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Estaban todos en el ajo.
Y al servicio y bajo la sombra de Pedro Sánchez.
Y se activaron histéricos cuando estallñó el ‘Caso Begoña‘.
En el convulso abril de 2024, cuando la noticia sobre la imputación de Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, sacudía los cimientos políticos, la sede del PSOE en la calle Ferraz se llenaba de nerviosismo y movimientos furtivos.
En este clima tenso, Leire Díez, apodada la fontanera del partido, reconoció ante el juez que había tenido dos encuentros con Santos Cerdán, quien ocupaba entonces el cargo de secretario de Organización, justo en el momento álgido del llamado caso Begoña.
Según las declaraciones de Díez, ambas reuniones se llevaron a cabo durante el mes en que se produjo la imputación y estuvieron centradas en compartir información sensible relacionada con el caso Villarejo, especialmente sobre los célebres audios que implicaban al suegro de Sánchez.
Díez ha insistido en desvincularse de cualquier relación laboral con el partido y ha negado haber sido alguna vez la “mano derecha” de Cerdán.
En dichas reuniones, estuvo acompañada por el empresario Javier Pérez Dolset y, al menos en una ocasión, por la periodista Patricia López.
La fontanera socialista sostiene que su papel era facilitar documentación, actuando como una especie de “reportera de investigación” sobre las denominadas cloacas del Estado. Sin embargo, esta trama parece sacada de un thriller político: audios comprometedores, encuentros reservados y un partido en estado de alerta máxima.
El ‘caso Villarejo’ y el audio de las saunas: la mecha del escándalo
Los audios que fueron entregados en Ferraz datan de 2014 y fueron grabados por el excomisario José Manuel Villarejo. En ellos se mencionan negocios relacionados con saunas que gestionaba Sabiniano Gómez, ya fallecido y padre de Begoña Gómez.
Durante los encuentros, los asistentes afirmaron que el PSOE era realmente “víctima” de operaciones irregulares orquestadas desde las cloacas policiales y judiciales.
Aseguraron que la documentación debía servir para denunciar una supuesta campaña de acoso contra el entorno cercano a Sánchez.
A pesar del revuelo mediático generado, la Audiencia Nacional determinó que no había pruebas concluyentes sobre espionaje ilegal y concluyó que las actividades del suegro de Sánchez eran “lícitas”.
Mientras tanto, desde el PSOE intentaban presentar los hechos como parte de una guerra sucia contra su líder. El material fue analizado y, según los implicados, fue solo tras un famoso “periodo de reflexión” vivido por Pedro Sánchez —esos cinco días en los que amagó con dimitir— cuando los socialistas mostraron verdadero interés por lo sucedido. Después regresó al juego político “con más fuerza que nunca”.
La ‘reunión de los 8’ y la presencia de Hernando
Uno de los momentos más intrigantes del caso es lo que se conoce como la ‘reunión de los 8’ en Ferraz. Según testificó Javier Pérez Dolset ante el juez, a este encuentro asistió Antonio Hernando, quien era director adjunto del gabinete de Sánchez y actualmente ocupa el cargo de secretario de Estado de Telecomunicaciones.
En una sala reservada del “piso superior”, se reprodujeron los contenidos grabados en un pen drive con los audios sobre las saunas.
La lista de asistentes parece sacada directamente de una novela policiaca e incluía además a la periodista Patricia López, al propio Dolset, Leire Díez, al abogado Jacobo Teijelo, al director de Comunicación socialista Ion Antolín, al diputado Juanfran Serrano y a Santos Cerdán. El objetivo declarado era informar al partido sobre la existencia de material comprometido que podría ser perjudicial si caía en manos adversarias o era publicado por medios.
Dinámicas de poder y estrategia socialista
El trasfondo detrás de estas maniobras revela cómo una dirección socialista estaba lidiando con un escándalo mientras sospechaba tanto conspiraciones internas como externas.
Tanto Díez como Dolset han sostenido que su intención era alertar al PSOE sobre los peligros representados por las acciones del excomisario Villarejo y sus grabaciones. Estas habían circulado previamente entre líderes políticos pertenecientes a otros partidos, incluidos PP y Vox. Sin embargo, fue solo cuando el caso Begoña alcanzó su punto más crítico que los socialistas decidieron actuar. Esto coincidió con el famoso paréntesis introspectivo vivido por Sánchez.
Durante las comparecencias judiciales ha surgido información indicando que lo relativo a las saunas no era algo nuevo.
Parte dela dirección socialista ya conocía estos rumores desde las primarias celebradas en 2017. En ese entonces, algunos rivales internos buscaban información comprometedora sobre su círculo familiar. De hecho, Díez ha afirmado recientemente en televisión que hubo “fuego amigo”, mencionando a “Óscar López y Antonio Hernando investigando asuntos relacionados con las saunas durante las primarias”.
Repercusiones y detalles insólitos del caso
Este episodio ha puesto al descubierto las tensiones dentro del PSOE y cómo existen redes paralelas para obtener información sensible.
Además se está investigando si hay delitos relacionados con tráfico de influencias o cohecho. Los implicados intentan presentar sus actuaciones como altruistas o periodísticas en lugar parte integrante de una red basada en favores o chantajes.
Para añadir un toque casi teatral a esta historia, Dolset ha contado que inicialmente no hubo interés alguno por parte del PSOE hacia los audios hasta que la situación se tornó insostenible tanto en medios como ante tribunales.
Solo entonces Ferraz decidió abrir sus puertas a esta extraña pareja formada por la fontanera y el empresario quienes entregaron un pen drive casi como si dejaran un paquete sospechoso en una portería atestada.
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