Más información
¡Menudo fiasco!
El show de la Flotilla, la juerga perroflauta que llevaba un mes dando espectáculo por el Mediterráneo, ha concluido en ‘naufragio propagandistico‘ y con el chaquetero Sánchez desplumado.
Ni épica, ni víveres, si solidaridad, ni leches.
Todo filfa.
La noche de este miércoles 1 de octubre de 2025 concluyó una de las charlotadas más esperpénticas de los últimos tiempos, con sus protagonistas y promotores. expuestos a la vergüenza pública.
La Flotilla Global Sumud, que partió de Barcelona hace un mes con destino a Gaza y que se pasó un mes dando vueltas, ha sido interceptada por Israel muy cerca de la zona de exclusión marítima impuesta por el Estado hebreo.
Con el único resultado de haber puesto al descubierto la frivolidad del activismo gestual elevado a su máxima potencia.
Todo, tanto en los progres de los barcos como en La Moncloa de Sánchez, era impostado.
Porque aun en el inverosímil supuesto de que hubieran logrado penetrar las aguas israelíes, el puñado de víveres y medicamentos que transportaban Colau, Greta y compinches no habría marcado ninguna diferencia en la mitigación de la crisis humanitaria en la Franja.
Pero no solo los organizadores sabían que la operación estaba condenada al fracaso, sino también el Gobierno Frankenstein, que se sumó a la performance propagandística dando su respaldo a la Flotilla.
Justo después de alentar el boicot a La Vuelta ciclista, el marido de Begoña anunció el envío de un buque militar para escoltar y asistir a las embarcaciones.
Era todo mentira, porque hasta el más tonto del PSOE, y ahí incluimos a Patxi López y Óscar López, sabía que la misión ‘bélica‘ acabaría en cuanto se rozara el límite israelí.
Es decir, que el Gobierno ha acompañado a los barcos para la foto y para el titular, pero les ha abandonado en el punto justo donde empieza el verdadero riesgo que justificaría la asistencia del ejército.
Y los perroiflasutas, que enviaman mensajes lloroso anunciando su posible muerte, se han cagado a la primera.
El giro de Sánchez y el efecto boomerang
La decisión de Sánchez de adoptar un tono contundente contra Israel, acompañado de declaraciones contundentes sobre el «genocidio» en Gaza y un embargo de armas, pretendía capitalizar el descontento entre la izquierda social y las organizaciones pro-palestinas.
Sin embargo, esta estrategia ha chocado con una realidad incómoda: la llegada del plan de Trump para Gaza y la reacción furiosa de sus propios socios.
Mientras el presidente anunciaba un paquete de nueve medidas para «detener el genocidio», que incluían desde prohibiciones comerciales hasta restricciones diplomáticas, el anuncio desde la Casa Blanca cayó como un jarro de agua fría en Madrid.
El plan de Trump, negociado con Israel y sin contar con representación palestina, aboga por un alto el fuego inmediato, la liberación de rehenes y la creación de un gobierno transicional, pero omite el reconocimiento del Estado palestino y deja a Cisjordania en una situación incierta.
Un Gobierno en descomposición acelerada
La llegada de la flotilla Global Sumud, cargada de activistas que incluyen a la exalcaldesa Ada Colau, ha actuado como detonante para todas las tensiones ocultas. Este Ejecutivo, que desde su origen parecía tener los días contados, ahora muestra signos claros de descomposición ante los desafíos que plantea tanto la flotilla como la gestión general de la crisis.
- Sumar y Podemos han criticado duramente lo que consideran una falta de firmeza por parte del Gobierno, acusando a Sánchez de «abandonar» a los activistas y no proteger adecuadamente la misión humanitaria.
- El decreto ley que respalda el embargo de armas a Israel enfrenta serios riesgos por las disputas internas y las presiones internacionales que se han intensificado tras la propuesta presentada por Trump.
- El antisemitismo encubierto manifestado por algunos sectores del Gobierno, incluido el propio presidente —a quien ciertos medios ya califican como «chaquetero»— comienza a volverse en su contra, generando desconfianza tanto dentro como fuera del país.
La flotilla: símbolo de las contradicciones
La flotilla, que algunos han calificado irónicamente como «perrofláutica», continúa su trayectoria hacia Gaza pese a las advertencias del Gobierno y las interceptaciones por parte israelí. Las autoridades israelíes han confirmado que todos los pasajeros, incluyendo a la conocida Greta Thunberg, se encuentran «sanos y salvos» tras la intervención militar. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha instado a los activistas a actuar con «responsabilidad» recordando los peligros asociados a entrar en la zona excluida designada por Israel.
No obstante, el despliegue del buque español Furor en esa área, limitado a labores humanitarias y alejado de aguas conflictivas, ha sido interpretado por sectores más radicales como una «traición» y una señal clara de sumisión ante Tel Aviv y la OTAN. La protección diplomática prometida por Sánchez no ha logrado satisfacer a sus aliados parlamentarios, quienes demandan acciones más decisivas.
El plan de Trump: el elefante en la habitación
El plan presentado por Trump ha dejado al Gobierno español en una posición compleja. Por un lado, Sánchez ha expresado su apoyo al mismo e instado a «poner fin al sufrimiento», intentando no desentonar con lo que es tendencia dentro de la Unión Europea. Por otro lado, la falta de garantías para alcanzar una solución basada en dos Estados y la exclusión deliberada de los palestinos en las negociaciones han suscitado malestar entre Sumar y otros aliados parlamentarios que denuncian lo que consideran “hipocresía” por parte del presidente.
- La propuesta exige liberar a los rehenes en 72 horas además del desarme total por parte de Hamás.
- A cambio, Israel detendría sus ataques militares, permitiría el ingreso de ayuda humanitaria y liberaría a 250 prisioneros palestinos junto con 1.700 detenidos tras los incidentes del 7 octubre 2023.
- La creación de un gobierno transicional bajo supervisión estadounidense completa una hoja de ruta considerada ambigua por muchos e insensible ante las demandas históricas del pueblo palestino.
El debate interno y la batalla ideológica
La gestión actual está sacando a relucir las profundas divisiones ideológicas existentes dentro del Ejecutivo español:
- Sumar y Podemos han exigido apoyo total para la flotilla criticando abiertamente el alineamiento del presidente con Washington.
- Los sectores más pragmáticos dentro del PSOE defienden mantener un perfil institucional para evitar confrontaciones abiertas con Estados Unidos e Israel.
- El discurso “islamoizquierdista” adoptado por ciertos socios políticos —que combina solidaridad hacia Palestina con retórica antioccidental— ha dejado a Sánchez atrapado entre dos fuegos.
El futuro del embargo y la presión internacional
El decreto ley sobre el embargo de armas dirigido a Israel está tambaleándose. La presión ejercida por aliados dentro de la OTAN junto con las divisiones internas y este nuevo contexto generado por Trump están poniendo en duda su viabilidad. Mientras tanto, tanto oposición como ciertos medios acusan al presidente de priorizar intereses electorales sobre cuestiones fundamentales como coherencia o seguridad nacional.
- El embargo enfrenta ahora recursos legales así como amenazas potenciales provenientes del sector empresarial.
- Las restricciones sobre barcos y aviones relacionados con Israel están generando tensiones adicionales entre socios europeos y estadounidenses.
Más en Política
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home