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Aquel 29 de octubre de 2024, la Comunitat Valenciana vivía una de las jornadas más tensas del año: lluvias torrenciales, desbordamientos y una gestión de emergencia que hoy sigue despertando controversia.
Mientras las aguas del Júcar, Magro y Albaida subían y los vecinos buscaban respuestas, el teléfono entre el presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar (Miguel Polo) y la Generalitat Valenciana permanecía inusualmente silencioso. Un hecho que, a día de hoy, 12 de septiembre de 2025, sigue sacudiendo el debate político valenciano.
¿Quién llamó a quién? El informe revela las omisiones
El informe oficial remitido a Les Corts Valencianes —y que ha levantado ampollas entre los grupos políticos— muestra que Miguel Polo no realizó ninguna llamada “relevante” a la Generalitat Valenciana durante toda esa jornada crítica. La lista de comunicaciones del presidente del Júcar se centra en otros interlocutores:
- Dos llamadas con Pilar Bernabé, delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana (a las 14:02 y 17:10 horas), para comentar la situación del río Magro en Utiel y tratar de conectarse telemáticamente al Cecopi, el centro neurálgico de coordinación de emergencias.
- Una conversación a las 19:30 horas con Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente, donde Polo puso al corriente sobre el estado crítico de la presa de Forata y trasladó “la indecisión” de la consellera de Justicia e Interior (Salomé Pradas) y el “caos existente en el Cecopi”.
- Llamadas a alcaldes y concejales de municipios afectados (Carcaixent, Carlet), agentes medioambientales y hasta Iberdrola.
- Ni rastro, sin embargo, de comunicación directa con los responsables políticos autonómicos encargados de gestionar la emergencia desde València.
El propio informe aclara que Polo no dispone de móvil corporativo y que todas sus gestiones se realizaron desde su teléfono personal. Los registros van desde las 09:18 horas hasta bien pasada la medianoche.
El Cecopi: desconexión política y frases para el recuerdo
El Cecopi (Centro de Coordinación Operativa Integrado) debía ser el epicentro logístico ante el desastre. Sin embargo, las actas y grabaciones difundidas trascienden lo técnico para rozar lo surrealista. En plena reunión vespertina, Salomé Pradas —consellera entonces— preguntó si alguien tenía el teléfono del presidente del Júcar. “¿Le llamamos? A Miguel Polo. A mí no me apetece llamarlo”, soltó sin rodeos. La frase quedó registrada mientras se debatía el texto para enviar la alerta Es-Alert a los ciudadanos —que tardaría todavía más en llegar—.
La falta de comunicación directa entre organismos estatales y autonómicos dejó patente una descoordinación que muchos consideran impropia en una emergencia con decenas de municipios anegados.
¿Por qué no hubo llamadas? Las explicaciones oficiales
Según la Confederación Hidrográfica del Júcar, su función no es hacer seguimiento directo a barrancos como el del Poyo —epicentro trágico— sino contrastar información que llega previa petición del Centro de Coordinación de Emergencias. De hecho, solo consta una llamada sobre el barranco fatídico, realizada a las 13:42 horas al agente medioambiental responsable del bajo Turia. “No había nada significativo en esos momentos”, se recoge en el informe.
La CHJ insiste en que desde primera hora Polo estuvo pendiente del estado del Júcar y Magro, pero los registros muestran más interés por municipios concretos o problemas técnicos que por coordinarse con la Generalitat Valenciana.
Reuniones canceladas y agentes enviados a casa
Las consecuencias inmediatas no solo afectaron a las comunicaciones. La agenda oficial del presidente Polo quedó suspendida; todas sus reuniones y visitas fueron anuladas para centrarse en actuaciones derivadas por la DANA. Los agentes medioambientales (AMA) dependientes del Júcar fueron enviados a casa durante las horas críticas, dejando aún más desprotegida la zona cero del desastre.
Mientras tanto, Polo mantuvo “multitud” de reuniones internas para activar obras de emergencia y coordinarse con operadores públicos, además de atender peticiones informativas constantes por parte medios y tratar con los bulos que —según su versión— partían principalmente desde la Generalitat Valenciana.
Reproches cruzados: ¿desinformación o pugna política?
El cruce de acusaciones posteriores ha sido intenso. Desde el entorno estatal se acusa al gobierno autonómico valenciano —entonces liderado por Pradas— de generar bulos e indecisiones que complicaron aún más una situación ya crítica. Por su parte, desde València se reprocha a Polo su falta absoluta de comunicación directa cuando más necesaria era una voz experta al otro lado del teléfono.
La investigación parlamentaria sigue abierta y Polo está citado para testificar próximamente sobre su gestión aquel día fatídico.
Curiosidades y datos insólitos
- El presidente Polo realizó todas sus gestiones desde su móvil personal; ni siquiera dispone oficialmente de uno corporativo.
- La frase “A mí no me apetece llamarlo”, pronunciada por Pradas ante testigos, ya figura entre los momentos célebres —y polémicos— en crisis institucionales valencianas.
- La alerta Es-Alert tardó más en enviarse que lo esperado; se redactaba mientras aún se debatía si llamar o no al responsable técnico clave.
- El registro telefónico revela llamadas tan variadas como a Iberdrola o alcaldes rurales, pero ningún contacto directo con los responsables políticos autonómicos.
- Tras las inundaciones, la Confederación Hidrográfica tuvo que dedicar días enteros a responder bulos e informaciones contradictorias difundidas desde otros organismos oficiales.
Si algo queda claro es que ni todos los teléfonos ni todas las alertas funcionan igual bajo presión institucional. Y que, cuando cae una DANA sobre Valencia, hasta los móviles pueden acabar tan mojados como los barrancos.
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