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SEGUNDA ENTREGA DE LAS FILTRACIONES QUE SACUDEN AL GOBIERNO Y REABREN VIEJAS HERIDAS

Los whatsapps de Sánchez a Ábalos tras echarle del Gobierno: «He echado de menos trabajar contigo, también tu amistad»

Los mensajes privados entre el presidente y su exmano derecha destapan tensiones internas y una relación que sobrevivió al cese

Periodista Digital 12 May 2025 - 08:55 CET
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Los ‘whatsapps’ secretos de Sánchez a Ábalos ordenándole meter en vereda a los barones socialistas: «Son unos hipócritas»

La política española se ha visto sacudida este domingo tras la publicación por parte del diario ‘El Mundo’ de una serie de mensajes de WhatsApp intercambiados entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y quien fuera su mano derecha, José Luis Ábalos, entre 2020 y 2021.

Este 12 de mayo de 2025 hay una segunda entrega, que además no parece que sea la última.

Esta filtración, que ha provocado un auténtico terremoto político, revela no solo la estrecha relación que ambos mantenían, sino también las tensiones internas dentro del PSOE y la forma en que Sánchez gestionaba las críticas de los barones territoriales.

Los mensajes, que según las informaciones estaban en poder de Koldo García (exasesor de Ábalos investigado por presunta corrupción), muestran a un presidente del Gobierno que no dudaba en utilizar términos como «hipócritas» e «impresentables» para referirse a algunos líderes territoriales socialistas críticos con su gestión.

El control de los barones díscolos

En las conversaciones filtradas, Sánchez encargaba a Ábalos, entonces secretario de Organización del partido, que «atara en corto» a los barones más críticos del PSOE, especialmente a Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, Javier Lambán, expresidente de Aragón, y Guillermo Fernández Vara, expresidente de Extremadura, a quien llega a calificar como «petardo».

«Deben ser conscientes de que son una minoría y de que son unos hipócritas: hacen lo que quieren y exigen lo que les viene en gana», le decía Sánchez a Ábalos en uno de los mensajes más contundentes. Las discrepancias giraban principalmente en torno a la gestión de la pandemia y los acuerdos con Bildu para los Presupuestos Generales del Estado.

Estos mensajes revelan la preocupación de Sánchez por mantener una imagen de unidad dentro del partido, encargando a su entonces número dos que contuviera lo que en el argot político se conoce como «fuego amigo», es decir, las críticas internas que podían dañar al Gobierno.

La ruptura y la reconciliación

Quizás lo más sorprendente de la filtración es cómo evolucionó la relación entre ambos tras el cese de Ábalos como ministro en julio de 2021. Tras la destitución, Ábalos pidió explicaciones a Sánchez: «Me parece razonable que me des un motivo que no ponga en riesgo mi reputación», a lo que el presidente respondió: «No puedo darte ningún motivo». Ábalos le advirtió entonces: «Vas a quedar como un killer y eso no te beneficia (…) la gente va a interpretar que tengo algo oscuro».

Siguieron cuatro meses de silencio hasta que Sánchez retomó el contacto en noviembre de 2021: «Buenos días, José Luis. Hace tiempo que no hablamos. Te escribo para trasladarte mi solidaridad ante los infundios que, por desgracia, estamos viendo en los medios». A partir de ahí, la relación se fue recuperando paulatinamente, con felicitaciones de cumpleaños y mensajes cada vez más cercanos.

Esta evolución sugiere que, a pesar de la fría destitución, Sánchez siguió valorando los consejos y la lealtad de Ábalos, llegando incluso a recuperarlo como asesor estratégico para la campaña electoral del 23J, según apuntan algunas informaciones.

Reacciones políticas enfrentadas

Las reacciones a esta filtración no se han hecho esperar. Desde el PSOE, el ministro para la Transformación Digital, Óscar López, ha calificado de «muy grave» la publicación de mensajes privados del presidente del Gobierno: «Me gustaría saber si alguien va a investigar esta filtración como se han investigado otras». El partido socialista considera estos hechos parte de una «campaña infame» y «muy grave» de «bulos y fango de la ultraderecha y de la derecha».

Por su parte, el Partido Popular ha aprovechado la filtración para atacar al Gobierno. El secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano, ha afirmado que estos mensajes denotan «la estrecha relación que tenía el Presidente del Gobierno con unos de los capos de la mayor trama de corrupción de los últimos años en nuestro país». En la misma línea, el vicesecretario Elías Bendodo ha acusado a Sánchez de «conocer» la corrupción, «taparla» y «proteger a su brazo ejecutor del PSOE», añadiendo que estos mensajes suponen «el verdadero retrato robot de un Pedro Sánchez como es: autoritario, sin escrúpulos, con una sed de venganza brutal».

Un espejo de la política interna del PSOE

La filtración de estos mensajes ofrece una ventana inusual al funcionamiento interno del PSOE y al estilo de liderazgo de Sánchez. El presidente aparece como un líder preocupado por la disciplina interna y dispuesto a utilizar métodos contundentes para mantener la unidad del partido, especialmente en momentos de tensión política como los vividos durante la pandemia o las negociaciones presupuestarias.

También revela la importancia que Ábalos tuvo como «cortafuegos» entre Sánchez y las críticas internas, un papel que quedó vacante tras su salida del Gobierno y que posiblemente explique por qué el presidente decidió recuperar el contacto meses después.

La sombra de la investigación del «caso Koldo»

Aunque en los mensajes publicados no hay referencias directas a la trama que investiga la justicia conocida como «caso Koldo», la filtración adquiere especial relevancia en el contexto de esta investigación. El hecho de que estos mensajes estuvieran en poder de Koldo García, ahora en manos de la UCO, plantea interrogantes sobre qué otras comunicaciones podrían existir y si podrían tener implicaciones en la investigación judicial.

Ábalos está siendo investigado en el marco de una trama que presuntamente accedió a contratos públicos para proveer mascarillas durante la pandemia a cambio de comisiones ilícitas. La estrecha relación entre Sánchez y Ábalos documentada en estos mensajes ha llevado al PP a sugerir que el presidente podría haber tenido conocimiento de estas actividades.

La política española atraviesa un momento de alta tensión, con un Gobierno que se enfrenta a varios frentes judiciales y políticos. Esta filtración añade un nuevo elemento de presión sobre Pedro Sánchez, quien ya tuvo que hacer frente a cinco días de reflexión sobre su continuidad en el cargo hace apenas unas semanas.

Lo más curioso de todo este asunto es que, según fuentes cercanas al entorno de Ábalos, el exministro guardaba meticulosamente todas sus conversaciones con altos cargos como una especie de «seguro de vida política», una práctica no tan inusual en los círculos de poder. Quizás lo que nadie esperaba es que esos mensajes acabarían siendo custodiados por su exasesor Koldo García y, finalmente, por las fuerzas de seguridad del Estado.

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