¡Menuda bomba!
Uno de los máximos ‘aliados’, el portavoz de Sumar, Íñigo Errejón, resultó ir bien suelto por la vida más allá de los pasillos institucionales. Pero lo que es más repugnante todavía, es que esas pléyades del feminismo, esas Juanas de Arco reencarnadas que son Yolanda Díaz, Irene Montero, Ana Pardo de Vera, Esther Palomera y tantas otras dentro de Podemos, Más Madrid, Más País y Sumar.
Y no es una simple conjetura. Es que luego de que Errejón reconociera ante su partido que las denuncias contra él eran ciertas al momento de renunciar a su cargo, y el patético comunicado que sacó en el que en lugar de disculparse públicamente por sus actos, achaca la responsabilidad de sus monstruosidades a la “subjetividad tóxica que el patriarcado multiplica” o a la “forma de vida neoliberal”, varios han emprendido la ‘operación desmarque’ y entonado el clásico ‘si te he visto no me acuerdo’.
— Íñigo Errejón (@ierrejon) October 24, 2024
Pero como suele pasar, en la estampida para alejarse del nuevo apestado y ante el miedo de verse asociado con tan nefasto personaje, las personas suelen retratarse sin querer al confesar que tenían conocimiento de ‘algún problema’ o que sabían que se sabía.
Palomera y Pardo de Vera nada más y nada menos en TVE, han afirmado sin ruborizarse, que “esto se sabía desde hace años en el Congreso y en todos los grupos parlamentarios”. Si como afirman eran conocidos, la pregunta evidente es ¿por qué estas adalides del ‘yo si te creo’ callaron?. También es normal preguntarse ¿por qué durante todos estos años mantuvieron el trato amable hacia el político? La respuesta a ambas interrogantes es todavía más obvia: porque son de su cuerda.
Hace unos años, la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, alertaba de los ‘tics’ machistas del ahora defenestrado Errejón. A su lado, Mónica García se reía de las palabras de la popular.
Unos doce o trece meses atrás, una usuaria en la red social X (antigua Twitter) denunció una presunta agresión sexual en un evento feminista de música punk en Castellón de la Plana. Qué hicieron en su formación política: contactar a la usuaria -cuyo perfil ya no existe- para que el asunto no fuera a más. Para ahondar en la miseria, quien llamó a la víctima fue una mujer. Para más señas, señalaba a Loreto Arenillas, diputada en la Asamblea de Madrid y portavoz en las comisiones de Juventud y Mujer, que también fue jefe de Gabinete de Errejón.
Otro ejemplo de esta entramado cómplice, es el de Ramón Espinar. El expodemita, luego de intentar hacer el asunto sobre él y su dolor por ver a un compañero caído -eso sí, dejando claro que tenía ocho años “sin tomarse una caña con él” y que “solo lo conocía políticamente”- ha reconocido que “solo he oído rumores. De él y de otros”.
Por si fuera poco, Espinar desmonta y repudia el ‘yo si te creo, hermana’ al decir «pero los rumores la mayoría de las veces son mentira».
Este y otros asuntos serán tratados por Alfonso Rojo en el ’24×7′ de este viernes, 25 de octubre, junto al periodista Eduardo García Serrano.