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Feijóo reclama firmeza y liderazgo ante un Irán que “masacra a su pueblo, financia el terror y busca la bomba nuclear”, mientras el Gobierno se refugia en la ambigüedad y no presenta un plan de protección para los españoles en la región.
La tensión internacional ha vuelto a estallar tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán, en un escenario marcado por años de amenazas cruzadas, programa nuclear y financiación de milicias en toda la región. El riesgo de una escalada que desborde Oriente Medio y golpee la economía y la seguridad europeas es real, y las cancillerías occidentales multiplican mensajes de contención y llamados a la diplomacia. En España, sin embargo, la respuesta del Gobierno se percibe difusa, apoyada en comunicados genéricos sin una estrategia clara hacia Teherán ni un plan detallado para los nacionales en zona de riesgo.
En este vacío de liderazgo, Alberto Núñez Feijóo ha optado por elevar el tono. El líder del PP viene advirtiendo desde hace meses de la amenaza que representa un régimen iraní que combina represión interna, ambiciones nucleares y apoyo a grupos armados en todo Oriente Próximo. Su mensaje es directo: “El régimen iraní masacra a sus propios ciudadanos, persigue la bomba nuclear, financia el terror y desestabiliza la región. Ningún demócrata puede ser condescendiente con ello porque la libertad se defiende en todo el mundo”. A la vez, reclama que Occidente actúe unido, con una combinación de contención, firmeza diplomática y retorno a la mesa de negociación.
Feijóo ha puesto el foco, además, en lo que considera la gran asignatura pendiente del Ejecutivo: la seguridad de los españoles sobre el terreno. Mientras Exteriores ha llegado a activar y actualizar planes de evacuación preventivos en episodios anteriores de tensión entre Irán e Israel, la oposición exige transparencia, previsión y claridad de protocolos para garantizar que ningún ciudadano quede atrapado en una espiral bélica. Para el PP, la improvisación no es una opción cuando se trata de vidas y de la credibilidad internacional de España como socio fiable.
La cuestión de fondo va más allá de una mera discrepancia coyuntural. Feijóo y su partido leen esta crisis como un nuevo síntoma de una política exterior errática, dependiente de equilibrios internos de la coalición y condicionada por socios que, en algunos casos, han llegado a señalar a Israel o a Estados Unidos como únicos responsables de la inestabilidad regional. Frente a ello, los populares reivindican una alineación sin titubeos con las democracias occidentales y un mensaje inequívoco frente a los regímenes que amenazan el orden internacional.
Por eso, el cierre político que deja esta crisis para el PP es nítido: mientras Sánchez mide cada palabra para no molestar a sus aliados internos, Feijóo busca erigirse en la voz de una España que no se resigna a ser espectadora cuando la seguridad, la libertad y la vida de sus ciudadanos están en juego.
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