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El Debate ha publicado en exclusiva, de la mano del periodista Alejandro Entrambasaguas, los registros telefónicos que documentan quince comunicaciones entre una línea oficial de Presidencia del Gobierno y Ramón Bermejo, el periodista que actúa como portavoz de Víctor de Aldama, el empresario central del caso Koldo. Los contactos se produjeron entre junio y agosto de 2024, exactamente cuando la UCO de la Guardia Civil había desmantelado la trama de las mascarillas y Aldama empezaba a cooperar con la justicia.
El propósito de esas llamadas, según fuentes internas citadas por El Debate, era controlar con «interés máximo» las filtraciones del empresario de cara al juicio en el Tribunal Supremo. Dicho de otra forma: evitar que Aldama tirara de la manta.
Las llamadas más largas hablan por sí solas. El 25 de junio de 2024, una conversación de 15 minutos y 30 segundos. El 22 de julio, otra de más de siete minutos. Bermejo fue dirigido tanto al equipo de Óscar López, entonces en el Gabinete del presidente Sánchez, como al área de Félix Bolaños en Presidencia.
| Fecha | Duración | Interlocutor |
|---|---|---|
| 25 junio 2024 | 15 min 30 seg | Presidencia |
| 5 julio 2024 | +6 min | Gabinete Sánchez |
| 22 julio 2024 | +7 min | Área Bolaños |
| 27 agosto 2024 | +5 min | Presidencia |
La contradicción que los registros hacen insostenible
Félix Bolaños demandó a Aldama por difamación reclamando 70.000 euros y declaró públicamente que no conocía al empresario «de nada». Ni a él ni a su portavoz Bermejo. Los registros telefónicos de Presidencia documentan llamadas directas y prolongadas al portavoz de ese mismo empresario al que decía no conocer de nada, durante el período crítico en que Aldama preparaba su colaboración con la justicia.
La Moncloa no ha dado explicaciones sobre el contenido ni el propósito de esas comunicaciones. El contexto lo hace innecesario: las llamadas empezaron exactamente cuando el caso estalló en los medios y se prolongaron durante los meses en que Aldama estaba decidiendo hasta dónde llegaba su colaboración con los investigadores.
Lo que Aldama declaró ante el Supremo
Las declaraciones del empresario ante el Tribunal Supremo explican por qué La Moncloa tenía tanto interés en controlar sus filtraciones.
Aldama describió un sistema de corrupción con una precisión y un detalle que los investigadores llevan meses cotejando con los informes de la UCO. Llevaba dinero en una mochila al Ministerio de Transportes y a la residencia de José Luis Ábalos en El Viso. En la jerarquía interna de la trama, Sánchez era «el uno» y Ábalos era «el jefe». Koldo se refería al presidente tuteándolo como «Pedro» y presumía de su cercanía con una confianza que los mensajes del móvil documentan.
El encuentro que más ha resonado políticamente es el que Aldama describe en el teatro La Latina de Madrid en 2019, donde Sánchez le agradeció «por todo» y le dijo que sabía «perfectamente lo que estás haciendo». Si esa descripción es precisa, el presidente del Gobierno estaba al tanto de las actividades del empresario que ahora declara contra su exministro más cercano.
Aldama también describió gestiones relacionadas con Venezuela, con Delcy Rodríguez y con Juan Guaidó implicados en operaciones para obtener petróleo que pudiera financiar la Internacional Socialista. Y relató cómo Koldo presionaba para que Ábalos contactara directamente con el presidente para facilitar ventas a República Dominicana, con la instrucción de «llamar al puto presidente». El empresario también confesó haber pagado prostitutas para que Ábalos «se relajara», en una descripción que encaja perfectamente con lo que los registros del Parador de Teruel han documentado posteriormente.
Las consecuencias que se acumulan
El PSOE recibió 1,5 millones de euros en donaciones entre 2019 y 2022, coincidiendo temporalmente con los pagos que Aldama señala como ilegales. La Audiencia Nacional investiga la financiación del partido. La UCO sigue analizando los flujos económicos. Y los quince registros telefónicos entre Presidencia y el portavoz de Aldama se añaden al expediente de un Gobierno que lleva meses afirmando que no conocía al empresario mientras sus propias líneas oficiales lo llaman repetidamente.
Bolaños y Óscar López, ahora en carteras ministeriales clave, enfrentan preguntas sobre su implicación que los registros telefónicos hacen más difíciles de esquivar. La primera llamada documentada ocurrió el mismo día en que el caso estalló públicamente en los medios. La coincidencia tiene una explicación más sencilla que cualquier interpretación benévola.
Koldo le dijo a Aldama en algún momento de esa relación que Sánchez «me debe mucho». Lo que los registros telefónicos de Presidencia documentan es que alguien en La Moncloa estaba muy interesado en saber qué iba a contar Aldama sobre esa deuda.
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