Más información
En el ‘Espejo Público’ de 29 de abril de 2016 se encontraban para un duelo dialéctico -aunque a uno de los contendientes le molestaba mucho este término- el podemita senador Ramón Espinar y el asesor del PSOE, Luis Arroyo. Y lo hacían porque apenas 24 horas antes la habían tenido y gorda en el mismo espacio pero con el de Podemos por videoconferencia, ofendido y «herido» —La chulería y prepotencia de Espinar con un asesor del PSOE: «No sé quién es este señor que no me deja hablar» –.
De modo que se enfrascaron en un agrio debate Espinar y Arroyo, difícil para el espectador por lo repetitivo y previsible de sus argumentos, complejo para ellos mismos por lo complejo de exponer sus argumentos sin la interrupción del contrario, y con un predominio de la prepotencia de Ramón Espinar, muy venido arriba desde que ostenta un cargo público:
Ramón Espinar: Yo no vengo a ningún duelo, hay que dejar las cosas claras, ni vengo a ver quién tiene el ego más grande. El objetivo de discutir de política tiene que ser ponerse de acuerdo.

Luis Arroyo: Hablemos de política, Ramón, lo que ayer tratábamos de discutir y que tú te tomaste como un duelo, más allá de tu comparación personal con Olof Palme que cada cual la juzgue, la cuestión ayer era ‘si había voluntad de Podemos de acordar algo con el PSOE’. En aquella rueda de prensa se habla de la irresponsabilidad del PSOE, se dice que no se tiene confianza en ellos y luego se dice que tienen que tener siete personas en el gobierno. Lo que quiero decir, querido Ramón, es que si quieres ponerte de acuerdo no se empieza insultando, humillando… Y eso duró 48 horas. Por eso te decía ayer y tú te doliste de manera impropia porque no te insulté, que la ciudadanía no es tonta.
Ramón Espinar: A ver si puedo, porque esto es un monólogo. A mí que se eleve a categoría de noticia un tuit que uno pone en su cuenta de Twitter… Mi jefe de prensa me hizo una broma, que se va a hacer famoso el pobre. Yo no puedo valorar porque no es mi trabajo, el trabajo de periodistas o las líneas de los medios, no me compete valorar esto. Déjame acabar porque te abalanzas. Los periodistas sí estáis para valorar a políticos.
Luis Arroyo: ¡Que yo no soy periodista!
Ramón Espinar: A lo que no estoy dispuesto es a dos cosas; a que se hable de Podemos que toma a los ciudadanos por idiotas. No paso por ahí. Porque no es cierto. Y segundo, no estoy dispuesto a recibir de algunos analistas políticos o periodistas un trato diferente del que reciben otros partidos. Nuestros votos valen igual y merecemos que el trato sea igual de respetuoso, y creo que a menudo hay alguna gente que se ha equivocado con nosotros por ser más jóvenes y no llevar americana y corbata, y hay barra libre para tratarnos como se quiera. Venimos mucho a la tele y estamos muy disponibles y accesibles, pero que nadie se equivoque ni un poquito, ¡nos merecemos el mismo respeto!
Luis Arroyo: Obviamente, Ramón. Vamos a hablar de la cuestión crucial; no soy periodista pero te hice una pregunta: yo he sido compañero de departamento de Carolina Bescansa, digo para que sepas quién soy, que ayer no lo sabías, y yo conozco el origen de Podemos perfectamente. Te hice y te hago una pregunta muy concreta: ¿en algún momento realmente habéis tenido la más mínima voluntad de acordar un gobierno de izquierdas?

El debate giró constantemente ante la misma pregunta de Luis Arroyo y la misma no respuesta de Ramón Espinar, que en un momento dado, ofendido por las palabras de su oponente, saltó con chulería:
Ramón Espinar: Estás hablando con el portavoz en el Senado del tercer partido más grande, ¡no se puede hablar así a un representante político!
Luis Arroyo: No seas tan sensible, hombre, que tú has estado en debates en la calle.
Ramón Espinar: Tú no haces preguntas, haces valoraciones.
Luis Arroyo: ¡Que te he hecho una pregunta!
Ramón Espinar: Haces preguntas retóricas y capciosas y las haces con poco respeto. Fijados los límites del respeto, te contesto a una valoración: yo creo que sí, hace más de tres meses que nos embarcamos en una propuesta de gobierno que obviamente no era la nuestra.
Continuado el enfrentamiento cara a cara, se fue formando una idea un tanto tendenciosa en el senador de qué hacía allí:
Ramón Espinar: No entiendo por qué he venido aquí a hacer famoso a este señor. Yo entiendo que todo el mundo tiene derecho a hacerse famoso, pero… […] Susanna, ¿por qué tengo que aguantar esto? […] ¿Por qué yo tengo que venir a la televisión a esto?
Más información
Más en Televisión
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home