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En La Retaguardia de este viernes 10 de octubre, Eurico Campano analiza con Daniel Lacalle y Juanma Cepeda la propuesta de Donald Trump de expulsar a España de la OTAN si el Gobierno de Pedro Sánchez no incrementa el presupuesto de Defensa al 5% del PIB.
La cumbre de la OTAN celebrada en La Haya en junio de 2025 estableció como meta incrementar el gasto en defensa del 2% al 5% del PIB para los países miembros. En esa cumbre de junio de este mismo año, Pedro Sánchez tuvo un comportamiento que dejó atónitos a todos los jefes de Estado y de Gobierno presentes: firmar el compromiso con los demás países de incrementar el presupuesto en Defensa al 5%, para inmediatamente después dar una rueda de prensa en la misma cumbre afirmando que España no ha firmado ese documento.
Y es que en la escena internacional, al menos en los países desarrollados, no existe costumbre de este trilerismo ni de faltar a los compromisos firmados de una forma tan cínica y grosera. Firmar un compromiso internacional para minutos después afirmar que no se cumplirá lo comprometido es lo peor que un gobierno puede hacer si quiere seguir siendo un actor político confiable y al que los demás gobiernos de la Alianza le tienen en cuenta.
Tras haber firmado el incremento de gasto, el gobierno español argumenta que un aumento significativo en la partida militar sería incompatible con el Estado del Bienestar y las políticas económicas actuales. Trump ha manifestado su rechazo a esta postura, afirmando que España «no tiene excusa» para no cumplir con la meta fijada del 5%. Durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, sugirió que tal vez sería necesario expulsar a España de la OTAN por su falta de disposición a aumentar el gasto en defensa. Este comentario ha sido interpretado más como una amenaza política que como una posibilidad concreta, dado que el proceso para expulsar a un país de la OTAN no es claro ni sencillo. El gobierno español ha respondido con «máxima tranquilidad» ante estas afirmaciones, subrayando su compromiso con la Alianza y su cumplimiento de los objetivos relacionados con capacidades militares.
La discusión sobre si España puede ser expulsada de la OTAN por no cumplir con este objetivo del 5% ha suscitado un profundo análisis. A pesar de las advertencias por parte de Trump, el mecanismo para tal expulsión sigue siendo ambiguo y no se percibe como una amenaza inminente. La Alianza se ha caracterizado siempre por fomentar la cooperación y el compromiso entre sus miembros más que por buscar expulsar a aquellos que no logran ciertos objetivos económicos.
En su argumentación variable y cambiante habitual, Pedro Sánchez ha recurrido a otra excusa para justificar no cumplir lo firmado: reforzar la autonomía estratégica europea no implica necesariamente gastar más, sino «gastar mejor y juntos», destacando así la importancia de mejorar la interoperabilidad entre las Fuerzas Armadas y desarrollar una industria defensiva propia.
Por el momento y a falta de que Trump tome una decisión en firme sobre la expulsión, España se salva del trilerismo de Sánchez gracias a que los mecanismos de expulsión de un país miembro de la Alianza no están claros. Pero esto puede cambiarse de forma relativamente fácil: basta que Trump dé la orden para que ese mecanismo se desarrolle y haya marco jurídico para la expulsión. Conseguido el desarrollo de ese procedimiento, podríamos vernos fuera de la OTAN en cuanto Trump lo condierase conveniente para su estrategia. Además, al presidente norteamericano le podría interesar hincar el diente en este asunto y presionar para tener un reglamento de expulsión primero y la expulsión de España después. Eso sería un rotundo aviso a navegantes de que quien no paga las cuotas del club, no puede ser socio.
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