciar a votar al PP después de muchos años de fidelidad insegura. Esa cobardía del voto útil de la que Montesinos se ha carcajeado en la cara de todos los que hemos hecho el tonto, como yo.
«El PP se queda sin su gran objetivo en las elecciones de ‘Euskadi’ (sic). Quitarle a VIX su representación en el Parlamento vasco». El casadista acomplejado ha insistido en su lamento: «Nuestro objetivo era acabar con VOX y no lo hemos conseguido». Ignoro si Feijóo, Gamarra, Pons, Bendodo, y demás dirigentes del PP comparten la opinión de este despilfarrado majadero. Y si no lo comparten, manifiesto mi estupor por lo mucho que están tardando en desautorizar su majadería.
El escritor asevera que la desunión entre PP y VOX no permitirá mandar lejos al Gobierno Sánchez:
Si España quiere sacudirse y mandar allá donde se merece a este Gobierno de hampones y traidores, sus partidos supuestamente liberales y conservadores se tienen que unir. Si VOX se ha extralimitado hacia un lado algunas ocasiones, el PP también lo ha hecho hacia el lado contrario en otras coyunturas. Un gran partido no puede sobrevivir ni aspirar a nada desde el pensamiento único. A VOX le falta la poderosa estructura del PP, y al PP le sobran los complejos que no tiene VOX. Un partido conservador, grande y unido, exige la diversidad de sensibilidades. Y obliga a los dirigentes a someter sus egoísmos y personalismos en beneficio del bien común.
Pone como ejemplo lo que dice la ciudadanía:
No hablo con políticos, y sí con gentes de la calle, de las aldeas, de la costa y de la España real. Y casi todos coinciden. No entienden el enfrentamiento del PP con VOX, ni el de VOX con el PP, aunque con tipos como Montesinos, esa lejanía es más comprensible en VOX que en el Partido Popular. Si en unas elecciones cruciales y con resultados catastróficos para el constitucionalismo, el objetivo fracasado del PP ha sido conseguir que VOX no obtuviera su escaño por Álava, se han perdido todas las posibilidades de terminar con la dictadura en camino planeada por el Frente Popular en unión a los partidos separatistas de las vascongadas y Cataluña, sin olvidar a los escisionistas gallegos. Si el objetivo fracasado del PP era impedir que VOX alcanzara un escaño en el Parlamento vasco, toda esperanza se pierde. Se pierde la esperanza, y lo que es peor, se pierde España.
Y remacha en plan irónico:
Terminaremos viendo al PP apoyando con sus votos la demolición de la Cruz del Valle de los Caídos. Quizá sea el nuevo objetivo de Montesinos.
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