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Toca ahora que el Gobierno y el Parlamento asuman su responsabilidad

Este es el infierno que quiere Iglesias según Carlos Herrera

Los responsables de esta crisis siguen ahí, denunciando y amenazando al Estado y denigrando la democracia española, sin coste alguno

Periodista Digital 03 Oct 2017 - 14:55 CET
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EL resultado político del 1-O obliga al Gobierno a definir un estrategia para Cataluña con la que asuma definitivamente el liderazgo de la respuesta del Estado.

Las pautas del Ejecutivo para evitar el referéndum han desembocado en un escenario lleno de contradicciones, en el que el comportamiento ilegal y anticonstitucional de la Generalitat ha quedado en parte velado por la manipulación informativa sobre la intervención policial, sobredimensionada, cuando no tergiversada, por las terminales del separatismo.

Pero los responsables de esta crisis siguen ahí, denunciando y amenazando al Estado y denigrando la democracia española, sin coste alguno.

En este escenario, la unidad política con PSOE y Ciudadanos empieza a resentirse a partir de los condicionamientos tácticos de ambos partidos.

Además, ha comenzado la campaña de acoso para que Policía y Guardia Civil -con 431 heridos en la jornada del domingo- sean expulsados de Cataluña.

En un acto indigno, más propio de zonas proetarras y de otros tiempos, presuntamente superados, la alcaldesa de Calella (Barcelona) ha presionado a los hoteles que alojan a policías nacionales para que los echen, un agravio impulsado por el propio Puigdemont con su lenguaje antisistema contra las Fuerzas de Seguridad.

Ahora es necesario que el Gobierno de Rajoy abandone sus discursos repetitivos sobre lo que sucede en Cataluña y dé un salto cualitativo que saque al Estado de su estancamiento.

La aplicación del artículo 155 de la Constitución se presenta como una medida inevitable y urgente frente a la deslealtad absoluta de la Generalitat y como un revulsivo para la defensa constitucional del Estado.

Los jueces y fiscales han dado de sí todo lo que legalmente les es exigible, y el Tribunal Constitucional ni está ni se le espera para inhabilitar a los que han hecho burla pública de su decisión de suspender el referéndum.

Toca ahora que el Gobierno y el Parlamento asuman su responsabilidad, sin delegarla por más tiempo en otras instituciones del Estado, que han tocado techo. La idoneidad del artículo 155 de la Constitución es de pura aritmética jurídica.

Se echa de menos la determinación que requiere este crítico momento histórico, demandante de un liderazgo firme para España.

Rajoy debe asumir que los partidos que apoyan al Gobierno van a fijar tácticas propias ante la aplicación del artículo 155. Ciudadanos, la de unas elecciones anticipadas en Cataluña, que probablemente, en el actual estado de movilización independentista, serían más rentables para el nacionalismo.

El PSOE, por su parte, vuelve al limbo del diálogo con Puigdemont y se suma al coro de denunciantes por la intervención policial, antesala de la ruptura con Rajoy. Con su mayoría absoluta en el Senado, el PP no puede seguir lastrado por dudas y exigencias ajenas. Alguien debe acordarse sólo de España y de su urgente necesidad de sobreponerse a quienes buscan dinamitar el orden constitucional.

Con ese telón de fondo, Carlos Herrera ha arrancado este martes su brillante filípica en la Cadena COPE:

«Señoras, señores, me alegro. ¡Buenos días!

Es 3 de octubre de 2017. La secuencia continúa. Todo comenzó con la votación ilegal y la actuación de la policía. Hoy artículos importantes como el de Félix Ovejero en EL PAÍS: «¿Dónde está la desproporción?». Se enfrentaron a activistas, no a votantes. Estaban siguiendo las instrucciones de una juez que se las dio primero a unos señores que traicionaron y desobedecieron. Pactaron con la Generalidad cerrar unos colegios y ya.

Ayer fue el debate sobre unas imágenes y hoy es la huelga general que han convocado algunos. Olvídense ustedes de los piquetes, CCOO, y UGT. Eso serán bromas comparados con estos tipos. A estos ya se les está viendo en todo su potencial con las actuaciones que realizaron en acoso con rabia, xenofobia, envueltos en todo su odio de resurrección, acoso tumultuario, con indisimulada psicopatía a la Guardia Civil y policías en Calella por ejemplo, donde ayer me manda una nota un Guardia Civil:

‘Buenos días,

Nos han pedido en el hotel Vila en Calella que nos marchemos. Se han portado con nosotros maravillosamente pero al final no han tenido mas remedio que ceder. La alcaldesa de Calella, de CIU ha llamado al director esta mañana y le ha dicho que o nos hecha o paraliza el expediente de una licencia de reforma total del hotel’.

Este extremo estaría bueno confirmarlo porque estaríamos ante una conducta prevaricadora.

‘Ha recibido varias llamadas, una de ellas diciéndole que le van a quemar el hotel, otras amenazando de muerte a sus padres y recordándole que tiene niños pequeños. Han faltado la mayoría de los camareros a trabajar hoy, por amenazas y presiones. Han tenido que cerrar con maderas y persianas todas las ventanas… como cuando viene un huracán… han cortado los suministros de comida, supongo que algunos distribuidores por convencimiento propio, otros por presiones. Han tenido que colgar el cartel de Hotel cerrado.

Nosotros, con todo el agradecimiento hacia estas personas que nos han tratado tan bien, nos vamos para que ellos no tengan mas problemas. 250 guardias nos vamos… no sabemos a donde’.

Si estos no son ataques fascistas pues ya me explicarán. Si esto no enfurece a cualquier persona decente ya me explicarán.

La secuencia es votación, manifestación, huelga y la declaración unilateral de independencia. El final del acto es este. Acosos a policías y hasta en un colegio de Mollet han sacado a los niños de las clases para darle una charla en el patio sobre cómo la policía pega a los niños y a los abuelos.

Los de Primaria han tenido que guardar un minuto de silencio y los de Secundaria, tres, para acabar coreando «puta Policía» y los hijos de esos policías muy afectados.

Es el ataque furibundo de una serie de taraos que no disimulan varias psicopatías. La actuación con las fuerzas policiales y el gobierno: ¿Qué hacen? Pues siguen estudiando alternativas. Esperar a que llegue esa declaración de la independencia y anularla con el apoyo del PSOE. Y sino, pues elecciones generales.

¿Qué está dispuesto a dialogar Puigdemont? ¿Y también Iglesias? Ni una palabra para policías y guardias acosados. Ni una de la traición de los Mossos. Todo lo contrario, es un partidario de la rendición al chantaje.

Son algunos de lo datos en un día en el que Puigdemont y compañía calculan qué tienen y qué van a hacer, qué van a conseguir, cuándo pueden declarar independientemente Cataluña, una cosa que no sirve de nada, pero, como no lo haga, al que fríen mañana es a él.

Todas las masas que ha utilizado para ocupar los colegios, utilizar los cortes de carreteras, como la carretera de Sitges C-32. Como este no declare la independencia, la ANC, Òmnium Cultural, la CUP, lo queman a él.

En Sitges está Oscar, detenido por el corte de la carretera. Tal y como está Óscar en la C-32 seguramente hay muchos más en otros sitios.

Yo quiero leerles la nota que me enviaba un amigo catalán, antes de ayer, muy significativa. Os la leo en catalán, y luego os la traduzco:

Más noticias, ahora en titulares».

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