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Para mear y no echar gota.
Se nos acaban los adjetivos para definir y describir al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y a su séquito de miserables, que son capaces de todo. En especial, a su ministro Óscar Puente.
Tras más de 15 días del accidente ferroviario de Adamuz —que dejó 46 muertos y más de 150 heridos—, ni el ministro de Transportes ni nadie en el Ejecutivo del PSOE ha sido siquiera capaz de pedir perdón a las víctimas.
Por el contrario, no han perdido la oportunidad de generar indignación con declaraciones en las que, cuando no intentan exculparse, se victimizan, como el propio Puente afirmando en el Senado que solo duerme tres horas.
Pero el ministro tuitero y perro de caza del marido de Begoña ha ido todavía más allá. El día de ayer, en el Congreso, se superó y lanzó otra frase para el recuerdo. Y no en positivo.
Tras cinco horas mareando la perdiz, el ministro de Transportes ha tenido el caradurismo de afirmar que el «gran responsable» de todo su desastre es el cambio climático.
Para Puente, la falta de mantenimiento en estos ocho años por parte del Gobierno de Sánchez, agudizada por la liberalización del tren y expuesta por maquinistas y usuarios, nada tiene que ver. Incluso afirmó que los parámetros tradicionales de mantenimiento de la infraestructura ya no valen.
Ni siquiera la excusa del cambio climático como causa de que el tren se caiga a pedazos se sostiene: si Pedro Sánchez, sus miles de asesores y ministros aseguran esto, ¿por qué no han hecho nada en estos ocho años?
Alfonso Rojo aborda este y otros asuntos de actualidad este miércoles, 4 de febrero, junto al periodista y escritor Eduardo García Serrano.
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