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No hay por donde coger al tipo.
Y ahí anda, en traje de baño, dándose chapuzones, mientras la ciudad está patas arriba.
En la ciudad de Orense, famosa por su patrimonio termal y sus aguas mineromedicinales, la actualidad ha dado un giro inesperado.
El alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, conocido por su estilo directo y sus controvertidas decisiones políticas, ha vuelto a ser el centro de atención tras protagonizar un vídeo viral.
En las imágenes aparece junto a la concejala de Festejos, Noa Rouco, estrenando las Termas do Muíño con un baño que ha generado más olas mediáticas que las propias piscinas termales.
La escena se desarrolla bajo la atenta mirada de un cartel de la Xunta de Galicia que, con claridad meridiana, advierte: “Recomendado no bañarse”.
El momento no solo ha incendiado las redes sociales, sino que ha reabierto un debate sobre la gestión del termalismo en Orense y los criterios técnicos y sanitarios que deben primar en estos espacios públicos. El Gobierno gallego ha sido tajante: “No reúnen las condiciones legales para ser utilizadas como zona de baño”.
Las razones esgrimidas giran en torno a la calidad del agua, la higiene y la seguridad de los usuarios.
Sin embargo, el alcalde parece decidido a desafiar tanto a la Xunta como a las advertencias sanitarias, evocando incluso aquel histórico baño del ministro Fraga Iribarne en Palomares para demostrar (o al menos intentar) que todo está bajo control.
Entre la tradición termal y la polémica política
Orense presume de un circuito termal único en Europa: piscinas al aire libre con aguas a más de 40ºC, propiedades mineromedicinales y un entorno natural privilegiado. Las Termas do Muíño da Veiga, junto a otras como Outariz o A Chavasqueira, forman parte de una ruta muy apreciada por locales y visitantes. No obstante, la gestión municipal ha estado marcada por retrasos en reaperturas, privatizaciones anunciadas y un cruce constante de reproches entre administraciones.
Las recientes crecidas del río Miño han obligado a trabajos adicionales de limpieza y desinfección antes de ponerlas en servicio. Según el propio Ayuntamiento, estos trabajos son imprescindibles para cumplir con los parámetros legales que garantizan la salubridad del agua y la seguridad de los bañistas. Sin embargo, las prisas políticas han chocado frontalmente con los tiempos técnicos. El resultado: instalaciones reabiertas sin el visto bueno autonómico y un vídeo institucional que muchos han calificado como “surrealista”.
El episodio añade una muesca más al peculiar historial del regidor orensano. Desde campañas electorales virales hasta enfrentamientos verbales públicos e incluso denuncias judiciales (muchas archivadas), Gonzalo Pérez Jácome ha hecho del asombro ciudadano casi una marca personal. Su último acto no sólo desafía las recomendaciones sanitarias sino que ahonda en el debate sobre cómo se gestionan los bienes públicos en una ciudad cuyo potencial turístico depende precisamente del buen estado de sus aguas.
Termalismo: ciencia, salud y anécdotas sorprendentes
Hablar de termalismo es hacerlo también desde el rigor científico. Las aguas termales gallegas —ricas en litio, sílice y flúor— han sido tradicionalmente utilizadas para aliviar dolencias articulares, mejorar la circulación o reducir el estrés. La ciencia confirma muchos beneficios asociados al baño termal:
- Mejora del tono vascular.
- Relajación muscular.
- Eliminación parcial de toxinas.
- Refuerzo del sistema inmunológico.
Eso sí, todos estos efectos positivos dependen directamente de que las instalaciones cumplan con los estándares higiénico-sanitarios exigidos. Las piscinas públicas deben someterse a controles periódicos para asegurar la ausencia de patógenos peligrosos —como bacterias del género Legionella o amebas— capaces de provocar infecciones graves si se relaja el mantenimiento o se produce contaminación fecal o química accidental.
Curiosamente, las termas han protagonizado episodios tan singulares como el uso tradicional para “curar el mal de amores” (una costumbre popularmente extendida en Galicia) o su empleo ritual en festividades locales donde se mezclan mitos celtas con remedios naturales. También es habitual encontrar carteles advirtiendo sobre el uso correcto —y los peligros— de bañarse después de una comida copiosa o bajo los efectos del alcohol.
Las pifias (y ocurrencias) del alcalde Jácome
El caso reciente no es ni mucho menos el primero en el historial del alcalde Pérez Jácome:
- Ha protagonizado campañas electorales donde parodiaba abiertamente a rivales políticos.
- Se le atribuyen frases tan memorables como “el termalismo es nuestro petróleo”, aunque luego haya dejado cerradas hasta el 80% de las instalaciones durante meses por falta de gestión eficaz.
- Ha anunciado reaperturas “inminentes” que después se han pospuesto sine die o se han condicionado a procesos largos y farragosos para privatizar servicios públicos clave.
- En sesiones plenarias no duda en ironizar sobre sus propios errores… para después cargar contra Xunta o Gobierno central cuando las cosas no salen según lo previsto.
Su último vídeo parece una mezcla entre performance política y desafío institucional, pero evidencia también lo lejos que queda aún una gestión transparente y rigurosa del patrimonio termal orensano.
Anécdotas y curiosidades científicas sobre las termas
La ciencia detrás del termalismo gallego está llena de datos curiosos:
- El agua termal más caliente registrada en Orense superó los 70ºC… ¡demasiado incluso para cocer un huevo!
- Antiguamente era habitual tomar baños nocturnos para “absorber mejor” las propiedades minerales al abrigo del silencio.
- Las primeras referencias escritas al uso terapéutico del agua datan del siglo II d.C., cuando cronistas romanos ya relataban peregrinaciones hasta este enclave.
- En Japón existe una tradición similar llamada onsen; sin embargo, los gallegos defienden que sus aguas tienen “más chispa” debido a la peculiar combinación mineral.
- Cada año se celebran competiciones informales entre bañistas locales para ver quién resiste más tiempo dentro… aunque los médicos insisten: no más de 20 minutos si no quieres salir convertido en garbanzo.
El episodio viral protagonizado por Gonzalo Pérez Jácome añade otra página pintoresca al libro abierto (y burbujeante) del termalismo gallego. Y es que, si algo sobra en Orense junto al agua caliente… es sentido del humor ante lo insólito.
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