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OPINIÓN / Afilando columnas

Manuel Jabois: «La gran virtud de Ana Botella es que nunca tuvo nada que decir»

Ruiz-Quintano: "Con Rajoy sólo pueden aspirar a alcaldesas las damas de acrisoladas virtudes"

10 Sep 2014 - 11:17 CET
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Qué lástima que Juan Carlos Monedero no hubiera esperado 24 horas más para atribuir a Podemos la abdicación del Rey y la dimisión de Rubalcaba —Monedero provoca la carcajada en ‘Las mañanas de Cuatro’: «Podemos logró la abdicación del Rey»–. Hace unos años una comunista nos dijo que a Franco «lo matamos nosotros a disgustos» (debió de ser un tiranicidio a cámara muy lenta, pues el dictador falleció anciano tras décadas en el poder). Con esa lógica, el ideólogo trotsko-bolivariano español podría atribuir a los quebraderos de cabeza que su partido le habría causado el fallecimiento de Emilio Botín.

Sin apurar tanto, con que hubiera esperado tan sólo unas horas, Monedero podría haber intentado incluir en el ‘haber’ de su formación la renuncia de Ana Botella a presentarse a las elecciones municipales en Madrid.

La renuncia de la mujer que contaba gaviotas reidoras en río Manzanares, y el panorama que se presenta ahora al PP en la capital de España, es el gran tema de los espacios de opinión de la prensa de papel española el 10 de septiembre de 2014.

No falta, por supuesto, una pequeña ración de nacionalismo catalán, en esta ocasión de la mano de Raúl del Pozo. Pero, una vez que hagamos sonar nuestra armónica de afilador, arrancaremos con otro asunto. En concreto, con alguien que ha descubierto recientemente la manipulación independentista de TV3 y que, para compensar sus recientes críticas a la televisión pública catalana por ello, en esta ocasión lanza sus dardos contra TVE por dar mucho protagonismo a quienes defienden la unidad de España.

Como hemos señalado, desde hace poco algunos columnistas de la prensa catalana han descubierto que TV-3 es una máquina propagandística al servicio del nacionalismo y han comenzado a denunciado. Resulta llamativo, pues en esos mismos medios no mucho antes se negaba que esto ocurriera e incluso se criticaba a quien osaba decir lo que ocurría. Uno de los que han abierto los ojos es Ferran Monegal, que el 5 de septiembre hablaba de ello en una columna de El Periódico titulada Su ex también quiere tarta. Han pasado 5 días y se ve que ahora desea compensar. Lo hace con otro artículo también publicado en el auto proclamado ‘diario de la Catalunya real’, titulado TV-3 y La tortura del potro.

Comienza con una nueva crítica a la televisión pública catalana:

TV-3 está apretando. Van a todo trapo. Ya hace tiempo que abandonaron la idea de la defensa de la consulta como expresión limpia y honesta de la democracia. Llevan muchos meses decantados, instalados en la independencia. Ves los TN, y escuchas a la mayoría de presentadores y tertulianos -algunos por convicción, otros por pura subsistencia-,  y esto va a ser la pera. Será fantástico. En un plisplás vamos a ser el país más rico y más hermoso del Atlas.

Y, al final, llega la compensación:

Y si TV-3 tira de nosotros con la paradisíaca ficción,  como si fuéramos niños pequeños delante de una tienda de helados, en La 1 de TVE también nos torturan en sentido contrario. Sin ir más lejos, en el ‘(Des) Informe semanal’ del día 6 lanzaron un reportaje titulado La diversidad catalana ante la Diada, en donde la diversidad consistió en un largo espot publicitario de la plataforma Societat Civil Catalana. Nos aseguraron que con la independencia Catalunya será más pobre y desgraciada que Burkina Faso.

¡Ah! Qué papelón el de ambas cadenas, queridas niñas y niños, estimados conciudadanos.

Como este humilde lector de columnas quiere ser honesto, deja aquí el enlace al reportaje La diversidad catalana antes de hablar sobre el mismo. Debe de ser que no es el que vio Monegal, puesto que en total dedica a Sociedad Civil Catalana unos segundos por encima de los tres minutos (en una pieza de 12 minutos y 11 segundos) y son numerosas las voces independentistas que se escuchan en el vídeo. Cierto es que abundan las voces contrarias a la independencia, como las de algunos empresarios, pero no tiene nada que ver con lo que ocurre en sentido contrario en TV-3. Lo dicho, da la impresión de que el colaborador de Julia Otero quiere compensar por haber criticado a algo tan sacrosanto como la televisión pública catalana.

Al tomar el puente aéreo cambiamos de medio, de ciudad y de tema. Nada más aterrizar en Madrid nos encontramos con Ana Botella y la situación del PP de la capital de España. Arrancamos en ABC el repaso a lo que se escribe sobre este asunto. Luis Ventoso titula Tener o no tener. Casi toda la pieza es un elogio desmedido a la todavía alcaldesa, de la que llega a decir que «nadie habla mal» de ella. Tal vez debería entrar en alguna cafetería o fijarse en lo que se dice y publica en los medios. Pasa a culpar a Gallardón de todo por lo que se ha criticado a la mujer de Aznar: la desgracia del Madrid Arena, el fracaso olímpico o las ramas de los arboles que al caer han causado muertos.

Al final, Ventoso se lanza a decir quien debe ser la candidata que la sustituya. Descarta a Aguirre y Cifuentes, por lo que sólo queda una:

El envite demanda una primera figura. Y aunque a ella se le haga cuesta arriba, la mejor solución sería la vicepresidenta, que sí está a la altura del reto y además podría vestir su currículo con su primera victoria electoral. El PP tiene cantera para hallar otro vicepresidente político solvente. Pero lo que no tiene es un líder en Madrid capaz de partirse la cara con Boris Johnson o Anne Hidalgo… y al menos competir.

¿Realmente cree Ventoso que Soraya Sáenz de Santamaría, a la que curiosamente cita por su cargo pero no por su nombre, es la candidata ideal? Debe de vivir en una burbuja para pensar que es una mujer que genera muchas simpatías entre los madrileños. Cierto es que Botella caía mucho peor, pero también es verdad que llegó a alcaldesa por la renuncia de Gallardón, no como cabeza de lista en unas elecciones.

Ignacio Ruiz-Quintano no comparte la opinión de su compañero de periódico. Su columna en la contraportada del diario madrileño de Vocento se titula Botellazo.

Botella se aparta para hacer sitio o a Aguirre, o a Cifuentes o a María Soraya, pues si con Cervantes sólo podían aspirar a alcaldes los paletos (en el entremés cervantino, Humillos, Jarrete, Berrocal y un Pedro Rana que prometía que haría su vara de encina para que no se doblara «al dulce paso de un bolsón de ducados»), con Rajoy sólo pueden aspirar a alcaldesas las damas de acrisoladas virtudes.

Al parecer, únicamente Aguirre aseguraría el triunfo, y por eso tiene en contra a los jueces de la justicia creativa y a los rehaleros mediáticos de Pablo Iglesias, el cazador de fachas (nada que ver con el venadeo del ex juez creativo Garzón: de los ojos absortos del venado «brota una luz blanca que te hace ponerte de su parte», mientras que el facha carece de luz propia).

Se lo están poniendo difícil a la ex presidenta de la Comunidad de Madrid, pero lo cierto es que ella todavía no se ha descartado. Como reclamaba en ‘Rojo y Nego’ (Radio 4G) el redactor jefe de Periodista Digital, Luis Balcarce, ya es hora de que Aguirre deje de «marear la perdiz» y diga si se quiere presentar.

Pasamos ahora al periódico de la ‘disciPPlina’. Quien comenta el tema del día en La Razón es Julián Cabrera, que titula Las llaves de Madrid. No se lanza a hacer quinielas, se limita a dar consejos al PP sobre la estrategia que debe seguir ante las elecciones:

El Partido Popular lleva décadas en posesión de unas llaves de Madrid que probablemente abren también las puertas de La Moncloa. Mantenerlas no pasa tanto por jactarse de lo mucho y bien que se ha recortado o por la eficaz optimización de recursos como por vender un artificioso aroma de polvo de estrellas a ciudadanos demasiado castigados. González, -este sí tendrá el «OK» de Rajoy- puede tomar buena nota porque el salto mortal es de todo o nada y sin red.

Cierto es que si el PP pierde Madrid, el registrador de la propiedad que creíamos metido a gobernante lo tendrá muy difícil para seguir en La Moncloa la próxima legislatura.

El afilador de columnas termina su repaso diario a los espacios de Opinión en El Mundo. Manuel Jabois dedica su columna a Ana Botella, sin meterse a hacer cábalas sobre su sucesión. El artículo se titula No la saquéis fumando. No tiene piedad con ella.

Ana Botella tenía una virtud que podía haberla convertido en un animal político en España: nunca tuvo nada que decir.

Cuenta:

Sus aportaciones eran frases de discursos a veces ya pronunciados por Aznar, como si fuese la encargada del diferido en femenino, y lejos del atril se le pedían declaraciones caseras que solventaba con cualquier detalle diabólico, como que los niños, hartos de ver al padre en la tele, cambiaban de canal cuando salía. Ni entonces ni ahora tuvo nada que decir, ni dijo nada por el camino, ni se le escuchó más frase que alguno de esos despropósitos de señora de derechas alarmada por cómo avanza el mundo.

Concluye en la misma línea:

En todo este tiempo, más de dos décadas, nunca se supo si estaba leyendo o hablando, y total dio igual porque nadie la estaba escuchando. Lo impresionante del asunto es que, con semejante ventaja, haya durado tan poco.

 

Ponemos punto y final a este ‘Afilando columnas’ con Raúl del Pozo y su artículo dedicado a los nacionalistas catalanes, Señoritos de mierda.

Aquellos pijos-burgueses de izquierdas degeneraron en nacionalistas, se apoderaron de Cataluña y dieron forma a los gobiernos de España. Le dijo Pla a Tarradellas: «Estos políticos no valen nada». Son los que retrata Marsé en Últimas tardes con Teresa: «Con el tiempo, unos quedaron como farsantes, otros como víctimas. Otros como niños, ninguno como inteligente. Todos como lo que eran: señoritos de mierda». Ni siquiera son masones, y menos libertadores, porque Cataluña nunca fue una colonia. Pujol no se parece nada a Túpac Amaru, ni ninguno de los que encabezan la Diada, ni a los libertadores: Bolívar San Martín, Belgrano, José Martí O’Higgins, Sucre… A aquellos los cantaron los poetas: «El rayo que en Junín rompe y ahuyenta / a la hispana muchedumbre». «Huye el español despavorido / o pide paz rendido».

Creían que los derechos no se mendigan, sino que se arrancan. En las ciudades americanas hay colosales estatuas que los recuerdan y son días de fiesta. Estos son cobradores del 3% sin IVA, señoritos de mierda.

 

 

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