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LA RETAGUARDIA

¡Sánchez se excita con la Guerra Civil y sentencia a los españoles que le plantan cara!

El Gobierno recurre a su costumbre favorita de hacerse la víctima cuando le dicen lo que no quiere oír. Las declaraciones de Tellado pidiendo cavar la tumba -política- del Ejecutivo vuelven a ser manipuladas

Periodista Digital 08 Sep 2025 - 09:58 CET
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En La Retaguardia de este lunes 8 de septiembre, Eurico Campano analiza con el director de ElCatalan.es, Sergio Fidalgo, y con el presidente de Historiadores de Cataluña, Óscar Uceda, la extrema polarización del debate político donde al choque ideológico se une el empleo del lenguaje bélico.

Nadie diría que septiembre es un mes tranquilo en la política española. El arranque del curso político en Pamplona se ha convertido en un auténtico campo de batalla dialéctico, con Miguel Tellado, secretario general del PP, atacando sin complejos al Ejecutivo al afirmar que “este puede ser el último curso político de este Gobierno. Aquí podemos empezar a cavar la fosa donde reposarán los restos de un Gobierno que nunca debió haber existido en nuestro país”. La frase, lejos de quedarse en mera metáfora parlamentaria, ha sido manipulada con el victimismo habitual de la izquierda y Pedro Sánchez ya la calificado como “una apelación encubierta a la violencia” y “un insulto a los miles de españoles cuyos familiares yacieron o yacen aún en una fosa”.

A día de hoy, 8 de septiembre de 2025, la polémica sigue escalando. Sánchez ha utilizado la red social X para amplificar su respuesta, acusando al PP de “rendir cuentas al odio de la ultraderecha” y asegurando que no tiene nada positivo que aportar al país. Tellado, por su parte, ha insistido en que el Gobierno se encuentra en fase terminal y que su partido está preparado para enterrar políticamente al Ejecutivo actual.

El manido uso de la Guerra Civil en la política actual

Las referencias a fosas comunes y víctimas de la Guerra Civil no son nuevas en la política española, pero adquieren especial relevancia cuando se utilizan para descalificar adversarios. El PSOE, tan perseverante en reescribir la Historia de España y en asentar el relato de que la II República fue un régimen político modélico cuando en realidad se pretendía imponer una dictadura comunista a sangre y fuego, no ha dejado pasar la oportunidad para situar el debate en términos morales y democráticos. Sánchez ha defendido que las palabras de Tellado no solo son un ataque personal o institucional, sino una afrenta directa a los valores democráticos y a quienes sufrieron durante uno de los episodios más oscuros de España.

No es casualidad que el presidente recurra al fantasma de la Guerra Civil para reforzar su posición. Desde la llegada de Zapatero al poder en 2004, el Partido Socialista ha hecho bandera de desenterrar una contienda que parece que ocurrió ayer cuando en realidad estamos ya a sólo 11 años de que se cumplan 100 años de su estallido. El uso estratégico del pasado funciona como catalizador para movilizar bases electorales e intentar deslegitimar al adversario.

Estrategias cruzadas: desgaste institucional y polarización

El cruce de declaraciones refleja una tendencia clara: el endurecimiento del discurso político. El PP busca erosionar al Gobierno recordando que es un Ejecutivo agotado, sin mayoría parlamentaria, sin presupuestos aprobados desde hace ya tres años, sometido al chantaje permanente de un delincuente fugado de la Justicia y con unos socios tan putrefactos como el comando político de ETA. Recordar estos hechos objetivos hace que los socialistas recurran al absurdo de acusar al PP de radicalizarse. Esta polarización no es ajena a otros episodios recientes: desde las acusaciones de Sánchez a los jueces que investigan los innumerables casos de corrupción del Gobierno hasta las luchas intestinas dentro del bloque de apoyo al Ejecutivo, con Podemos pidiendo abiertamente romper la coalición con Sumar.

El clima político actual recuerda por momentos al ambiente previo a las grandes rupturas institucionales del pasado. La apelación a símbolos históricos sirve tanto para movilizar como para dividir: los guiños a las fosas comunes activan sensibilidades profundas, mientras que las llamadas al “fin” del Gobierno buscan generar sensación de urgencia entre votantes conservadores.

Consecuencias posibles: ¿hacia un nuevo ciclo electoral?

El episodio Tellado-Sánchez llega en un momento clave: el gobierno navega una legislatura marcada por minorías parlamentarias inestables y presiones internas cada vez más intensas. La escenificación pública del enfrentamiento podría tener varias consecuencias:

En este contexto, el desgaste institucional parece inevitable. La oposición confía en que el conflicto interno acabe precipitando elecciones anticipadas; el Gobierno, por su parte, se aferra a la legitimidad democrática frente a lo que considera ataques antidemocráticos.

Curiosidades históricas y detalles llamativos

La retórica sobre fosas comunes no es nueva: desde los años treinta se han utilizado metáforas funerarias para augurar el final político de gobiernos incómodos. En 1934, fue precisamente el PSOE quien lideró —con matices internos— un levantamiento violento en Asturias contra la II República; hoy ese pasado sirve tanto para reivindicar como para atacar según convenga. El uso recurrente de frases como “cavar la fosa” demuestra cómo la historia sirve como munición política en España.

Por cierto, ¿sabía usted que Pamplona fue escenario tanto de celebraciones republicanas como levantamientos carlistas durante los siglos XIX y XX? Tal vez haya algo simbólico en elegir esta ciudad para abrir el curso político con semejante carga verbal. Y mientras tanto, Twitter —o X— sigue siendo el verdadero campo de batalla donde las palabras pesan tanto como los votos.

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