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Huele a chamusquina.
Y a sólo 3 semanas de las elecciones autonómicas en Aragón, donde el cacharrazo de Pilar Alegría parece garantrizado.
La primera encuesta del año de Target Point para El Debate, divulgada este domingo 18 de enero de 2026, presenta un cuadro desolador para Pedro Sánchez.
Los números son claros: el PSOE ha perdido medio millón de votos en solo dos meses, descendiendo del 28,1% de intención de voto en noviembre al actual 26,1%.
Esta caída de dos puntos porcentuales sitúa a los socialistas en sus niveles más bajos desde que estalló el caso Santos Cerdán el pasado verano, cuando la corrupción empezó a desgastar la base electoral del Gobierno.
El sondeo, realizado entre el 13 y el 15 de enero con 1.000 encuestas a panelistas online en toda España, proyecta para el PSOE entre 106 y 108 diputados en unas eventuales elecciones generales.
Esta cifra representa un notable retroceso respecto a los 120 escaños que consiguió en los comicios de julio de 2023.
Con un margen de error del ±3,1%, los resultados adquieren una solidez considerable.
Los datos no engañan: Sánchez ha perdido el terreno ganado durante el curso político y ha regresado a los mínimos del verano, cuando la tormenta de escándalos comenzó a socavar su proyecto político.
El efecto Ábalos y la cascada de crisis
El ingreso en prisión provisional de José Luis Ábalos, secretario de Organización del PSOE, apenas ocho días después de que saliera Santos Cerdán, ha impactado severamente a la formación socialista.
Pero esta crisis no se limita solo a estos dos casos. La intervención de la Unidad Central Operativa (UCO) en el Ministerio de Hacienda, las detenciones del expresidente de la SEPI Vicente Fernández y Leire Díez, así como la fotografía comprometedora de José Luis Rodríguez Zapatero con uno de los detenidos en el caso Plus Ultra apenas 72 horas antes del arresto, han creado un clima de descomposición institucional que ha calado hondo entre los votantes.
A estos escándalos se suman otros elementos que han contribuido al colapso: los casos silenciados de acoso sexual dentro del partido, el bloqueo que supone Carles Puigdemont para la legislatura que ha paralizado la actividad parlamentaria y el descalabro electoral en las elecciones extremeñas.
Todo esto ha generado una tormenta perfecta que ha llevado al PSOE a sus cifras más bajas en años. Los votantes socialistas muestran una indecisión sin precedentes: un 18,8% se declara inseguro sobre si volverán a votar por el partido, reflejando una crisis profunda en la confianza hacia Sánchez.
La derecha consolida su dominio
Mientras el PSOE se desmorona, la derecha española vive un momento expansivo sin parangón.
El PP vuelve a alcanzar ese umbral del 30% en intención de voto, ganando 193.000 votos en apenas dos meses. Si las elecciones generales se celebraran ahora, Alberto Núñez Feijóo obtendría entre 126 y 128 escaños, consolidándose como líder político mejor valorado, aunque dentro del suspenso general: Feijóo recibe una nota media de 3,3 sobre 10.
Sin embargo, lo más destacado es lo que ocurre con VOX.
El partido liderado por Santiago Abascal apenas crece dos décimas desde noviembre porque ya estaba muy alto: cuenta con un apoyo del 19,2% y entre 68 y 70 escaños.
La suma del PP y VOX alcanza los 198 escaños en su estimación más amplia, es decir, 22 por encima de la mayoría absoluta necesaria (176). Este dato resulta especialmente relevante porque indica que la derecha española tiene asegurada una mayoría parlamentaria sin necesidad de complicadas negociaciones con otros actores políticos.
Abascal recorta la distancia a la mitad
Uno de los datos más sorprendentes que arroja esta encuesta es cómo ha evolucionado la distancia entre el PSOE y VOX.
En las elecciones de julio de 2023, Sánchez aventajaba a Abascal por nada menos que 19,3 puntos.
En menos de dos años y medio esa distancia se ha reducido drásticamente: Vox ha subido 6,8 puntos desde entonces y ahora está solo a 6,9 puntos del PSOE. No es un abismo insalvable; más bien una distancia superable si se dan ciertas circunstancias. El impresionante dato es que el 82,7% de los votantes de Vox asegura que volverán a elegir al partido, lo cual contrasta notablemente con la indecisión reinante entre los socialistas.
Abascal tiene ante sí la posibilidad real de alcanzar el 20% en intención de voto; aunque superar al PSOE como segunda fuerza política en unas próximas elecciones generales parece improbable a corto plazo, su trayectoria está clara. El líder voxista ya está inmerso en la campaña aragonesa donde se celebrarán elecciones autonómicas dentro exactamente de tres semanas: el próximo 9 febrero.
Esta estrategia territorial recuerda mucho a lo sucedido en Extremadura, donde Vox pasó rápidamente de tener cinco diputados a once gracias a su capacidad para captar descontento electoral local.
El trasvase de votos y las incógnitas electorales
La encuesta realizada por Target Point revela un patrón evidente sobre cómo se están moviendo los votos dentro de cada bloque político; sin embargo no hay intercambio significativo entre ellos. Hay trasvase desde el PSOE hacia Sumar, que gana así 1,9 puntos en dos meses junto con unos 458.000 votos socialistas hasta alcanzar un apoyo del 8% y entre doce y trece diputados.
En cambio, dentro del bloque conservador hay movimiento desde el PP hacia Vox. Pero esos casi medio millón de votos perdidos por Sánchez no van al PP; se reparten entre Sumar, abstención e indecisos.
En este momento las únicas incógnitas reales son cuántos escaños logrará sumar PP y Vox para superar esa mayoría absoluta tan anhelada y si finalmente Abascal logrará consolidar su papel como socio clave para Feijóo durante futuras negociaciones para formar gobierno.
La izquierda continúa estancada: PSOE, Sumar y Podemos no superan juntos los124 escaños ni siquiera en su mejor proyección; cifra que podría llegar hasta los156 contando todos sus aliados potenciales incluyendo Junts. Sin embargo los independentistas catalanes siguen mostrando reticencias hacia Sánchez; incluso su portavoz en el Congreso, Míriam Nogueras, ha decidido no acudir a las reuniones que celebrará este lunes el presidente en Moncloa.
El proyecto Yolanda Díaz agoniza
Mientras tanto, el proyecto liderado por Yolanda Díaz parece estar gravemente dañado.
Lo afirma IU mediante su coordinador general, Antonio Maíllo, quien este fin semana pidió disolver Sumar porque «no logra aglutinar» adecuadamente a las fuerzas ultraizquierdistas bajo una única candidatura.
Internamente ya se considera amortizada a la vicepresidenta segunda: sus posibilidades para repetir como candidata son casi inexistentes. Podemos oscila entre dos o tres escaños; mientras tanto ERC podría aumentar su representación pasando siete o incluso ocho o nueve escaños restando apoyo a Junts; Bildu lucha por ese séptimo diputado; PNV mantiene firme sus seis asientos; BNG podría ganar su segundo diputado; Coalición Canaria y UPN sostienen sus posiciones independientemente del contexto electoral.
La valoración negativa generalizada
Es algo bastante irrelevante, pero en cuanto al análisis sobre cómo valoran los ciudadanos a sus líderes políticos, todos ellos suspenden ampliamente.
Alberto Núñez Feijóo obtiene una nota media baja situada en torno al 3,3; seguido muy cerca por Yolanda Díaz, quien recibe un 3,26; luego aparece Pedro Sánchez con un 3,22 y, finalmente, también muy rezagado, Santiago Abascal, quien tiene consigo una nota media aproximada de 3,09.
Nadie logra pasar del aprobado, lo cual ilustra un descontento generalizado respecto al panorama político actual. A pesar de esto, sin embargo, sigue siendo Feijóo quien ocupa esa primera posición como líder mejor valorado, aunque sea dentro de una situación general de suspenso.
La encuesta llevada a cabo por Target Point, publicada este domingo 18 de enero de 2026, reduce aún más las posibilidades de que Pedro Sánchez decida adelantar las elecciones generales. Las cifras son claras: la derecha suma 198 escaños mientras que la izquierda apenas llega hasta 124, y la diferencia entre ambos bloques resulta insalvable.
El PSOE ha perdido medio millón de votos en solo dos meses, mientras que Vox está ya apenas seis puntos detrás del PSOE.
Lo único seguro es que la próxima legislatura será gobernada por la derecha española. Las únicas incógnitas quedan referidas al tamaño exacto de esa mayoría, así como también qué papel desempeñará Santiago Abascal durante las negociaciones postelectorales.
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