ARTÍCULO EN 'THE OBJECTIVE'

Caño, ex de ‘El País’, da la clave por la que unas nuevas elecciones no echarían de La Moncloa a Sánchez

"La estrategia divisoria es útil para ganar el poder y, sobre todo, para conservarlo"

Antonio Caño y Pedro Sánchez.
Antonio Caño y Pedro Sánchez.

¿Corre riesgo la permanencia de Pedro Sánchez en La Moncloa?

A juicio de Antonio Caño, exdirector de ‘El País‘ y ahora columnista en ‘The Objective‘, no está nada claro que el líder del PSOE pudiera saltar del poder aunque las encuestas no le sean favorables.

En un extenso artículo en el medio dirigido por Álvaro Nieto expone la clave por la que Sánchez aún podría tener opciones de seguir mandando:

Un par de episodios en los últimos días han dejado en evidencia de forma extrema y algo ridícula lo que ha venido siendo desde el primer día la principal estrategia política del Gobierno de Pedro Sánchez: dividir a los españoles. Uno ha sido esa catalogación de la bicicleta como un instrumento identitario de los progresistas, con la advertencia añadida de que quien tenga alguna objeción con ese vehículo queda convertido en un reaccionario. El otro es la conversión de la natural y vieja guerra de audiencias televisivas en una clara línea divisoria entre progres y fachas. Los datos, obviamente, se han encargado de demostrar la falsedad de ambos propósitos, puesto que ni la historia de la bicicleta como transporte urbano está vinculada a los gobiernos de izquierdas ni los principales protagonistas de la lógica competencia en el prime time aceptan el encasillamiento que buscan los guerracivilistas. Pero eso da igual, porque la frontera ya está trazada y las tropas sanchistas ya saben, por tanto, de qué lado situarse.

Para Caño, Sánchez prefiere usar la táctica del miedo contra el adversario:

Convencido de su incapacidad para ganar elecciones -la historia reciente le ha dado múltiples oportunidades de comprobar hasta qué punto está en lo cierto-, Sánchez renunció desde que alcanzó el poder a convencer a la otra mitad del país de la bondad de sus propuestas políticas. En lugar de eso, se ha dedicado a convencer a la mitad que lo apoya de lo peligrosa que es la otra parte y de lo necesario que es impedirle el acceso al Ejecutivo a cualquier precio, aunque haya que tragar sapos un día sí y otro también. El sueño de Sánchez es lo que Santos Juliá llamaba «la integración negativa», que en política equivale a la estrategia diseñada para que el partido rival, aunque se le permita competir en elecciones y gozar de libertad de acción, no pueda jamás alcanzar el Gobierno.

Y concreta que Sánchez, al igual que han hecho otros líderes internacionales como López Obrador en México y Donald Trump en Estados Unidos, recurre a la técnica de la división, un truco que, por muy manido, no deja de funcionar:

La estrategia divisoria es útil para ganar el poder y, sobre todo, para conservarlo. Algunos se extrañan de que Sánchez se mantenga en las encuestas en cifras que le permitirían continuar en el Palacio de la Moncloa si los españoles volvieran a las urnas. No es tan difícil entenderlo. Pregunten a alguno de los que votan por él y, probablemente, les dirá que, aunque les disgusta un concierto económico para Cataluña, es mucho peor la canción soez y machista que entonó un alcalde del PP en las fiestas de su pueblo. No existen dos Españas, claro que no; cuesta trabajo encontrar en el mundo un país con más elementos en común. Pero el truco ha funcionado antes y Sánchez confía en que siga funcionando.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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