ARTÍCULO EN 'EL DEBATE'

Alfonso Ussía, contundente sobre la blasfemia de Lalachus en TVE: «¡Gentuza!»

"La pobre cómica no fue más que el instrumento de la ofensa"

Lalachus y Alfonso Ussía.
Lalachus y Alfonso Ussía.

Sin piedad con Lalachus y sus jefes en TVE.

Alfonso Ussía salió en ‘El Debate‘ con toda la artillería para cargar contra el espectáculo que se vivió en la televisión pública a cuenta de la blasfemia contra los católicos.

El escritor arrancó con mucha ironía:

En la cadena de televisión que pagamos todos los contribuyentes, con amplia mayoría de creyentes, un ser de muy complicada descripción se mofó de una estampa del Sagrado Corazón. Sustituyó la imagen de Cristo por la de una vaca, como si la gente estuviera pendiente de averiguar sus parentescos. Se trató de una ofensa a millones de espectadores.

Recordó, eso sí, como esa supuesta broma no se extendió hacia otras creencias religiosas:

Su valentía no le permitió la heroicidad de mofarse de Alá y Mahoma su profeta, porque sabe que los musulmanes no se andan con chiquitas con ese tipo de bromas. Pero de esa ofensa contra millones de españoles, la esférica mujer no tiene toda la culpa, sino los guionistas del programa y los directivos que aprobaron la realización de la impostura. Como si las autoras del guion hubieran sido Irene Montero, Yolanda Díaz, Pam, o cualquiera de las hermanas Serra.

Para Ussía no solo ya es el hecho de la gentuza que sale en pantalla, sino el pastizal que cuesta contratar a esas personas:

Mal empezamos el año 2025, obligados a pagar involuntariamente un insulto chabacano y del peor gusto al Sagrado Corazón. Terminamos el año con gentuza derrochando nuestro dinero y lo iniciamos de la misma forma.

Y consideró que aunque lo fácil es cargar contra Lalachus, lo cierto es que ella no fue más que una mandada, la ‘tonta útil’ para criticar y arremeter contra el sentimiento de millones de españoles:

No tengo la mínima intención, después de recibir un golpe en una mejilla, de ofrecer la otra para que sea herida. Se acabó el buenismo. No es bueno el pacifismo de los blandos y los perdonadores. A mí, personalmente, unos desalmados, unos cobardes y unos forajidos que no respetan a la mayoría de los españoles, no me pegan dos tortazos en las mejillas. Se los devuelvo de palabra, con gorda o sin gorda, que la pobre no fue más que el instrumento de la ofensa. Cabrones.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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