Nadie, en su sano juicio, entiende por qué el garante de velar por el normal cumplimiento de las leyes, se niega en redondo a colaborar con la Justicia.
Álvaro García Ortiz, el imputado fiscal general del Estado, guardó silencio ante las preguntas que Ángel Hurtado, magistrado del Tribunal Supremo, le hizo en relación a la supuesta filtración de datos sensibles del empresario Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid.
En su editorial en ‘La Linterna‘ (COPE), Ángel Expósito alucinó ante la actitud mostrada por García Ortiz:
El fiscal general del Estado sólo responde a su abogado defensor, que dicho sea de paso, es la abogacía del Estado, que esa es otra. Declara Álvaro García Ortiz como investigado por revelación de secretos ante el juez instructor del Tribunal Supremo y se niega, estará en su derecho y bla bla bla, y se niega a contestar a la propia Fiscalía y al juez instructor del Supremo. El fiscal general del Estado se niega a contestar al juez que instruye el caso. ¿No suena raro? ¿Por qué?
Para el comunicador, los silencios del fiscal general del Estado resultaron bastante elocuentes:
Mira, sinceramente, el refrán del que calla otorga viene que ni para el pelo. Él sabrá, insisto, con todo su derecho, con todo su lo que quieras, pero hazlo tú. ¿Por qué lo hace él? ¿Por cobardía? ¿Porque quiere ocultar? ¿Porque no sabe por dónde le van a salir? No lo entiendo. Qué estrategia de defensa. Qué ejemplo ante la ciudadanía normal. Si es el fiscal general y no se atreve o no quiere contestar al juez, ¿qué hacemos los demás?
Expósito apuntó que la situación cambiaría si cualquier ciudadano se niega a responder ya no a un juez, sino, por ejemplo, a un inspector de Hacienda:
Hazlo tú, autónomo. Que te llame el inspector de Hacienda y di, no, lo siento mucho, no declaro, sólo declaro a mi gestoría y ya que se apañe quien corresponda. ¿Te imaginas? Escandalazo. El fiscal general del Estado no se atreve a responder al juez instructor del Tribunal Supremo. ¿Por qué? Por sus derechos.