La actualidad política vino revuelta en la jornada del 28 de noviembre de 2013, con un momento para la reflexión sobre lo que el día dio de sí en los medios de comunicación por la noche.
Este fue el caso de ‘El Gato al agua’, de Intereconomía TV, donde el espacio para la palabra y el diálogo fue analizando cada uno de los temas en la mesa de debate.
Alfonso Rojo (Periodista Digital), los abogados Javier Nart y Joaquín Moeckel, o el ex político Jorge Vestrynge, fueron algunos de los tertulianos invitados.
El momento más caliente y atípico de la noche en el programa dirigido por Javier Algarra, llegó en el análisis de un popurrí de acontecimientos. La doctrina Parot y la salida de etarras de las cárceles entremezclado con la conferencia de Rubalcaba explotada por decenas de jóvenes del 15-M en la Universidad de Granada, así como con otros escraches y diferentes tipos de manifestación ante el poder.
Un invitado inusual en la mesa de ‘El Gato al agua’ iba a protagonizar los momentos más polémicos de la velada. Roberto García Patrón, un joven activista del 15-M, se enfrentó al resto de tertulianos. En lo relativo a la violencia según qué rama política, derecha o izquierda, el joven se situó en límites difusos:
Alfonso Rojo: «El 11 de septiembre en Madrid se celebraba la Diada e hicieron una celebración en una librería de Madrid, y un grupo de ultraderecha se presentó allí y no les dejó seguir con el acto. Ellos fueron a expresar que no estaban de acuerdo con la línea que llevan los partidos nacionalistas y el Gobierno, y ante la falta de medios y capacidad de expresión, lo hicieron allí. Supongo que estarás de acuerdo».
Roberto García: «Pienso que hay que manifestar las situaciones a las que la gente no accede porque no está en los medios de comunicación. Una situación legítima es por ejemplo…»
Alfonso Rojo: «¿Es legítimo lo que hicieron estos o no?»
Roberto García: «Yo pienso que es legítimo…»
Nart: «A mí lo que me parece siginificativo es la doble vara de medir. Cuando se te pregunta algo concreto te vas por los cerros de Úbeda. Para mí el acto de la librería es un acto de agresión, no de libertad de expresión, es un acto parafascista. No apoyo a grupos ilustrados que asumen la representación social y en nombre de la libertad de expresión la quitan a otro.
Roberto García: «Es fundamental entender que la libertad de expresión se está utilizando como una herramienta muy poderosa para poder hacer visible el dolor de la sociedad. En ese caso está legitimando esa libertad de expresión…»
Nart: «¡Pues aprueba lo que hicieron en la librería! ¡Ten el coraje de aplicar la misma medida de que ese no es un acto democrático. ¡Eres un cobarde moral! ¡No eres capaz de asumir lo que dices! Únicamente eres capaz de decir de los demás, pero cuando te aplican lo mismo a la ideología contraria entonces te rajas! ¡Di realmente lo que piensas! Tú no quieres responder porque tienes miedo de decir que sí o que no…»
VESTRYNGE: «¿SI VIOLAN O MATAN A MI HIJA? TENGO UN 38 CON SEIS BALAS»
El momento más álgido del espacio televisivo estaba por llegar. El abogado Joaquín Moeckel, apuntaba hacia Jorge Vestrynge con una cuestión. La respuesta de este no iba a dejar indiferente a nadie.
«A mí lo que me hace mucha gracia, es que en una noche en dos horas de este programa, analicemos aquí en este programa cinco personas la doctrina Parot y que digamos que eso es manifiestamente ilegal. Con eso hay que tener mucho cuidado cuando se habla en justicia. Lo que ha dicho ese ‘tribunalucho’ de derechos humanos, que me río del nombre…»
Así de contundente arrancaba el discurso jurista de Moeckel, que proseguía hablando sobre los etarras excarcelados:
«A estos señores, si se les puede llamar señores, a estas alimañas, se les ha condenado con un código penal que marcaba unas condenas. Aquí estamos discutiendo cómo se cumplen esas condenas».
Minutos después, con el acto explotado al líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, por una serie de manifestantes en la Universidad de Granada, Moeckel ponía en una apretada situación a Vestrynge:
Moeckel: «Una cosa, tú que hablas de la desesperación y los suicidios de la gente con deshaucios, Jorge Vestrynge, ¿qué debe hacer entonces un ciudadano al que le han matado a su hija y el tío ha salido a la calle?»
Vestrynge: «¿Si fuera ese mi caso? Tengo un 38 con seis balas».
Algarra: «¿Está justificando la violencia en este caso?»
Vestrynge: «¡Estoy justificando que a mi hija no la mata ni la viola nadie!»
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